La decisión de Eslovaquia y la amenaza de Fico se producen en el contexto de una creciente tensión en Europa respecto a la energía, especialmente después de la decisión de Ucrania de no renovar su contrato para el tránsito de gas ruso, que expira el 31 de diciembre de 2024.
La decisión de Ucrania ha sido interpretada como una muestra de independencia de los recursos energéticos rusos, a pesar de las dificultades que esto pueda generar.
El presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, respondió a las amenazas de Fico acusando a Rusia de intentar abrir un "frente energético" contra Ucrania, con la colaboración del gobierno eslovaco, en un claro desafío a los intereses del pueblo de Eslovaquia.
















