El Banco Nacional de Polonia (NBP) ha incrementado sus reservas de oro hasta alcanzar aproximadamente 550 toneladas, con un valor superior a 63.000 millones de euros, consolidando al país como uno de los mayores tenedores de oro en Europa y fortaleciendo su posición dentro del sistema financiero internacional.
El presidente del NBP, Adam Glapiński, subrayó que el oro desempeña un papel clave en la estructura de las reservas nacionales, al tratarse de un activo libre de riesgo crediticio, independiente de la política monetaria de otros países y altamente resistente a crisis financieras. Según el banco central, un elevado nivel de reservas de oro contribuye directamente a la estabilidad económica y financiera de Polonia.
La ambición del NBP es aún mayor. La institución se ha fijado como objetivo alcanzar 700 toneladas de oro, con un valor total de reservas en lingotes cercano a 400.000 millones de zlotys (alrededor de 94.000 millones de euros). Glapiński anunció a comienzos de enero que solicitará al consejo del banco la aprobación formal de nuevas adquisiciones estratégicas.

El crecimiento de las reservas ha sido especialmente acelerado en los últimos años. En 2024, el oro representaba el 16,86 % de las reservas de divisas de Polonia, mientras que a finales de diciembre de 2025 esa proporción se elevó al 28,22 %, uno de los incrementos más rápidos registrados entre los bancos centrales a nivel mundial. Las mayores compras se realizaron en los últimos meses de 2025, en un contexto de alta volatilidad de los mercados y crecientes tensiones geopolíticas.
De acuerdo con un análisis del World Gold Council, 2025 confirmó la tendencia global de acumulación de oro por parte de los bancos centrales. El organismo señala que el 95 % de las instituciones monetarias encuestadas espera que las reservas mundiales de oro continúen aumentando durante los próximos doce meses, reflejando el papel del metal precioso como activo estratégico frente a crisis monetarias y financieras.
Expertos del sector destacan que el oro ofrece ventajas clave para los bancos centrales, como la diversificación de activos y la reducción de la dependencia del dólar y otras monedas.










