El derrumbe de estas obras generó nuevas críticas por la corrupción y la baja calidad de los materiales utilizados.
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Los devastadores terremotos que sacudieron Venezuela, y especialmente la región costera de La Guaira, dejaron al descubierto el fracaso del plan de viviendas impulsado por el régimen chavista durante décadas.
A casi 72 horas del sismo, el escenario es desolador. Hay cadáveres apilados en las calles, sobrevivientes sin asistencia y edificios enteros reducidos a escombros, principalmente aquellos construidos bajo la Gran Misión Vivienda Venezuela (GMVV), emblema del proyecto impulsado por el exdictador Hugo Chávez.
El impacto humano de la tragedia es inmediato y brutal. Bajo temperaturas cercanas a los 35 grados, los cuerpos cubiertos con sábanas permanecen alineados en la vía pública a la espera de ser identificados.
Edificios derrumbados.
Las zonas más afectadas coinciden con complejos habitacionales construidos por el régimen chavista. En Caraballeda, una de las áreas declaradas en desastre, cinco torres de la Misión Vivienda resultaron gravemente dañadas, de las cuales dos colapsaron completamente.
La magnitud del desastre impide incluso la permanencia en el lugar. "El olor putrefacto que se respira no se soporta", señaló la periodista Maryorin Mendez, describiendo la situación entre los escombros.
El panorama es aún más crítico en otras áreas cercanas. En Catia la Mar, donde el régimen había construido un conjunto denominado Hugo Chávez para albergar a unas 7.000 personas, la destrucción es prácticamente total.
"Hay 193 edificaciones en Hugo Chávez de las cuales sólo tres han quedado en pie. Todas han colapsado con el terremoto", afirmó un sobreviviente en redes sociales, quien ahora duerme a la intemperie tras perder su vivienda.
Las tareas de rescate tampoco ofrecen expectativas alentadoras. El jefe del contingente de ayuda chileno, Nadiomar Polanco, fue contundente al evaluar la situación: "Desafortunadamente el colapso es total y hay pocas probabilidades de encontrar a personas con vida".
Edificios colapsados por el terremoto.
El especialista agregó que los esfuerzos actuales se concentran en "recuperar personas ya fallecidas", confirmando la gravedad del escenario.
Más allá de la tragedia inmediata, el derrumbe masivo de estas viviendas reaviva cuestionamientos estructurales sobre el programa habitacional chavista.
Ingenieros y especialistas atribuyen los colapsos al uso de materiales de baja calidad, la ausencia de controles técnicos y el incumplimiento de normas antisísmicas. Según estos análisis, las construcciones del Estado no estaban preparadas para resistir un terremoto de magnitud 7,5.
A esto se suman denuncias de corrupción sistemática en la ejecución del programa. Transparencia Venezuela ha señalado irregularidades en contratos internacionales, como el acuerdo con Bielorrusia, donde se transfirieron al menos 120 millones de dólares a la empresa estatal Belzarubezhtroy para un proyecto que nunca se completó.
Situaciones similares se registraron con otros países aliados del chavismo, como Uruguay y Brasil, donde obras inconclusas y fondos "perdidos" dejaron en evidencia la corrupción en la gestión.
El colapso de estas estructuras también revive el antecedente de 1999, cuando un deslave en la misma región dejó miles de muertos. En aquel entonces, el gobierno de Chávez priorizó la construcción de viviendas sociales en la zona costera, rechazando incluso ayuda internacional. Más de dos décadas después, esas mismas edificaciones se derrumban en cuestión de segundos.
La tragedia en La Guaira no solo deja un saldo humano devastador, sino que también expone el fracaso de años de políticas socialistas, la falta de controles y el uso político de la vivienda social.