Lai Ching-te llamó a defender la democracia taiwanesa frente a la presión de Beijing y sostuvo que el futuro de la isla solo puede ser decidido por sus 23 millones de habitantes. China reiteró que considera a Taiwán parte de su territorio.
El presidente de Taiwán, Lai Ching-te, aseguró que la isla debe permanecer unida para proteger su sistema democrático y evitar convertirse en “la Taiwán de China”, en un discurso pronunciado durante la convención anual del gobernante Partido Democrático Progresista (PDP). Sus declaraciones se producen en un contexto de creciente tensión entre Taipei y Beijing por la situación en el estrecho de Taiwán.
Durante su intervención, Lai sostuvo que la democracia constituye la principal fortaleza de Taiwán y afirmó que el futuro del territorio solo puede ser decidido por sus aproximadamente 23 millones de habitantes. El mandatario reiteró que la República de China, nombre oficial de Taiwán, es un Estado soberano y rechazó cualquier intento de modificar ese estatus mediante presiones externas.
Un buque naval taiwanés
El presidente también instó a su partido a mantenerse unido frente a lo que describió como una creciente presión política por parte de Beijing. En ese sentido, advirtió sobre lo que denominó un "terror rojo" y expresó preocupación por la nueva ley china de unidad étnica, al considerar que podría ampliar el alcance de la legislación de la República Popular China sobre personas que Beijing considere partidarias de la independencia taiwanesa.
Lai pronunció gran parte de su discurso en idioma taiwanés, en lugar de mandarín, un gesto interpretado por analistas como una reafirmación de la identidad cultural de la isla. Además, recordó que durante la última década Taiwán ha enfrentado presiones militares, campañas de desinformación y aislamiento diplomático por parte de China, sin abandonar su sistema democrático.
Soldados del ejercito taiwanes
El régimen chino mantiene que Taiwán forma parte de su territorio y sostiene que la reunificación es un objetivo irrenunciable. Beijing considera a Lai Ching-te un dirigente separatista y ha rechazado reiteradamente las propuestas de diálogo formuladas por su administración. En respuesta a las posiciones del presidente taiwanés, las autoridades chinas han incrementado en los últimos años la presión militar y diplomática sobre la isla.
Las declaraciones del mandatario se producen en un momento de elevada tensión en la región del Indo-Pacífico, donde continúan las diferencias entre Beijing y Taipei sobre el estatus político de Taiwán. Mientras el Gobierno taiwanés insiste en defender su sistema democrático y su autonomía, China reitera que la isla forma parte de su territorio y no descarta adoptar medidas adicionales para avanzar en su objetivo de reunificación.