El gobierno ruso volvió a colocar bajo la lupa a figuras emblemáticas de la oposición. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, aseguró este miércoles que Moscú “toma todas las medidas necesarias y oportunas” para combatir tanto a los enemigos internos como a los externos, en referencia a los nuevos procesos judiciales abiertos por el Servicio Federal de Seguridad (FSB) contra un grupo de opositores exiliados.
Durante su habitual rueda de prensa, Peskov explicó que los servicios de seguridad “actúan conforme a la ley y en defensa de la estabilidad del país”, luego de que el FSB informara la apertura de una causa penal por “organizar una comunidad terrorista” e “intento de usurpación del poder” contra varios dirigentes opositores radicados en el extranjero.
Los acusados y el origen de la causa
Entre los principales implicados se encuentra el exmagnate petrolero Mijaíl Jodorkovski, quien pasó una década en prisión por delitos financieros y fue indultado en 2013 por el presidente Vladímir Putin. También figuran el ex primer ministro Mijaíl Kasiánov, el excampeón mundial de ajedrez Gary Kaspárov, el economista Serguéi Guríev y la politóloga Yekaterina Shulman, entre otros nombres reconocidos de la disidencia rusa.











