Los bombardeos contra almacenes y centros de distribución provocaron interrupciones en la cadena logística y dejaron góndolas de supermercados vacías en distintos puntos de la capital ucraniana.
Rusia volvió a atacar Kiev y las localidades cercanas a la capital por quinto día consecutivo, en una nueva oleada de ataques con drones que comenzó a afectar la distribución de alimentos y otros productos esenciales en Ucrania. Los bombardeos alcanzaron varios almacenes y centros logísticos, mientras las autoridades intentan evitar que las interrupciones en el suministro deriven en una escasez generalizada.
Durante la jornada del lunes, los ataques provocaron daños en distintos depósitos situados en Brovary y Boryspil, en la región de Kiev, y dejaron al menos cuatro personas heridas. Una densa columna de humo pudo observarse sobre la capital mientras los servicios de emergencia trabajaban en las zonas afectadas.
Una casa de Kiev después del bombardeo ruso
El impacto sobre la población comenzó a hacerse visible en los supermercados. Los ataques repetidos contra centros de distribución de alimentos y grandes operadores comerciales interrumpieron las cadenas logísticas y provocaron que algunas góndolas quedaran sin productos, especialmente en determinados establecimientos de Kiev. La situación generó preocupación entre los consumidores ante la posibilidad de que los problemas de distribución se profundicen.
La ofensiva aérea también está ejerciendo una fuerte presión sobre las defensas ucranianas. Zelensky afirmó que entre el jueves y el domingo Rusia lanzó casi 1.500 drones, de los cuales unos 800 eran modelos propulsados por reacción, considerablemente más rápidos y difíciles de interceptar. Ucrania trabaja actualmente en el desarrollo de nuevos drones interceptores para hacer frente a esta amenaza.
Los ataques se producen además después de que Rusia intensificara sus operaciones contra infraestructura económica, logística y energética de Ucrania. Moscú ha anunciado nuevos ataques contra la red energética del país, mientras Kiev advierte sobre las consecuencias que estas operaciones pueden tener de cara al invierno.
Soldados rusos con un dron militar
La ofensiva llega tras un fin de semana especialmente sangriento. Un ataque ruso contra un depósito de municiones situado cerca de Kiev dejó al menos 38 muertos, mientras que las explosiones posteriores obligaron a evacuar a cientos de personas.
Con los ataques aéreos entrando en su quinto día consecutivo, Kiev enfrenta una situación cada vez más complicada: sirenas antiaéreas casi constantes, daños en infraestructura y una cadena de distribución que comienza a mostrar sus primeras señales de tensión. Al mismo tiempo, Rusia prepara nuevas operaciones contra la infraestructura energética ucraniana, elevando el riesgo de una nueva escalada antes de la llegada del invierno.