La nueva ofensiva rusa alcanzó centros logísticos, depósitos y zonas portuarias, mientras Moscú aseguró que sus objetivos estaban vinculados con el abastecimiento militar de Ucrania.
Rusia lanzó una nueva ofensiva aérea contra Ucrania, con ataques dirigidos principalmente contra Kiev y Odesa, donde fueron alcanzados almacenes, centros logísticos e infraestructura portuaria. La operación se produjo en medio de una nueva escalada de ataques entre ambos países.
El Ministerio de Defensa ruso afirmó que sus fuerzas realizaron ataques combinados contra centros logísticos y puertos marítimos ucranianos. Según Moscú, en la región de Kiev fue destruido un complejo de almacenes de la empresa Stellar Jet LLC, que las autoridades rusas señalaron como un lugar utilizado para almacenar misiles de crucero de largo alcance Flamingo y combustible para misiles.
Un barrio en Kiev después del ataque ruso
En la región de Kiev, los ataques provocaron daños en más de una docena de almacenes, según las autoridades ucranianas. El gobernador regional, Tymur Tkachenko, informó que una persona murió como consecuencia de los ataques con drones.
La ofensiva también afectó a Odesa, uno de los principales centros portuarios de Ucrania sobre el mar Negro. Rusia viene atacando de manera reiterada la infraestructura portuaria de esta región, que tiene un papel fundamental para las exportaciones y para el funcionamiento de las cadenas logísticas ucranianas. En ataques recientes, instalaciones portuarias y depósitos de cereales ya habían sufrido daños.
Los ataques contra los puertos adquieren una importancia estratégica porque Odesa concentra parte de las principales rutas utilizadas para sacar productos agrícolas ucranianos hacia los mercados internacionales. Kiev ha acusado reiteradamente a Moscú de intentar deteriorar su capacidad de exportación y afectar infraestructura económica fundamental.
La ofensiva se produce además en un momento en que Ucrania ha intensificado sus ataques contra territorio ruso. Durante los últimos días, las fuerzas ucranianas han empleado drones de largo alcance contra refinerías, instalaciones energéticas, depósitos y centros logísticos situados a cientos de kilómetros de la frontera.
El presidente ucraniano Volodímir Zelensky
El intercambio de ataques evidencia la creciente dimensión de la guerra de largo alcance. Mientras Rusia busca destruir infraestructura que considera relacionada con el suministro militar ucraniano, Kiev intenta afectar las capacidades energéticas, industriales y logísticas que permiten a Moscú sostener su esfuerzo bélico.
La sucesión de ataques contra almacenes, puertos, refinerías e instalaciones industriales demuestra que ambos bandos están ampliando sus operaciones más allá de las líneas del frente. La infraestructura económica y logística se convirtió nuevamente en uno de los principales escenarios de la guerra, mientras continúan los esfuerzos diplomáticos para intentar alcanzar un acuerdo que ponga fin al conflicto.