Un dron impactó contra la sede central del Servicio de Seguridad de Ucrania, en pleno centro de la capital. El ataque dejó heridos y representa un nuevo salto en la intensidad de la guerra
Rusia lanzó este viernes un ataque con drones contra el corazón de los servicios de seguridad de Ucrania. Uno de los aparatos alcanzó la sede central del Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU), ubicada en la calle Volodymyrska, en pleno centro de Kiev y frente a la histórica catedral de Santa Sofía. El presidente Volodímir Zelensky confirmó el impacto y aseguró que el objetivo era la oficina del jefe del organismo, Oleksandr Poklad.
El ataque provocó una importante columna de humo sobre la capital y dejó al menos cinco personas heridas, según los primeros reportes difundidos por las autoridades ucranianas. Otras informaciones posteriores elevaron el número de heridos, mientras los equipos de emergencia trabajaban en la zona para evaluar los daños y asistir a las víctimas.
Bomberos ucranianos apagando el fuego causado por un bombardeo
La ubicación del objetivo convierte al ataque en un episodio especialmente significativo. La sede del SBU constituye uno de los principales centros de inteligencia y seguridad del Estado ucraniano y ha desempeñado un papel central durante la guerra contra Rusia. Golpear directamente sus instalaciones demuestra que Moscú mantiene la capacidad de alcanzar objetivos sensibles incluso dentro de una capital fuertemente protegida.
El ataque se produjo además en un momento de creciente tensión militar. Durante los últimos días, Rusia intensificó sus ataques aéreos contra Ucrania, mientras las fuerzas ucranianas continúan realizando operaciones contra objetivos rusos, incluidas instalaciones vinculadas al sector energético. La guerra atraviesa así una nueva etapa marcada por ataques de largo alcance y una creciente presión sobre las defensas aéreas.
Zelensky condenó el ataque y anticipó una respuesta ucraniana. El gobierno de Kiev considera que la ofensiva constituye una nueva escalada y reclama una mayor presión internacional sobre Moscú. El ministro de Exteriores, Andrii Sybiha, también pidió condenas internacionales y un incremento de las medidas contra Rusia.
El presidente ucraniano Volodímir Zelensky
El episodio adquiere una dimensión adicional porque coincide con los esfuerzos diplomáticos impulsados por Estados Unidos para intentar acercar nuevamente a las partes. En los próximos días, enviados estadounidenses tienen previsto mantener contactos tanto con Moscú como con Kiev, mientras Zelensky planteó la posibilidad de una pausa en los ataques aéreos durante las conversaciones.
El golpe contra la sede del SBU deja, de esta manera, una señal contundente: pese a los intentos de abrir una vía diplomática, la maquinaria militar continúa activa y ambos bandos siguen buscando demostrar que pueden alcanzar objetivos estratégicos en territorio enemigo.