Al menos dos personas resultaron heridas durante un ataque nocturno masivo lanzado por Rusia contra varias regiones de Ucrania entre la noche del 8 y la madrugada del 9 de enero.
La ofensiva combinó misiles y drones y tuvo como principales objetivos grandes ciudades como Kiev y Leópolis (Lviv), así como infraestructuras críticas, según informaron autoridades ucranianas.
En la capital, Kiev, múltiples distritos se vieron afectados por el ataque. Las autoridades reportaron daños en barrios como Dniprovskyi y Darnytskyi, mientras que edificios residenciales en los distritos de Pechersk y Desnianskyi sufrieron impactos directos o daños provocados por la caída de restos de drones interceptados.
Las primeras explosiones se escucharon alrededor de las 23:45 hora local, cuando los sistemas de defensa aérea comenzaron a operar contra objetivos en el cielo.
Previamente, la Fuerza Aérea de Ucrania había emitido alertas por la amenaza de misiles balísticos y advirtió sobre la aproximación de drones hacia la capital. Según el Ejército ucraniano, Rusia lanzó al menos un misil, aún no identificado oficialmente, desde el polígono de pruebas de Kapustin Yar, ubicado en la región rusa de Astracán.
En el oeste del país, la ciudad de Leópolis también fue alcanzada. El alcalde Andriy Sadovyi confirmó explosiones en la región y señaló que el ataque tuvo como objetivo infraestructuras críticas. El jefe de la Administración Militar Regional de Leópolis, Maksym Kozytskyi, informó que una instalación de infraestructura fue impactada, aunque no detalló su naturaleza por razones de seguridad.
Medios ucranianos informaron que Rusia podría haber utilizado un misil Oreshnik, un sistema balístico de alcance intermedio capaz de portar una carga nuclear. De confirmarse, sería uno de los ataques más graves en esa región desde el inicio de la guerra. El punto de impacto se habría ubicado a unos 70 kilómetros de la frontera con Polonia, lo que generó especial preocupación por la cercanía con territorio de la OTAN.










