La economía rusa muestra señales cada vez más claras de agotamiento y el gobierno de Vladimir Putin busca mantener a flote el esfuerzo bélico en Ucrania a costa de los bolsillos de su población. Según el borrador presupuestario de 2026, el Kremlin pretende aplicar fuertes aumentos de impuestos que recaerán tanto sobre los consumidores como sobre el sector empresarial.
El gobierno planea subir el IVA del 20% al 22% y reducir drásticamente el umbral a partir del cual las pequeñas empresas deben comenzar a pagarlo, que pasaría de 60 millones a 10 millones de rublos anuales. Además, se prevé un nuevo impuesto del 5% sobre el juego. Todo esto en un contexto de ralentización económica y proyecciones cada vez más negativas. Aun con estos aumentos, se prevé que el deficit fiscal se ubique en torno al 1,6% del PIB del proximo año.














