El Salvador mantiene su lucha frontal contra el crimen organizado, y su sistema judicial ha comenzado a aplicar con mayor rigor las penas judiciales a toda persona encontrada culpable de delitos graves como asesinato, violación y terrorismo. 62 criminales fueron hallados culpables de integrar la pandilla MS-13 en la localidad de San Vicente, consolidando un nuevo golpe contra una de las organizaciones más peligrosas de la región.
El cabecilla del grupo, José Alberto Mazariego, fue condenado por homicidio, agrupaciones ilícitas y extorsión, recibiendo una pena máxima de 130 años de prisión. Las autoridades lo identificaron como uno de los principales “corredores de clica”, es decir, un actor clave dentro de la estructura operativa de la organización. Por su parte, los demás terroristas recibieron condenas de hasta 70 años, reflejando la magnitud de los delitos cometidos.













