El tribunal de King resolvió que Cordell Goosby, acusado de asesinar a Eina Kwon y a su bebé no nacido tras disparar con una pistola de 9 mm, sea internado en un psiquiátrico y no culpable por razón de demencia
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Un nuevo y polémico fallo judicial en Estados Unidos reavivó el debate sobre seguridad, justicia penal y el tratamiento legal de los delitos violentos cometidos por personas con trastornos mentales. En Seattle, estado de Washington, un hombre acusado de protagonizar un tiroteo al azar en 2023 que terminó con la vida de una mujer embarazada y su hijo por nacer fue declarado no culpable por razón de demencia, una decisión que generó fuerte repercusión pública. El acusado, Cordell Goosby, enfrentaba cargos de asesinato en primer grado e intento de asesinato en primer grado por disparar contra una pareja que se dirigía a su trabajo. El ataque dejó como saldo la muerte de Eina Kwon, de 34 años, quien cursaba un embarazo de ocho meses, así como la muerte de su bebé nonato. Su esposo, Sung Kwon, también recibió un disparo pero logró sobrevivir a las heridas.
Según los antecedentes del caso, el hecho ocurrió cuando la pareja se encontraba detenida en medio de un atasco de tráfico en la calle 4 de Belltown, en la intersección conocida como 4th y Lenora. En ese momento, Goosby —quien entonces tenía 30 años— se acercó al vehículo de forma completamente aleatoria y, de acuerdo con los informes, vació el cargador de una pistola de 9 mm contra el Tesla de la pareja. La escena fue especialmente trágica: Eina Kwon tenía ocho meses de embarazo al momento del tiroteo y ni ella ni su hijo por nacer sobrevivieron. Su marido, en cambio, logró sobrevivir tras ser alcanzado por los disparos.
Elina Kwon y Sung Kwon
En el plano judicial, el tribunal del condado de King explicó qué implica el veredicto alcanzado. En términos legales, el sistema judicial establece que, “al presentar una defensa de no culpabilidad por razón de demencia, el Sr. Goosby admite haber cometido los delitos y acepta ser internado en un hospital psiquiátrico estatal como Western State”. Durante el proceso, tanto la defensa como la fiscalía presentaron expertos que evaluaron al acusado. De acuerdo con lo expuesto ante el tribunal, ambas partes coincidieron en que Goosby padecía un trastorno mental en el momento del tiroteo, lo que llevó a la justicia a aceptar la declaración de inimputabilidad por demencia.
Como consecuencia de esta decisión, Goosby podría permanecer recluido de por vida en la institución estatal Western State. Representantes del tribunal señalaron que no será liberado pronto y recordaron que existen numerosos casos de personas detenidas por cargos similares que han permanecido en esa prisión estatal desde la década de 1970. Además, cualquier posibilidad futura de liberación no dependerá de una única instancia. Según las autoridades judiciales, en un futuro lejano deberán intervenir diversas entidades estatales y judiciales, que tendrán que aprobar múltiples peticiones antes de que el acusado pueda acceder a algún tipo de libertad o a un aumento de privilegios, evaluando especialmente su conducta y evolución clínica.
Cordell Goosby
El caso también generó controversia por otra decisión adoptada durante la investigación. La fiscalía no presentó cargos por la muerte del bebé no nacido, una determinación que, según se indicó, estuvo vinculada a la preocupación por proteger el derecho al aborto vigente en este estado de orientación liberal. Finalmente, tras escuchar el testimonio de expertos médicos de la defensa que afirmaron que Goosby estaba “demente” en el momento de los disparos, la fiscalía aceptó que el caso se resolviera mediante la moción de no culpabilidad por razón de demencia. A partir de ahora, el acusado será internado en una institución psiquiátrica estatal y sometido a evaluaciones periódicas para determinar si en algún momento está en condiciones de ser liberado.