Grupos islámicos llevaron a cabo una serie de ataques en los últimos días contra la población cristiana de Nigeria, secuestrando más de 200 niños.
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Nigeria enfrenta una nueva ola de violencia tras una serie de ataques simultáneos contra iglesias y escuelas que han dejado varios muertos y más de 200 menores afectados entre secuestros, desapariciones y situaciones de riesgo.
Los hechos, atribuidos a bandas armadas e insurgentes islamistas, han profundizado la crisis de seguridad en el país y obligado al presidente Bola Tinubu a suspender sus viajes oficiales para atender la emergencia.
El martes por la noche, hombres armados irrumpieron en una iglesia en Eruku, estado de Kwara, durante un servicio transmitido en línea. La policía confirmó dos víctimas mortales, mientras que testigos reportaron al menos tres feligreses asesinados.
Tras abrir fuego, los atacantes secuestraron al pastor y a decenas de asistentes, llevándolos hacia una zona boscosa. Según autoridades locales, unas 38 personas habrían sido raptadas, incluidos menores de edad. Medios regionales informaron que los captores ya exigieron un rescate, pese a que el pago está prohibido en Nigeria.
Casi al mismo tiempo, otro ataque sacudió la región central del país. Un comando armado ingresó de madrugada en St Mary’s School, un internado católico en Papiri, estado de Níger, que había ignorado una orden estatal de cerrar ante el incremento de amenazas.
Los atacantes se llevaron a un número aún no confirmado de alumnos y personal; vecinos temen que cerca de 100 personas hayan sido secuestradas. Entre los testimonios, familiares desesperados describieron escenas de pánico y denunciaron la falta de protección pese a alertas previas.
Estos incidentes se suman al secuestro ocurrido días antes en Kebbi, donde más de 20 niñas fueron raptadas por bandas armadas, con solo dos logrando escapar.
La escuela St Mary´s fue víctima de un ataque islámico en el cual se secuestraron más de 100 menores de edad
La cifra total de menores afectados durante la semana supera así los 200, lo que ha intensificado la indignación pública y acelerado las críticas contra los grupos armados islamistas, señalados por operar con creciente brutalidad y recurrir al secuestro masivo como mecanismo de financiación y control territorial.
La respuesta del gobierno federal se produjo de inmediato. El presidente Tinubu pospuso su participación en la cumbre del G20 en Sudáfrica y en la AU-UE en Angola para recibir informes de seguridad y coordinar operativos de rescate.
Su oficina confirmó que ha dado instrucciones a todas las agencias para ''hacer todo lo posible'' por recuperar a los estudiantes y feligreses. El vicepresidente Kashim Shettima viajó a Kebbi para reunirse con familiares de las niñas secuestradas.
Los ataques han reavivado el debate internacional sobre la situación en Nigeria. El presidente estadounidense Donald Trumpacusó recientemente al país de permitir la persecución de cristianos y advirtió que desplegaría tropas si la violencia continúa, declaraciones rechazadas por el gobierno nigeriano.
Donald Trump advirtió que si no cesa la persecución a cristianos, podría desplegar tropas en Nigeria
Abuja sostuvo que los grupos extremistas atacan indiscriminadamente a musulmanes, cristianos y personas sin religión, y que el escenario de violencia es extremadamente complejo.
Nigeria enfrenta desde hace más de una década múltiples crisis de seguridad superpuestas: insurgencia islamista en el noreste, choques entre pastores musulmanes y agricultores cristianos en la región central, y el crecimiento de bandas criminales islámicas dedicadas al secuestro en el noroeste.
Analistas coinciden en que la expansión de estos grupos, combinada con fallas estructurales en la seguridad nacional, ha permitido que los ataques aumenten tanto en frecuencia como en ferocidad.
En Kwara, Níger y Kebbi, el miedo domina las calles. Escuelas cerradas, iglesias reforzando sus medidas de seguridad y familias esperando noticias sin respuestas reflejan un país golpeado por la violencia y la incertidumbre.
El presidente de Nigeria no ha prestado gran colaboración a frenar estos ataques