En los últimos años, una serie de ataques armados en instituciones educativas, centros religiosos y espacios públicos puso el foco sobre un patrón estadístico alarmante cada vez mayor, vinculado a los transexuales.
Según los datos del FBI sobre incidentes de "tiradores activos" en Estados Unidos desde 2018, se puede observar una clara sobrerrepresentación de perpetradores identificados como "personas transgénero". Lo más grave es que, aunque este grupo representa aproximadamente el 1% de la población, su tasa de incidencia en este tipo de eventos violentos es el doble que la del promedio de la sociedad.

Este fenómeno está intrínsecamente ligado a los problemas mentales presentes en este grupo, derivados principalmente de la disforia de género. Este trastorno genera un malestar significativo entre el género "experimentado" y su sexo natural, desencadenando cuadros de angustia extrema, depresión, ansiedad y, entre las consecuencias más peligrosas, comportamientos violentos o suicidas.
Ataques armados y perfiles de los agresores
La lista de incidentes documentados refleja una tendencia de violencia extrema cada vez mayor motivada por crisis de identidad y resentimiento social. Uno de los casos más recientes ocurrió el 16 de febrero de 2026 en Pawtucket, Rhode Island, donde una mujer trans, Roberta Dorgano, (nacido como Robert Dorgan, hombre de 56 años), residente en Maine, abrió fuego durante un partido de hockey escolar, matando a tres personas.

Apenas unos días antes, el 10 de febrero de 2026, la comunidad de Tumbler Ridge en Canadá sufrió uno de los tiroteos escolares más mortíferos de su historia. La atacante, identificada como Jesse Van Rootselaar (o Jesse Strang), una mujer trans de 18 años, asesinó a su madre y a su medio hermano antes de dirigirse a la escuela para llevar a cabo una masacre, dejando un saldo total de nueve fallecidos y al menos 27 heridos.
En agosto de 2025, la Iglesia Católica de la Anunciación en Minneapolis fue escenario de otra masacre. Robin Westman, de 23 años, disparó contra feligreses y niños en una misa escolar. En sus cargadores se leía la consigna "Maten a Donald Trump", reflejando una retórica extremista de izquierda. Westman, quien se suicidó en el lugar, había manifestado previamente su agotamiento por "ser trans" y dejó un manifiesto cargado de odio.










