El vicepresidente de los Estados Unidos, JD Vance, viajó de urgencia a Islamabad, la capital de Pakistán, para negociar con los representantes iraníes la paz de la guerra que ya entró en su séptima semana. El número dos de la Casa Blanca dijo que las negociaciones entre Estados Unidos e Irán terminaron en la madrugada del domingo sin un acuerdo de paz después de que los iraníes se negaran a aceptar las condiciones estadounidenses de no desarrollar armas nuclear.
Según Vance, las tensas conversaciones duraron 21 horas seguidas, donde se discutieron 15 puntos para alcanzar la paz, pero que en el punto de no proliferación nuclear, los iraníes fueron inquebrantables. El vicepresidente mantuvo una comunicación constante con el presidente estadounidense Donald Trump y otros miembros de la administración, según reportaron los medios allí presentes.
“La realidad es que necesitamos ver un compromiso firme de que no buscarán un arma nuclear ni las herramientas que les permitirían obtenerla rápidamente”, declaró Vance a la prensa a una hora de que empezara el domingo. “Ese es el objetivo principal del presidente de Estados Unidos. Y eso es lo que hemos intentado lograr mediante estas negociaciones”.
“Mantuvimos una comunicación constante con el equipo porque negociábamos de buena fe”, dijo Vance, hablando desde un podio frente a dos banderas estadounidenses, acompañado por el enviado especial Steve Witkoff y Jared Kushner, quienes recientemente consiguieron la paz en Palestina. “Nos vamos de aquí con una propuesta muy sencilla, un método de entendimiento que constituye nuestra oferta final y la mejor. Veremos si los iraníes la aceptan”.
La respuesta de Trump
Trump había dicho que suspendería los ataques contra Irán durante dos semanas para alcanzar la paz. Los comentarios de Vance no indicaron qué sucederá después de que expire ese plazo ni si el alto el fuego se mantendrá después de estos sucesos.
El presidente estadounidense había dado un últimatum la semana pasada, indicando que si Irán no reabría para el martes a la noche el Estrecho de Ormuz, "una civilización entera moriría" esa noche. Sin embargo, a útlimo momento, el Estrecho empezó a abrirse y Trump frenó los ataques. Vance habría sido quien lo asesoró de que era el momento de abrir una mesa de negociación, y por eso el mandatario lo envió a él a dirigir las conversaciones.
El movimiento trumpista atraviesa fuertes cuestionamientos de un sector de las bases que rechazan la decisión de entrar en guerra con Irán; sector al que pertenecería el vicepresidente. Todo indica que Trump lo envió a Vance a liderar las negociaciones para despejar cualquier duda de que está dispuesto a escuchar a las dos visiones que tiene en su Gabinete sobre la cuestión del régimen terrorista iraní. "Si Vance que es el mayor defensor de obtener la paz rápido con Irán no la pudo conseguir, nadie puede. Irán parece haber elegido el suicidio", reporta una fuente del movimiento MAGA.
La guerra entra en su séptima semana.
Mientras ocurrían las negociaciones, el Ejército estadounidense afirmó que dos destructores transitaron por el Estrecho de Ormuz, controlado por Irán, para realizar labores de desminado, lo que indica que los iraníes han aceptado mantener abierto el canal por donde pasa el 70% del combustible que se produce en Medio Oriente.
“Estamos avanzando a pasos agigantados. Que lleguemos a un acuerdo o no me da igual”, declaró Trump a los periodistas mientras continuaban las conversaciones y se acercaban las 2 de la madrugada en Islamabad. Calificó las negociaciones de “muy profundas”.
De las negociaciones participaron la delegación estadounidense, encabezada por JD Vance; la iraní, encabezada por el presidente del Parlamento persa, Mohammad Bagher Qalibaf; y el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, quien mantiene buena relación tanto con Teherán como con Washington, y se enfocó en cómo avanzar en el alto el fuego. También hubo representantes chinos, egipcios, saudíes y cataríes para facilitar indirectamente las conversaciones.
Además de no aceptar desnuclearizarse, Irán también quiere que Estados Unidos asegure que frenarán los ataques de Israel contra Hezbolá, grupo proxy con el que Irán controla el Líbano. El gobierno israelí asegura que Hezbolá tampoco se adhirió al cese al fuego entre Estados Unidos e Irán, y que no va a permitir que gane posiciones militares en el interin.
Qalibaf pertenece a la poderosa Guardia Revolucionaria iraní que ha emitido algunas de las declaraciones más incendiarias de Irán desde que comenzaron los combates, y que se opone fervientemente a la postura pacifista que aparentemente ha adoptado el nuevo Ayatolá, el hijo del difunto Alí Jamenei, Mojtaba Jamenei.
Irán establece "líneas rojas", incluyendo la compensación por los ataques.
La delegación iraní por su parte declaró a la televisión estatal que había presentado "líneas rojas" en las reuniones con el primer ministro paquistaní, incluyendo una indemnización por los daños causados por los ataques estadounidenses e israelíes que dieron inicio a la guerra el 28 de febrero y la liberación de los activos iraníes congelados.
La guerra ha dejado al menos 3.000 muertos en Irán, 2.020 en Líbano, 23 en Israel y más de una docena en los estados árabes del Golfo, además de causar daños permanentes a la infraestructura en media docena de países de Oriente Medio. El control iraní del estrecho de Ormuz ha aislado en gran medida al Golfo Pérsico y sus exportaciones de petróleo y gas de la economía mundial, disparando los precios de la energía.
El cierre del estrecho de Ormuz por parte de Irán ha demostrado ser su mayor ventaja estratégica en la guerra. Normalmente, alrededor de una quinta parte del petróleo comercializado en el mundo transitaba por este estrecho a través de más de 100 barcos al día. Desde el alto el fuego, solo se han registrado 12 tránsitos, un número muy inferior al necesario para reanudar el comercio internacional y estabilizar los mercados.