El expresidente de Brasil, Jair Bolsonaro, fue dado de alta este domingo tras permanecer hospitalizado durante tres semanas en la clínica privada DF Star de Brasilia.
El líder de derecha, de 70 años, fue ingresado el 12 de abril y operado el día 13 por una grave oclusión intestinal, complicación derivada de la puñalada que sufrió durante un acto de campaña en 2018.
Esta fue la séptima cirugía relacionada con ese atentado, y según sus médicos, la más compleja hasta la fecha, con una duración de aproximadamente 12 horas. La intervención sirvió para desobstruir el intestino y reconstruir la pared abdominal.
Tras pasar 17 días en la unidad de cuidados intensivos, Bolsonaro fue trasladado al área de hospitalización el miércoles pasado. Su evolución fue favorable: dejó de presentar dolores y fiebre, su presión arterial se mantuvo estable, y los médicos suspendieron su alimentación intravenosa gracias a la buena tolerancia a una dieta blanda por vía oral.

El domingo, al salir del hospital, lo hizo caminando por sus propios medios, sonriente y saludando a un grupo de simpatizantes que lo esperaban con vítores y gritos de ''¡mito!'', el apodo con el que lo veneran sus seguidores.
A través de sus redes sociales, Bolsonaro agradeció a los médicos y expresó su gratitud a Dios por lo que consideró un ''milagro'', asegurando sentirse “renovado” y listo para regresar a casa. También anticipó que su ''próximo desafío'' será participar en una manifestación política convocada para el próximo miércoles en Brasilia.









