El plan busca consolidar el alto el fuego que entró en vigor el pasado 10 de octubre como parte de la primera fase del plan de Trump, tras lo cual el grupo terrorista Hamás liberó rehenes e Israel excarceló a detenidos palestinos, reduciendo significativamente la violencia.
La siguiente etapa contempla el despliegue de una Fuerza Internacional de Estabilización, integrada por varios miles de efectivos aportados por los países miembros, con el objetivo de garantizar la seguridad, facilitar la ayuda humanitaria y respaldar la transición administrativa en Gaza.
Uno de los desafíos más importantes será el desarme de combatientes de Hamás, quienes hasta ahora se han mostrado reacios a entregar sus armas. El plan de Trump prevé ofrecer amnistía a quienes se comprometan a la coexistencia pacífica y al desmantelamiento de su armamento.












