El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, comunicó que aumentará la tasa de derechos de importación a China a un total de 125% tras la subida de las mismas por parte del régimen de Xi Jinping.
A su vez, la administración republicana anunció que suspenderá la aplicación de los aranceles para el resto de los países del mundo por 90 días. Esto significa que el resto de los países mantendrá el mínimo del 10% de aranceles a la importación.
El Secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, habló con los reporteros fuera de la Casa Blanca tras el anuncio de Trump sobre la implementación de una pausa de 90 días en los aranceles para la mayoría de los países, excepto para China, a la que se le aumentará el arancel a un 125%.
Durante sus declaraciones, Bessent indicó que los países que no respondan con represalias a los aranceles impuestos por Estados Unidos serán "recompensados". Además, subrayó que el aumento de los aranceles a China se debe a su "insistencia en la escalada" de las tensiones comerciales.

El anuncio de Trump causó un notable aumento en los mercados globales, con el S&P 500 registrando una subida del 5,6% y el Nasdaq un aumento superior al 8%.
Trump argumentó correctamente que la decisión de aumentar los aranceles a China se debe a la falta de respeto que el país asiático ha mostrado hacia los mercados globales.
En su declaración, Trump también destacó que más de 75 países habían solicitado al gobierno de Estados Unidos iniciar negociaciones sobre comercio, barreras comerciales, manipulación de divisas y aranceles no monetarios.
Debido a que estos países no respondieron con represalias, Trump autorizó la pausa de 90 días y la reducción de los aranceles recíprocos a un 10% como medida para fomentar las negociaciones. Sin embargo, también advirtió que las negociaciones serían una tarea larga y que las soluciones serían adaptadas a cada caso específico.










