La política migratoria de Donald Trump ya está provocando un cambio demográfico histórico en Estados Unidos. Un análisis preliminar de datos oficiales estima que la población inmigrante del país cayó en casi 3 millones de personas desde enero de 2025, mientras que el crecimiento poblacional general podría frenarse por completo e incluso entrar en terreno negativo.
De acuerdo con los cálculos realizados por el Center for Immigration Studies (CIS), la población de inmigrantes ilegales pasó de aproximadamente 15,8 millones en enero de 2025 a 13,5 millones en julio de 2026, una reducción neta de 2,3 millones.
A esa cifra se suma una caída estimada de otros 600.000 inmigrantes legales, lo que lleva el descenso total de la población nacida en el extranjero a cerca de 2,9 millones durante los primeros 18 meses de la administración Trump.
La política migratoria de Trump cambia la tendencia
El investigador Steven A. Camarota, director de investigación del Center for Immigration Studies, señaló que Estados Unidos atraviesa una transformación que no tiene precedentes recientes.
“Nunca habíamos visto algo así”, afirmó al analizar los datos, y sostuvo que el descenso es amplio y sostenido.
Según sus estimaciones, el cambio está directamente relacionado con el endurecimiento de la política migratoria implementada por Trump desde su regreso a la Casa Blanca.
La estrategia combina deportaciones formales, controles fronterizos más estrictos y una presión creciente para que los inmigrantes que no tienen autorización para permanecer en el país abandonen Estados Unidos voluntariamente, fenómeno conocido como “autodeportación”.
La política migratoria de Trump cambia la tendencia
La población inmigrante cayó casi 3 millones
El cálculo de Camarota utiliza información de la Current Population Survey, la encuesta que sirve como una de las principales fuentes para calcular mensualmente el desempleo estadounidense.
Los datos muestran que la población ilegal habría pasado de 15,8 millones a 13,5 millones entre enero de 2025 y julio de 2026.
La población nacida en el extranjero en su conjunto también registró una fuerte disminución: pasó de unos 53,3 millones a 50,5 millones.
Esto implica que el cambio no se explica solamente por las deportaciones. También intervienen las personas que abandonaron el país voluntariamente, las nuevas llegadas, las muertes y quienes obtuvieron algún tipo de estatus legal.
El propio análisis reconoce un margen de error considerable debido a las características de la encuesta. La población extranjera podría ser hasta un millón mayor o menor que la estimación central.
Sin embargo, incluso teniendo en cuenta ese margen, la tendencia descendente aparece con claridad.
El contraste con los años de Biden
El giro resulta todavía más significativo al compararlo con la administración de Joe Biden.
Durante los cuatro años anteriores, Estados Unidos incorporó aproximadamente 8,3 millones de inmigrantes a su población, según las estimaciones citadas en el análisis. Fue uno de los mayores incrementos migratorios registrados en la historia estadounidense.
Con Trump, la tendencia se revirtió de manera abrupta.
El resultado es una transformación profunda de la dinámica demográfica del país: menos inmigración, menos crecimiento poblacional y una presión mucho menor sobre determinados mercados laborales y de vivienda.
Para Camarota, se trata de un cambio “fundamental” y “profundo” en comparación con la etapa anterior.
EEUU podría comenzar a perder población
El impacto podría superar incluso al fenómeno migratorio.
Los primeros datos del Census Bureau ya habían mostrado señales de un estancamiento del crecimiento poblacional estadounidense, con un incremento de apenas 0,5% entre julio de 2024 y julio de 2025.
Los analistas atribuyeron ese freno principalmente a una caída histórica de la migración internacional neta.
Si la tendencia continúa, Estados Unidos podría experimentar una disminución absoluta de su población, algo que representaría un escenario inédito para la economía estadounidense moderna.
La posibilidad de una contracción demográfica constituye una de las consecuencias más importantes del cambio migratorio impulsado por Trump.
Menos inmigración también modifica el mercado laboral
El impacto económico de la política migratoria es uno de los principales puntos de debate.
El análisis sostiene que alrededor del 44% de las personas que abandonaron Estados Unidos participaban de la fuerza laboral, una proporción inferior a la tasa de participación de los inmigrantes ilegales, cercana al 60%.
Esto podría explicar por qué la ofensiva migratoria de Trump no produjo hasta el momento una disrupción económica nacional de grandes dimensiones.
Al mismo tiempo, el menor número de trabajadores inmigrantes puede beneficiar a otros trabajadores estadounidenses al reducir la competencia por determinados empleos y viviendas.
“Los trabajadores probablemente serán los ganadores”, sostuvo Camarota, al señalar que una menor oferta de mano de obra puede contribuir a mejorar las condiciones de quienes ya se encuentran en el mercado laboral.
Trump revierte el rumbo migratorio
La administración Trump sostiene que el control de la frontera y la reducción de la inmigración ilegal son objetivos centrales de su política.
Las cifras preliminares sugieren que esa estrategia ya está teniendo un efecto concreto sobre la composición demográfica de Estados Unidos.
El Departamento de Seguridad Nacional informó previamente cifras todavía mayores de personas que abandonaron el país durante el primer año de Trump, aunque existe una diferencia metodológica importante: mientras el Gobierno contabiliza salidas y deportaciones, el análisis de Camarota calcula el cambio neto de la población.
La diferencia no invalida la tendencia general. Por el contrario, los distintos indicadores apuntan en la misma dirección: Estados Unidos está atravesando una fuerte reversión del boom migratorio de los años de Biden.
Para Camarota, el resultado puede generar desafíos, pero también beneficios vinculados con los salarios, la vivienda, la congestión urbana y la presión sobre escuelas y hospitales.
El giro impulsado por Trump, de esta manera, no solamente está modificando la política migratoria estadounidense: también puede estar transformando la estructura demográfica y económica del país durante los próximos años.