Esto implica que el cambio no se explica solamente por las deportaciones. También intervienen las personas que abandonaron el país voluntariamente, las nuevas llegadas, las muertes y quienes obtuvieron algún tipo de estatus legal.
El propio análisis reconoce un margen de error considerable debido a las características de la encuesta. La población extranjera podría ser hasta un millón mayor o menor que la estimación central.
Sin embargo, incluso teniendo en cuenta ese margen, la tendencia descendente aparece con claridad.
El contraste con los años de Biden
El giro resulta todavía más significativo al compararlo con la administración de Joe Biden.
Durante los cuatro años anteriores, Estados Unidos incorporó aproximadamente 8,3 millones de inmigrantes a su población, según las estimaciones citadas en el análisis. Fue uno de los mayores incrementos migratorios registrados en la historia estadounidense.
Con Trump, la tendencia se revirtió de manera abrupta.
El resultado es una transformación profunda de la dinámica demográfica del país: menos inmigración, menos crecimiento poblacional y una presión mucho menor sobre determinados mercados laborales y de vivienda.












