En las últimas horas el presidente electo Donald Trump declaró a través de TruthSocial que planea demandar que el Canal de Panamá sea devuelto a Estados Unidos. Además, Trump remarcó la importancia económica que la imponente obra significa para el país y el costo que representa haber perdido su control.
La vitalidad que significa en materia comercial, económica, logística y estratégica, han realizado que la recuperación del canal se vuelva una prioridad para la nueva administración.
De acuerdo al presidente electo, grandes ventajas para el Departamento de Comercio y la marina estadounidense se ven representadas en la gran velocidad de despliegue desde el Océano Atlántico al Pacífico y los tiempos de navegación para con los puertos norteamericanos.

Construido entre 1904 y 1914 bajo el liderazgo de Theodore Roosevelt, el Canal de Panamá tiene como principal usuario a los Estados Unidos, siendo que el 70% de su tránsito proviene o se dirige a puertos estadounidenses.
Sin embargo, a pesar de la gran productividad que brindaba a los Estados Unidos esta obra de infraestructura, el presidente demócrata James Carter decidió regalarlo. Mediante el tratado Torrijos-Carter, el demócrata decidió que a partir del año 2000 se entregara la totalidad de las operaciones del canal a Panamá.
Al perfeccionarse esta transferencia en la administración del canal, Panamá comenzó a imponer cargos demenciales a los Estados Unidos por el tránsito. Estas tarifas, aplicadas tanto a embarcaciones comerciales como militares pueden rondar desde los USD 200.000 hasta USD 1.500.000.










