Trump restauró los monumentos de Cristóbal Colón que fueron destruidos por la izquierda en 2020
Donald Trump y Cristobal Colón.
porRedacción
internacionales
Durante los disturbios de Black Lives Matter y Antifa, se destruyeron estatuas de figuras históricas en todo el país.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, destacó la figura de Cristóbal Colón como símbolo de la herencia cultural en una reciente proclamación por el Día de Colón, criticó duramente a la izquierda por impulsar el retiro o destrucción de monumentos históricos durante las violentas protestas de 2020, y anunció su intención de incorporar al navegante genovés en el proyectado Jardín Nacional de Héroes Estadounidenses.
“Los radicales de izquierda vandalizaron sus monumentos, mancharon su carácter y trataron de exiliarlo de los espacios públicos”, señaló Trump, reafirmando su compromiso con la preservación de los símbolos tradicionales de la identidad nacional. Su postura marca un contraste con la administración demócrata anterior, que fomentó la destrucción de estatuas de figuras históricas en todo el país.
Donald Trump y Cristobal Colón.
Cinco años después de aquellos disturbios, liderados por las organizaciones terroristas de izquierda Black Lives Matter y Antifa, varias esculturas de Colón están siendo restauradas y reubicadas, aunque ya no en los lugares prominentes que ocuparon durante décadas.
En Richmond, Virginia, una de las estatuas más representativas fue rescatada del fondo de un lago tras haber sido derribada, vandalizada y arrastrada por izquierdistas en 2020. Gracias a un esfuerzo comunitario financiado con donaciones privadas, el monumento fue restaurado y trasladado a la sede de la sociedad cultural Hijos de Italia, en Blauvelt, Nueva York.
“Nos sentimos orgullosos de haber devuelto la dignidad a una obra que representa a un símbolo de identidad para los inmigrantes italianos”, expresó John Corritone, presidente de la Asociación Cultural Italoestadounidense de Virginia.
Donald Trump y Cristobal Colón.
El episodio de Richmond fue uno de los primeros de una serie de actos vandálicos que afectaron a más de treinta monumentos de Colón en todo el país. En Boston, la estatua de mármol fue decapitada y luego entregada a los Caballeros de Colón, quienes la resguardaron en una iglesia. En Baltimore, los fragmentos de otra escultura sirvieron para crear una réplica, también impulsada por asociaciones italoamericanas.
La restauración de los monumentos y la defensa del legado de Colón se han convertido así en un nuevo frente simbólico dentro del debate sobre la memoria histórica en Estados Unidos, en el que Trump busca reafirmar su mensaje de orgullo nacional y respeto por las raíces culturales que moldearon la nación.