En medio del conflicto en Ucrania, las fuerzas armadas están implementando una táctica innovadora para enfrentar posiciones rusas atrincheradas en edificios. En lugar de arriesgar vidas en asaltos tradicionales, envían un robot terrestre cargado con unos 300 kilos de explosivos que se introduce en la estructura y detona, destruyendo el objetivo.
Esta aproximación recuerda experimentos históricos como los vehículos teledirigidos polacos durante el levantamiento de Varsovia en 1944, pero con tecnología actual mucho más efectiva. En Kostiantynivka, por ejemplo, un vehículo no tripulado entró por la parte trasera de un bloque ocupado por rusos y provocó una explosión que arrasó el lugar.
La operación se coordinó con otros robots y drones de apoyo, mostrando un cambio profundo en la forma de combatir en zonas urbanas. Limpiar un edificio enemigo siempre fue una de las misiones más riesgosas, con emboscadas posibles en cada habitación o escalera.
La coordinación entre máquinas
Lo clave de esta evolución no es solo el robot explosivo, sino cómo se integra con drones aéreos y sistemas de reconocimiento. Los drones proporcionan visión general, localizan objetivos y vigilan rutas, mientras los vehículos terrestres avanzan pegados al suelo transportando cargas pesadas.











