El reconocimiento diplomático fue otorgado solo cuatro meses después de las masacres atribuidas al régimen iraní, acusado de haber asesinado a más de 40.000 personas durante las protestas internas.
La Santa Sede quedó envuelta en una fuerte controversia internacional luego de que el papa León XIV concediera la Gran Cruz de la Orden Pontificia de Pío IX al embajador iraní ante el Vaticano, Mohammad Hossein Mokhtari. La distinción, considerada una de las máximas condecoraciones diplomáticas activas del Vaticano, fue formalizada mediante un diploma firmado por el secretario de Estado, el cardenal Pietro Parolin.
La noticia comenzó a circular con gran fuerza en las últimas horas en medios iraníes y portales católicos, generando un inmediato rechazo de activistas de derechos humanos y sectores políticos occidentales. El gesto resulta particularmente polémico debido al historial represivo de la teocracia iraní y al asesinato de más de 40.000 iraníes durante la brutal represión ejecutada por el régimen contra manifestantes a comienzos del año.
La distinción a Mohammad Hossein Mokhtari generó gran indignación en occidente.
Distintos activistas calificaron el reconocimiento como una “ceguera moral” y un “insulto” hacia las víctimas del autoritarismo iraní. Desde Irán, en cambio, los medios oficiales interpretaron la condecoración como una señal de legitimidad internacional y un gesto político favorable de parte del Vaticano. Portales vinculados al régimen destacaron el reconocimiento otorgado al embajador y lo presentaron como una muestra del fortalecimiento de las relaciones diplomáticas entre la Santa Sede y Teherán.
La Embajada de Estados Unidos ante la Santa Sede aclaró que la condecoración responde a un protocolo habitual que suele aplicarse a embajadores luego de cumplir determinado tiempo de servicio en el Vaticano, y remarcaron que diplomáticos estadounidenses también recibieron ese reconocimiento en otras ocasiones.
El aparato oficial del régimen comunicó el suceso como legitimante.
La polémica también reavivó las tensiones políticas entre el Vaticano y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien en los últimos meses mantuvo fuertes cruces públicos con León XIV por la política internacional de la Santa Sede y por las posturas del pontífice respecto a los conflictos globales.
Trump llegó a acusar al Papa de actuar como un “político” y de mantener posiciones “débiles” frente a regímenes autoritarios y amenazas internacionales. Del otro lado, León XIV defendió el rol "diplomático" y humanitario de la Iglesia, insistiendo en la necesidad de promover puentes de diálogo y mensajes de paz en medio de los conflictos internacionales.