La Unión Europea alcanzó un acuerdo para implementar un nuevo paquete de sanciones contra Rusia con el objetivo de incrementar la presión económica sobre el gobierno de Vladimir Putin por la invasión de Ucrania. Se trata del vigésimo primer conjunto de medidas adoptadas por Bruselas desde el inicio de la guerra, orientado a reducir los recursos que Moscú utiliza para mantener sus operaciones militares.
El nuevo paquete incluye restricciones contra entidades, empresas y personas vinculadas con sectores considerados estratégicos para la economía rusa. Entre las medidas se encuentran sanciones dirigidas a bancos, compañías relacionadas con criptomonedas y embarcaciones utilizadas para evadir las restricciones internacionales, conocidas como parte de la llamada "flota en la sombra" rusa.













