Turquía cancela un show del británico Robbie Williams por considerarlo 'sionista'
Robbie Williams en un show dado en Israel
porRedacción
Antisemitismo
El cantante está casado con una mujer judía e incluso tiene un tatuaje en hebreo
La cancelación del concierto de Robbie Williams en Estambul, prevista para el 7 de octubre, ha desatado una nueva polémica internacional y puesto de relieve el creciente clima de hostilidad hacia todo lo vinculado con Israel en Turquía, país que se ha convertido en uno de los principales defensores del grupo terrorista Hamás.
Las autoridades de la ciudad, siguiendo presiones de grupos islamistas y organizaciones pro-Gaza, suspendieron el espectáculo “por motivos de seguridad pública”.
En los días previos, redes sociales turcas se llenaron de llamados al boicot, con etiquetas que acusaban al artista británico de ser “sionista” y exigían que “el sionista Robbie Williams se fuera de Turquía”.
Robbie Williams y su esposa Ayda Field
El concierto iba a coincidir con el segundo aniversario de la masacre del 7 de octubre de 2023, cuando Hamás asesinó a 1.200 israelíes y secuestró a más de 250 civiles.
Paradójicamente, la fecha elegida simbolizaba la resistencia israelí frente al terrorismo, pero en Turquía fue usada por grupos radicales para censurar una expresión cultural de un artista identificado con el mundo judío.
Williams, de 51 años, no es ajeno a la polémica. El exintegrante de Take That actuó en Israel en 2015 y nuevamente en 2023, cuando expresó su admiración por el país y reveló que cría a sus hijos en la tradición judía “por respeto a su historia y a su gente”.
Su esposa, la actriz Ayda Field, es judía, y el cantante incluso lleva tatuada en hebreo la palabra simjá (“alegría”).
La decisión de las autoridades turcas sigue la línea de censura cultural que ya alcanzó al cantante francés Enrico Macias, también de origen judío, cuyo concierto fue prohibido en septiembre por su apoyo a Israel.
Mientras Ankara profundiza su alineamiento con Hamás y acusa falsamente a Israel de “genocidio”, la comunidad internacional observa cómo Turquía, otrora aliada occidental, se desliza hacia una política de intolerancia y antisemitismo disfrazada de solidaridad palestina.
Williams lamentó en redes sociales la suspensión del show, asegurando que la seguridad de sus fanáticos “está por encima de todo”.
Sin embargo, el episodio demuestra que en la Turquía de hoy, la cultura y la libertad artística son víctimas más del odio antijudío que del “interés público” que las autoridades alegan defender.