Hamas aún retiene el cuerpo del rehén Ran Gvili, argumentando ahora que “no puede encontrarlo”, una explicación que en Jerusalén se interpreta como otra muestra de evasión y falta de transparencia.
La segunda fase del acuerdo prevé la entrada de una fuerza internacional de estabilización y, sobre todo, el proceso de desarme de Hamas, una condición indispensable para cualquier escenario de reconstrucción y seguridad duradera en la Franja.
La negativa de Hamas a avanzar hacia esta etapa resulta, para Israel, un indicio claro de que la organización busca preservar su poder militar a toda costa.












