Israel dio un salto histórico en el campo de la defensa durante la guerra Israel-Gaza 2023-2025, convirtiéndose en el primer país del mundo en librar lo que expertos ya llaman “la primera guerra robótica”.
Así lo afirmó el coronel (ret.) Yaron Sarig, jefe del Programa de IA y Autonomía de MAFAT —la Dirección de I+D del Ministerio de Defensa— durante el International Defense Tech Summit en la Universidad de Tel Aviv.
Sarig explicó que, ante la amenaza multidimensional de Hamas, Israel desplegó decenas de miles de sistemas autónomos en el campo de batalla, desde enjambres de drones hasta robots terrestres distribuidos a lo largo de kilómetros de terreno complejo.
Esta integración masiva no solo marcó un hito tecnológico, sino que permitió reducir riesgos para los soldados israelíes en una de las campañas más peligrosas desde 1948.
Uno de los avances más significativos fue la utilización de robots para explorar y mapear la red de túneles de Hamas, considerados uno de los mayores desafíos tácticos para las tropas terrestres. Hasta hace pocos años, estas misiones implicaban introducir soldados en ambientes altamente explosivos, con visibilidad limitada y múltiples trampas.
Ahora, vehículos autónomos y plataformas teledirigidas realizan estas tareas, identifican artefactos explosivos y detectan presencia enemiga sin exponer vidas israelíes.
Además, se emplearon vehículos no tripulados para ingresar a zonas urbanas y rurales antes que las tropas, desbaratar posiciones de combate de Hamas, activar emboscadas o interceptar células armadas. Cuando los soldados entraban, lo hacían con información clara y ventaja operativa.
Israel también combinó estas plataformas robóticas con sistemas avanzados de inteligencia artificial, capaces de detectar y rastrear operativos de Hamas con mayor precisión y velocidad que nunca.
Estas herramientas ampliaron la capacidad del Ejército para distinguir entre combatientes y población civil, un desafío central en la guerra contra una organización que opera deliberadamente entre civiles.
Sarig destacó que este ecosistema tecnológico es el resultado de una cooperación sin precedentes entre las FDI, startups israelíes, la industria militar y centros de investigación. El objetivo: acelerar innovaciones que mantengan la ventaja estratégica de Israel en tierra, mar y aire.
Según Sarig, lo visto hasta ahora es solo el comienzo. “En los próximos años ampliaremos significativamente nuestras capacidades robóticas”, afirmó. Israel proyecta integrar IA en cada sistema de armas y en cada unidad operativa, fortaleciendo aún más su capacidad defensiva frente a amenazas en evolución.
En un entorno regional donde las organizaciones terroristas buscan sofisticar sus métodos, Israel apuesta por una revolución tecnológica que no solo aumenta su eficacia militar, sino que prioriza la protección de sus soldados y de la población civil israelí.