Las autoridades israelíes confirmaron que los restos de tres rehenes asesinados cruzaron el domingo por la noche a territorio israelí, cerca de las 21:30 hora local.
El traspaso se realizó a través del Comité Internacional de la Cruz Roja, después de que Hamás afirmara haber localizado los cuerpos y prometiera su devolución a las 20:00. Los restos fueron enviados al Instituto de Medicina Forense L. Greenberg, en Abu Kabir, para su identificación mediante pruebas de ADN.
Sin embargo, en Jerusalén se recibió la noticia con prudencia. Solo dos días antes, el grupo terrorista había entregado fragmentos de restos humanos que, tras el análisis forense, resultaron no pertenecer a ninguno de los rehenesaún cautivos en Gaza.
Aquel episodio dejó en evidencia que Hamás manipula la información y los gestos humanitarios con fines propagandísticos, incluso en cuestiones tan sensibles como la recuperación de cuerpos.
Fuentes de Hamás dijeron al canal árabe Al Arabiya que el grupo había “localizado” los cuerpos de tres rehenes, sin especificar sus identidades. No obstante, su credibilidad está severamente dañada: en múltiples ocasiones ha ofrecido versiones contradictorias y ha presentado restos no identificados como parte de “gestos humanitarios”.
Israel ha reiterado que solo los resultados científicos del Instituto de Abu Kabir determinarán la autenticidad de lo recibido.
Amiram Cooper and Sahar Baruch
El último reconocimiento confirmado se produjo el jueves, cuando fueron devueltos los restos de Amiram Cooper y Sahar Baruch, ambos asesinados en Gaza tras más de dos años de cautiverio. “Estamos determinados a traer de vuelta a todos nuestros rehenes. No descansaremos hasta lograrlo”, declaró el primer ministro Benjamín Netanyahu en una ceremonia militar.
Los constantes cambios en la narrativa de Hamás, y su uso sistemático de la desinformación, refuerzan la necesidad de cautela ante cualquier anuncio proveniente de la organización.
En un conflicto donde incluso los cuerpos de las víctimas se convierten en herramientas de manipulación, Israel mantiene su compromiso con la verdad forense y con la promesa nacional de no abandonar a ninguno de sus hijos.