Hamas volvió a engañar y devolvió restos no pertenecientes a rehenes
Camionetas de la Cruz Roja trasladando los restos
porRedacción
Política
Los terroristas siguen sin cumplir con las partes del acuerdo de paz y crece la presión en Israel para retomar la guerra
Las pruebas de ADN realizadas en el Instituto Forense L. Greenberg de Abu Kabir confirmaron que los restos entregados el viernes por la noche por Hamás no pertenecen a ninguno de los rehenes israelíes aún retenidos en Gaza.
La devolución, efectuada a través del Comité Internacional de la Cruz Roja, fue presentada por la organización terrorista como un “gesto humanitario”, pero resultó ser una nueva maniobra de manipulación.
Según informó Hamás en Telegram, las muestras correspondían a “cuerpos no identificados”, ofrecidos supuestamente para facilitar la identificación. Sin embargo, las autoridades israelíes habían exigido recibir los cuerpos completos y no fragmentos sin procedencia clara.
Los exámenes confirmaron lo que Israel temía: se trataba de restos ajenos a los rehenes, un intento de ganar tiempo y generar confusión ante la opinión pública.
Excavations in Gaza
Funcionarios israelíes calificaron el episodio como “una crueldad más” y recordaron que los cuerpos de once rehenes siguen en manos de grupos terroristas en Gaza.
La entrega de los restos falsos no fue el único acto de engaño reciente. Esta semana, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) difundieron un video captado por un dron que muestra a miembros de Hamás enterrando los restos del rehén Ofir Tzarfati para luego desenterrarlos frente a observadores del Comité Internacional de la Cruz Roja y fingir su “descubrimiento”.
La puesta en escena, cuidadosamente montada, fue parte de la campaña de desinformación del grupo, que busca culpar a Israel mientras se presenta como un actor “cooperativo” ante la comunidad internacional.
Fuentes de seguridad indicaron además que Israel había advertido a Hamás que debía retirarse de la zona detrás de la llamada “Línea Amarilla” —bajo control del IDF— o enfrentaría un ataque militar.
La organización había obtenido permiso temporal para cruzar esa línea únicamente para recuperar cuerpos, pero usó ese acceso para fabricar escenas y manipular el proceso humanitario.
Estos episodios confirman un patrón que se repite: Hamás utiliza los cuerpos de las víctimas como arma política, mezclando cinismo y propaganda. Israel, en cambio, continúa actuando conforme al derecho internacional, realizando cada identificación con rigor forense y respeto por la dignidad humana.
Mientras las familias de los once rehenes aún esperan respuestas, el mensaje es claro: Hamás no busca aliviar el dolor, sino prolongarlo y explotarlo.