Las pruebas de ADN realizadas en el Instituto Forense L. Greenberg de Abu Kabir confirmaron que los restos entregados el viernes por la noche por Hamás no pertenecen a ninguno de los rehenes israelíes aún retenidos en Gaza.
La devolución, efectuada a través del Comité Internacional de la Cruz Roja, fue presentada por la organización terrorista como un “gesto humanitario”, pero resultó ser una nueva maniobra de manipulación.
Según informó Hamás en Telegram, las muestras correspondían a “cuerpos no identificados”, ofrecidos supuestamente para facilitar la identificación. Sin embargo, las autoridades israelíes habían exigido recibir los cuerpos completos y no fragmentos sin procedencia clara.
Los exámenes confirmaron lo que Israel temía: se trataba de restos ajenos a los rehenes, un intento de ganar tiempo y generar confusión ante la opinión pública.

Funcionarios israelíes calificaron el episodio como “una crueldad más” y recordaron que los cuerpos de once rehenes siguen en manos de grupos terroristas en Gaza.








