Kushner y Witkoff revelaron detalles del Acuerdo de Paz y defendieron el derecho de Israel a defenderse
Los enviados especiales de EEUU al Medio Oriente, Steve Witkoff y Jared Kushner
porRedacción
Política
Los enviados especiales del Presidente Trump dieron una entrevista y aseguraron 'no existió genocidio, fue una guerra'
En una entrevista exclusiva con 60 Minutes, Jared Kushner y Steve Witkoff —enviados del presidente estadounidense Donald Trump— ofrecieron una mirada poco común al detrás de escena de las negociaciones que condujeron al llamado “Trump Peace Deal”, a los esfuerzos por sostener el alto el fuego en Gaza y a la reciente liberación de rehenes israelíes.
Grabada pocos días antes de que Hamás violara la tregua con un ataque antitanque, la conversación con Lesley Stahl cobró una resonancia particular tras los últimos acontecimientos.
Kushner y Witkoff reconocieron que el ataque israelí en Doha los tomó por sorpresa, describiendo su “conmoción”. Sin embargo, subrayaron que Trump consideraba crucial evitar una escalada que desviara el foco del objetivo principal: asegurar la estabilidad regional y la liberación de los secuestrados.
Israeli Prime Minister Benjamin Netanyahu, together with Witkoff and Kushner
Cuando se le preguntó si Hamás estaba cumpliendo con el acuerdo, Kushner respondió con ironía: “Esto es Medio Oriente; todos se quejan de todo.”
Añadió que, si bien el cumplimiento podía romperse en cualquier momento, hasta ahora Hamás parecía respetar los términos “por interés propio más que por convicción”.
Uno de los momentos más comentados fue el episodio de la disculpa del primer ministro Benjamin Netanyahu al emir de Catar, que se produjo bajo la mirada de Trump. “La disculpa tenía que suceder”, dijo Witkoff. “No íbamos a avanzar sin eso. Y el presidente le dijo: ‘Todos pedimos disculpas, incluso yo’.”
Por primera vez, Kushner y Witkoff revelaron que, con la aprobación de Trump, mantuvieron un contacto directo con Khalil al-Hayya, jefe de la delegación negociadora de Hamás y padre de uno de los fallecidos en el ataque de Doha.
El encuentro, aseguraron, ayudó a cambiar la percepción de Hamás sobre los rehenes. “Logramos que entendieran que esos 20 israelíes vivos ya no eran un activo, sino una carga”, explicó Witkoff.
Ambos asesores visitaron Gaza junto al jefe adjunto del Estado Mayor israelí, general Eyal Zamir.
Ante la pregunta de si consideraba las acciones de Israel un genocidio, Witkoff respondió tajante: “No, absolutamente no. Fue una guerra.” Añadió que “ningún país del mundo habría tolerado que una organización terrorista masacrara a sus civiles sin responder”.
El cierre de la entrevista fue emocional. Witkoff describió el momento en que vio regresar a los rehenes liberados: “Me sentí eufórico. Pensé en lo que habría sentido si me hubieran llamado del hospital para decirme que mi hijo estaba vivo. Esos padres estaban recibiendo esa llamada.”
En medio de una región donde las promesas suelen desvanecerse, la entrevista mostró algo más: la convicción de que, pese a las críticas, Israel sigue siendo un pilar de estabilidad, y que incluso en los terrenos más oscuros del conflicto, la humanidad —y la esperanza— pueden abrirse paso.