De acuerdo con el testimonio de Karine Lamy, madre de uno de los adolescentes, la reacción de la tripulación fue de una “creciente hostilidad”. “Uno de los niños empezó a cantar una canción en hebreo, y enseguida les advirtieron que, si seguían cantando o haciendo ruido, llamarían a la policía”, relató en una entrevista.
Aunque los menores se calmaron, minutos después la policía irrumpió en el avión y obligó a todo el grupo a desalojar la aeronave. La directora del grupo, una joven de 21 años, fue arrestada tras negarse a entregar los teléfonos de los adolescentes. Un video difundido en redes muestra a la joven esposada y boca abajo en el pasillo del avión, rodeada de chicos conmocionados.
Según testigos, miembros de la tripulación llegaron a comparar a los adolescentes con “terroristas” y a calificar a Israel como un “Estado asesino”.
La presencia de un piloto con vínculos directos con el entrenamiento de dos secuestradores del 11-S ha elevado el caso a un nivel de controversia internacional.
Un pasajero independiente que viajaba con su hija declaró en Instagram: “Nadie entendía qué estaba pasando. Los chicos subieron tranquilos, incluso callados para ser adolescentes. Durante las instrucciones de seguridad llamaron a la policía por un supuesto problema… pero nadie vio nada anormal. Se comportaron con educación y se bajaron del avión con calma”.
Tras el desembarco, los agentes intentaron confiscar los teléfonos de los menores para borrar posibles grabaciones, lo que desencadenó la detención de la directora.