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Bolivia

Carlos Mesa: el candidato “de centro” que ayuda a la vuelta de Evo Morales

El candidato presidencial se ha mostrado ante la comunidad internacional como un férreo opositor al MAS. Sin embargo, sus elogios al candidato Luis Arce y a la dictadura de Evo Morales lo convierten en un candidato poco serio para la recuperación de la democracia en Bolivia.

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El nombre de Carlos Mesa Gisbert no es para nada desconocido en Bolivia. El historiador y periodista fue vicepresidente de Bolivia entre los años 2002-2003, durante el mandato liberal de Gonzalo Sánchez de Lozada, del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR).
Durante la jornada del 17 de octubre del 2003, ante las violentas protestas y bloqueos dirigidos por Evo Morales y la pérdida de apoyo de los partidos que conformaban la coalición gobernante, el presidente Sánchez de Lozada presentaba su carta de renuncia ante el Congreso, y posteriormente abordaría un avión junto a su familia, que lo llevaría a Estados Unidos. 
El principal responsable de su renuncia sería el propio Carlos Mesa. Esa misma noche asumiría la Presidencia de la República, y conformaría un pacto de unidad con el Movimiento al Socialismo (MAS), liderado por Evo Morales. 
Durante su gobierno, Carlos Mesa tuvo un acercamiento con distintos miembros del Foro de Sao Paulo. Entre ellos Néstor Kirchner, Lula da Silva e incluso Hugo Chávez. 
En una conferencia de prensa con medios extranjeros, Carlos Mesa afirmó: 

“Yo tengo con él, como con otros presidentes, una relación que va más allá del cargo presidencial; creo que puedo considerarlo un amigo”, refiriéndose a Néstor Kirchner.

Nestor Kirchner y Carlos Mesa en la firma de un acuerdo internacional.

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Los desaciertos de Carlos Mesa no terminan. Durante el año 2010, Carlos Mesa escribió un articulo llamado “Morales: Las Razones de la Entraña” donde califica al entonces primer mandatario como un caso “excepcional”, llegando incluso a comparar al ex-presidente con Simón Bolívar:

“Porque como nunca antes, desde Simón Bolívar, una figura política cobró una trascendencia mediática de tal magnitud… Es además la figura boliviana de mayor proyección internacional que hayamos tenido nunca”.

También llegó a halagar en su blog a su ahora contrincante electoral, Luis Arce Catacora, así como a toda su gestión como ministro de Economía de Evo Morales, información que en gran parte es falsa, dado que la inflación no fue bien controlada, las reservas internacionales decrecieron desde 2014 y el déficit fiscal de Bolivia para octubre de 2019 fue de -8%.

El ministro Arce demostró un manejo adecuado de la macroeconomía en todos sus ámbitos, manejo acompañado por la exhibición de unas cifras simplemente impresionantes. Tamaño del PIB nacional, crecimiento anual de ese PIB, inflación controlada, reservas internacionales, superávit fiscal, son contundentes” Carlos Mesa en su blog

Otro escrito de Carlos Mesa sostiene que la vida de los bolivianos y la competitividad del país cambió en la gestión del MAS. 

Y la posición de Mesa no goza de mucha simpatía entre los bolivianos, puesto a que en los últimos días han circulado imágenes de un presunto tweet de Carlos Mesa, en el que hace referencia al natalicio del deplorable expresidente de Venezuela, Hugo Chávez,  refieriéndose a él como “un hombre carismático e inteligente”. 

Aunque la publicación resultó ser falsa, el contenido del tweet pertenece realmente a un artículo que Mesa publicó en su web el 13 de enero de 2013, en la que mencionó la buena relación que sostuvo con Chávez. 

Recordar estas palabras le cayó muy mal al electorado anti-masista en Bolivia.

En el artículo, Mesa daba a conocer que junto a Hugo Chávez, viajaron en su avión presidencial para la toma de posesión del presidente de Colombia, Álvaro Uribe. Compartí con él durante tres años innumerables encuentros presidenciales y conversamos largamente varias veces”, dijo Mesa al respecto.
También llegó a afirmar quesu visión política está en las antípodas de cómo concibe el poder y la democracia“, justificando su postura socialista no-masista.

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Carlos Mesa pasó de ser el último Presidente de la República (antes de que Evo Morales cambiase la Constitución por un Estado Plurinacional) a mantener un silencio cómplice durante varios años de despilfarro y corrupción del MAS. 

Para el año 2013, el gobierno de Evo Morales inició una demanda internacional ante la Corte Internacional de Justicia de la Haya, con el objetivo de obligar al Gobierno de la República de Chile a negociar una salida soberana al mar para Bolivia. El año siguiente, Morales invitaría a Carlos Mesa a ser vocero de su país en dicha demanda.

La demanda en su momento generó polémica, pues el ex-canciller de Bolivia, Diego Pary, afirmaba que el gobierno boliviano había gastado US$ 4 millones en todo el proceso que duró la demanda marítima, entre 2011 y 2018. Versión que contradice a lo informado por la Dirección Estratégica de Reivindicación Marítima Silala y Recursos Hídricos Internacionales (Diremar), que informó que ese monto ascendía a US$ 14 millones.
Sin embargo un estudio realizado por el analista Julio Linares, con datos del Ministerio de Economía y Finanzas, ha revelado un monto de más de US$ 20 millones. Es decir, la demanda costó US$ 6 millones más de lo que la institución informó, mediante un comunicado, y US$ 16 millones más de lo que dijo el ex-canciller Diego Pary, de los que Mesa declaró beneficarse solo con US$ 145.000
Durante las pasadas protestas populares en todo el país el pasado mes de octubre, pocos días antes de que Evo Morales vaya a anunciar su renuncia, Carlos Mesa y el derechista Luis Fernando Camacho comenzaron a distanciarse. 
Camacho, un fuerte dirigente civil y empresarial, defendió con muchísimo vigor la candidatura de Mesa en 2019 ya que veía la posibilidad de terminar con la tiranía de Evo Morales. Pero todo cambió y ahora Camacho también es candidato a Presidente, enfrentándose tanto al MAS como a Mesa.
Sobre esto, Camacho expresaría: 

“Nos dimos cuenta que estábamos apoyando a una persona (Carlos Mesa) que buscaba su propio interés”. 

Las similitudes entre las ideas de Comunidad Ciudadana y el Movimiento Al Socialismo no solo acaban en las políticas económicas y sociales, si no que también han demostrado velar más por sus intereses que por los bolivianos. 

Tanto Carlos Mesa como Arce Catacora y sectores afines a ambas figuras, no han hecho más que presionar al actual Gobierno para fijar una fecha para las elecciones lo más antes posible, sin considerar la pandemia y que los países que han realizado elecciones este año, lo han hecho con una baja participación (que deslegitima al ganador) y un crecimiento en la curva de contagios.

Por Max Pérez, para La Derecha Diario.

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Argentina

En Bolivia se negaron a atender a un argentino que había tenido un accidente de tránsito y lo dejaron morir: “Acá pesos argentinos no”

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El sistema de salud de Bolivia es gratis para los bolivianos, a diferencia de Argentina, donde se gastan millones en atender todo tipo de extranjeros.

Mientras en Argentina cualquier extranjero es atendido por el sistema de salud pública, nadie se ocupa de los argentinos que son dejados para que mueran en países tan cerca como Bolivia. Este es el caso de Alejandro Benítez, un jubilado que se había propuesto recorrer el territorio boliviano en moto.

En una ruta boliviana, a la altura de la localidad de Ivirgarzama, ubicada a unos 220 kilómetros de distancia de la ciudad de Cochabamba, fue embestido por un camión y las autoridades médicas de Bolivia se negaron a darle asistencia por no ser ciudadano boliviano.

El docente de la Escuela de Educación Técnica 3135 permaneció por más de una hora tirado en el asfalto y otra hora en una sala de primeros auxilios precaria. Durante estas dos horas, ningún médico o agente de primeros auxilios lo asistió, negándose a tratar a una persona que no tuviera la nacionalidad boliviana.

Según los testigos, el personal médico que lo recibió no quiso llamar a la ambulancia para que lo trasladaran a otro centro de mayor complejidad, asegurando que no podían hacerse sin cargo sin cobrarle.

Los amigos de Alejandro, que lo fueron a buscar a la sala de primeros auxilios, se encontraron con que los médicos le exigían que pagaran previamente los gastos de emergencias y el uso de una ambulancia, según consigna la ley boliviana.

Pero el problema radicó en que cuando juntaron la plata e intentaron abonar la suma que les exigían, no se las aceptaron porque sólo tenían pesos argentinos. “Acá pesos argentinos no, acá plata boliviana o dólares”, les dijeron.

En medio de la desesperación, salieron corriendo a una casa de cambio en otro pueblo para conseguir el dinero, pero después de más de dos horas sin atención, falleció antes que puedan trasladarlo. Denunciaron también que los policías que intervinieron en el caso secuestraron la moto y todas las pertenencias de la víctima y todavía no las entregaron.

Al tomar conocimiento del fallecimiento, los familiares de General Mosconi viajaron hasta Bolivia a buscar el cuerpo de Benítez. Este jueves, inhumaron los restos. “Fue espantoso saber que solamente por plata lo dejaron morir después de una agonía de dos horas en la que Alejandro estaba totalmente consciente, porque no había sufrido golpes en la cabeza“, cuestionó Walter, yerno de la víctima.

Mi suegro solo pedía que no lo dejen morir y sus compañeros motoqueros lloraban a la par de él sin poder hacer nada para salvarle la vida“, relató.

Al ser consultado sobre cómo fue el accidente, el familiar explicó: “Eran un grupo de cinco motociclistas argentinos que tenía una gran experiencia en rutas porque ya habían estado en Brasil y toda Argentina. Mi suegro iba al último, detrás de dos motociclistas jujeños, cuando un camión quiso cruzarlo, lo tocó en el brazo y por la velocidad Alejandro voló y cayó al costado de la cinta asfáltica“.

Por la mala maniobra del camionero otro vehículo que venía detrás chocó a la unidad y por eso al rato del accidente se hizo presente personal policial“, agregó. Según los testigos, el conductor del vehículo, un boliviano, sí fue trasladado en ambulancia.

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Bolivia

Dictadura en Bolivia: Sentenciaron a la ex presidente constitucional Jeanine Añez a 10 años de prisión

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El Tribunal Primero de Sentencia de La Paz, que responde a Evo Morales, dio conocer su fallo y Jeanine Añez se convierte en la primera presa política de la dictadura socialista boliviana.

La ex presidente de Bolivia, Jeanine Añez, quien llegó al poder a través de la sucesión constitucional, fue condenada este viernes a 10 años de prisión por el Tribunal Primero de Sentencia de La Paz, un organismo judicial dominado por militantes de Evo Morales.

Con esta decisión, el gobierno de Luis Arce, que sigue los mandamientos del ex mandatario, se consolidó como una dictadura que persigue políticamente a la oposición, como ocurre en países como en Venezuela, Nicaragua y Cuba.

El fallo dictaminó una sentencia por incumplimiento de deberes y resoluciones contrarias a la Constitución, un argumento claramente falso ya que Añez era vicepresidente 2da del Senado, y llegó al poder luego de que renunciara el presidente Evo Morales, el vicepresidente Álvaro García Linera, el presidente de la Cámara de Diputados Víctor Borda, y la presidente del Senado Adriana Salvatierra.

En ningún momento fue designada o nominada por las Fuerzas Armadas, y asumió su cargo por sucesión política exactamente como está caracterizada en la Constitución. Incluso el propio Evo Morales había dicho que no renunciaba por las presiones del Ejército cuando se descubrió que había cometido fraude en las elecciones del 2019, si no porque los cocaleros y las comunidades indígenas le habían soltado la mano.

El Tribunal Primero de Sentencia sentenció que deberá cumplir una condena de 10 años a cumplir en una cárcel de mujeres en La Paz, tres meses después de comenzar el juicio y 15 meses después de que la ex mandataria fuera encarcelada arbitrariamente.

En su alegato final, Añez se declaró inocente y señaló que el Tribunal “excluyó pruebas que descartaban un derrocamiento” de Morales en 2019. “Nunca busqué el poder”, afirmó la ex presidente, quien no dudó en decir que es una “presa política” de Evo Morales.

Áñez tuvo que enfrentar el juicio desde la cárcel en la que está detenida desde hace más de un año. Al principio, el gobierno no dio explicaciones de su arresto, pero luego las autoridades aseguraron que existía “riesgo de fuga” y que su arresto era “preventivo”.

Este viernes en su última declaración Áñez cuestionó que se le haya negado “un debido proceso”, la acusaron de delitos “que no ha cometido”, no le permitieron defenderse en libertad y que ese tribunal no tenía la competencia de juzgarla porque en su calidad de expresidente le correspondía un juicio de responsabilidades, que también le negaron.

En Bolivia, debido a una ley que aprobó el propio Evo Morales, los funcionarios y ex funcionarios deben ser juzgados por un comité del Congreso, en lo que se conoce como un juicio de responsabilidades. Sin embargo, Añez hubiera sido exonerada en el Congreso ya que el MAS no tiene mayoría absoluta, por lo que fue ilegalmente juzgada en un tribunal ordinario.

La ex mandataria presentó varios quebrantos de salud a lo largo del juicio para pedir que se le otorgue arresto domiciliario, ya que en la cárcel no se le permitía tomar su medicación para la hipertensión y el hipotiroidismo, y según la OEA, se cometieron violaciones a los derechos humanos.

La ex mandataria es la primera condenada por los hechos que derivaron en la renuncia de Evo Morales a la Presidencia de Bolivia en 2019, en un proceso que se desarrolló por la vía ordinaria y sin violar la Constitución.

Sin embargo, tras el regreso al poder del MAS, se inició una cazería de brujas para encarcelar a todos los líderes opositores. Funcionarios del gobierno de Añez, como su jefe de Gabinete o su ministro de Defensa, se dieron cuenta lo que estaba pasando y se dieron al exilio a Estados Unidos. Pero la ex presidente decidió quedarse y hasta intentó ser candidata a gobernadora de Beni, pero quedó en segundo lugar.

Por último, otros líderes opositores que el MAS quería apresar son los derechistas Fernando Camacho, Marco Pumari y Manfred Reyes Villa, pero ganaron cargos públicos en las elecciones subnacionales del año pasado y obtuvieron fueros políticos.

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Bolivia

Endeudamiento insostenible: La deuda pública de Bolivia llegará al 80% del PBI este año

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El endeudamiento del Estado boliviano comienza a mostrar signos de insostenibilidad. El déficit fiscal creció de manera casi ininterrumpida desde el año 2014, y en 2020 alcanzó el nivel más alto desde 1985.

El desequilibrio de las finanzas públicas de Bolivia se sigue profundizando, y la manera para cerrar la brecha entre ingresos y gastos fue el endeudamiento interno y externo. Un reciente informe del Banco Mundial estima que la deuda pública consolidada de Bolivia llegará al 80% del PBI en 2022. La cifra incluye a todos los niveles del Estado, incluso el Banco Central y las empresas estatales.

Si bien el endeudamiento entre 2020 y 2021 responde a un programa de asistencia financiera similar al que se dio en todas partes del mundo a causa de la pandemia, Bolivia arrastra una herencia de fuertes desequilibrios fiscales desde 2014.

El déficit financiero del sector público consolidado marcó un rojo del 2,54% del PBI en 2014, aumentó al 6% en 2015, 6,7% en 2016, 7,4% en 2017, 8,3% en 2018, 7,2% en 2019 y llegó al 9,7% del PBI en 2020. Esta última cifra fue la más alta desde 1985, cuando el país atravesaba una profunda reforma estructural en la economía.

El tamaño del gasto público de Bolivia está en los niveles más altos desde las reformas en la década del 80, como herencia de la administración socialista de Evo Morales. El tamaño del Estado superó el 44% del PBI en 2015 (una cifra similar a Alemania y Noruega), y cerró el año 2020 en el 38% del PBI. Pese al ajuste fiscal, el tamaño del Estado sigue siendo imposible de financiar.

La economía de Bolivia mantiene una elevada dependencia de los movimientos en el precio de los bienes transables exportables. Con el fin del boom de las materias primas, el sistema tributario no pudo seguir sosteniendo los abultados excedentes que había retenido entre 2005 y 2012. Pero a diferencia de la inestabilidad en la recaudación fiscal, el gasto público se mostró mucho más inflexible a la baja.

En reemplazo del uso de la política monetaria (que siguió siendo mayormente independiente), el Gobierno de Bolivia hizo uso del endeudamiento. El Banco Central de Bolivia estima que la deuda pública total alcanzaba el 36,1% del PBI en 2013, y trepó al 56,5% en el año 2019 (antes de la pandemia), para luego volver a aumentar brutalmente hasta el 67,3% del producto en 2020 y casi 80% en la proyección para 2022.

Ante la falta de un mercado de capitales capaz de proveer el crédito suficiente, el Estado boliviano debió hacer mayormente uso del ahorro externo para cerrar sus brechas fiscales. La deuda pública externa trepó de los US$ 2.505 millones en 2008 hasta los US$ 12.589 millones en julio de 2021, prácticamente se quintuplicó medida en dólares.

La deuda interna se mantuvo en niveles relativamente constantes hasta 2017, pero comenzó a aumentar de manera exponencial a partir de 2018 debido al empeoramiento de la calificación crediticia externa. Este hecho limitó la cantidad de bonos que pudieron ser colocados en el exterior.

La deuda interna aumentó de US$ 4.474 millones en 2017 a US$ 13.685 millones en 2021. Esta vez, se añade un efecto recesivo como resultado de la falta de crédito para el desarrollo del sector privado. Así como en Argentina, el Estado boliviano absorbe una porción cada vez más grande del crédito local. 

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