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Colombia

Álvaro Uribe, el presidente que reconstruyó el Estado colombiano, sigue siendo la persona con mayor imagen positiva en el país

Una encuesta de Invamer reveló que un 48% de los colombianos tienen una opinión positiva del ex presidente Álvaro Uribe Vélez, marcado gracias a sus éxitos en las áreas de seguridad y defensa, su lucha contra la insurgencia y un constante crecimiento económico durante su gestión.

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La encuestadora Invamer realizó una encuesta entre los días 19 y 22 de noviembre en diversos puntos de Colombia, en donde se abordaron diversos temas del panorama político del país, entre ellos, la popularidad y rechazo de cinco ex presidentes: Juan Manuel Santos, Ernesto Samper, César Gaviria, Andrés Pastrana y Álvaro Uribe. 

La encuesta reveló, para sorpresa de pocos, que el ex presidente Álvaro Uribe es la figura con mayor popularidad en Colombia, con un 48% de favorabilidad, aumentando tres puntos en relación a la última encuesta, publicada el pasado mes de agosto, en donde obtuvo el 45,5% en las preferencias de los encuestados. 
Además, la encuestadora mostró la evolución en la popularidad a lo largo de tres años, es decir, desde el mes de mayo del 2017 hasta la fecha, periodo en el que se han publicado otras cinco encuestas más. Si bien es cierto, el ex presidente Uribe ha tenido algunos altibajos a lo largo de este periodo, se ha mantenido en primer lugar en cinco de seis encuestas, obteniendo un porcentaje máximo de popularidad de un 61,8% en septiembre del 2017, y un porcentaje mínimo de 45,3%, en febrero del 2019.
Mientras tanto, Juan Manuel Santos se mantiene como el segundo ex presidente con mayor popularidad en Colombia, con un 43,8%. Sin embargo, al observar las cifras de rechazo en promedio a lo largo de estos tres años, Santos obtiene un 57%. Esta cifra responde al acercamiento del ex mandatario con la guerrilla de las FARC en el marco del denominado Acuerdo de Paz, que permitió a sus principales figuras obtener impunidad, así como también el acceso a una cuota del poder dentro del Congreso. 
Por otra parte, el ex presidente con menor popularidad según la encuestadora es el socialista Ernesto Samper, con un 24%. Samper, quien ocupó el cargo de Secretario General de UNASUR entre el 2014 y el 2017, es recordado por su acercamiento con el temido cartel de Cali, organización criminal que financiaría su campaña presidencial en 1994, lo que provocaría la apertura de un proceso judicial en su contra, el denominado “Proceso 8.000”. 
Además, ha sido el principal sospechoso del magnicidio del excandidato a la presidencia y líder conservador, Álvaro Gómez Hurtado, quien fue asesinado en noviembre de 1995. Hurtado era uno de los principales críticos del Gobierno de Samper, por lo cual el crimen fue considerado por muchos un crimen de Estado.
El ex presidente Álvaro Uribe es el ex presidente con mayor popularidad de Colombia. Gráfico de Invamer

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Cómo llegó Álvaro Uribe a convertirse en una figura tan querida por los colombianos, incluso con tantas campañas sucias en su contra, y una Justicia manipulada por la izquierda para perseguirlo injustamente.
Desde la década de los noventa hasta inicios de los 2000, Colombia vivía momentos de tensión e incertidumbre, provocadas por el ascenso de los grupos terroristas como las FARC, el Ejército de Liberación Nacional (ELN), y otros grupos criminales. A pesar de los esfuerzos del gobierno de Andrés Pastrana para detener el conflicto armado en el país, con la implementación del Plan Colombia, los grupos guerrilleros marxistas continuaban teniendo un control significativo de varios territorios en el país (por ejemplo, sólo las FARC controlaban un 22% de los municipios). 
Todo esto mientras las Fuerzas Armadas contaban con un mayor número de efectivos, entrenamiento y financiamiento. El principal problema radicaba en que los efectivos se encontraban en un parte reducida del territorio colombiano, por lo que generaba varios inconvenientes a la hora de luchar contra estos grupos. De hecho, en 158 municipios del país no existía la presencia de fuerzas de seguridad. 
Todo esto convirtió la seguridad interna y la paz social en el principal tema de discusión política en el país, mientras la guerrilla convertía a Colombia en el “Siria de Latinoamérica”.
Durante la década de los noventa, se ejecutaron diversos atentados en puntos estratégicos de Colombia, y la soberanía del Estado quedó severamente dañada. FOTO: Atentado en el barrio Quirigua de Bogotá

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Luego de un triunfo contundente en las elecciones presidenciales de 2002, el 7 de agosto de ese mismo año, Álvaro Uribe tomó posesión como Presidente de Colombia. Su llegada significó un cambio total de la estrategia, y sin temblarle el pulso, el entonces mandatario comenzó a implementar una serie de medidas no sólo en el tema de seguridad, sino que también en los sectores económicos y gubernamentales, ya que creía que el problema de Colombia se solucionaría no sólo con vencer a la guerrilla, si no que construyendo una Nación que no dé lugar a esos ideales revolucionarios.

La estrategia de “Seguridad Democrática” fue una de las políticas más emblemáticas del Gobierno uribista. Para Uribe “La seguridad no es
principalmente coerción: es la
presencia permanente y
efectiva de la autoridad
democrática en el territorio,
producto de un esfuerzo
colectivo de toda la sociedad”.
 
Es por eso que su Gobierno realizó un proceso histórico de
fortalecimiento, modernización y
actualización permanente de capacidades
de la Fuerza Pública para enfrentar de manera más efectiva a grupos criminales y alcanzar todos los rincones del país: efectivamente, relanzó el Estado colombiano.
El gasto en
defensa y
seguridad se incrementó en un 51% entre el 2002 y 2009, permitiendo reforzar el número de efectivos militares y policiales y la
creación de nuevas unidades operativas, la lucha contra el secuestro, la implementación de programas de pago de recompensas
y el acompañamiento a las operaciones de la Fuerza Pública por parte de fiscales y
procuradores.

Gasto en Defensa y Seguridad 2002-2010. Fuente: Ministerio de Defensa de Colombia

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Todo esto provocó una disminución significativa en el número de atentados terroristas, pasando de 1.645 casos en 2002 a solo 207 en 2010. 

También, se logró la desmovilización de más de 50.000 personas que estaban colaborando, directa o indirectamente con los grupos guerrilleros, gracias a la Ley de Justicia y Paz (o Ley 975), y se logró la captura de importantes miembros de las FARC, debilitando la estructura de la organización. 

Para la sociedad, Uribe logró reducir la tasa de homicidios, pasando de 70 a 35,2 homicidios por cada 100 mil
habitantes entre 2002 y 2009 (el número
de casos disminuyó 45,15%)
. Asimismo, la reducción de secuestros totales y
secuestros extorsivos bajó, respectivamente,
de 2.882 y 1.708 casos en 2002 a 213 y 160
casos en 2009.

La creación de la Ley de Justicia y Paz permitió la desmovilización de miles de guerrilleros que fueron reincorporados a la sociedad.

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Una de las cosas más importantes que hizo Uribe fue planificar una estrategia de seguridad que tuviera el respaldo activo de Estados Unidos. 

Utilizando el Plan Colombia implementado por el ex presidente Pastrana, se destinaron más de US$ 4 mil millones para el entrenamiento y sostenimiento
de unidades militares, el fortalecimiento de las telecomunicaciones y la inteligencia, todo en contacto estrecho con las fuerzas norteamericanas.

Gracias a las estrechas relaciones bilaterales, Colombia potenció sus capacidades
de monitoreo y detección contra el narcotráfico y el terrorismo. 

Este tipo de cooperaciones logró reducir en un 33,3% las hectáreas de cultivos
ilícitos
, y entre los años 2005 y 2010 se erradicaron 314.146 hectáreas de cultivos
de coca, amapola y marihuana en 30 Departamentos del país.

Además, se lograron extraditar a 1.106 delincuentes y terroristas entre 2002 y 2010, y se entregaron 3.055
bienes muebles e inmuebles a la Dirección
Nacional de Estupefacientes (DNE) entre los años 2002 y 2006.
Álvaro Uribe, al anunciar su intención de presentar su candidatura a las elecciones presidenciales de 2006

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Uribe obviamente fue reelegido en 2006 con un histórico 62,4% de los votos en primera vuelta, considerado por muchos un comandante de guerra en tiempos todavía difíciles para el país, pero con un horizonte claro y un futuro esperanzador del otro lado.

Gracias a la política de seguridad democrática, se adoptaron un conjunto de medidas a nivel tributario y de comercio exterior, que estimularon el crecimiento de la inversión en Colombia. Ésta representaba el 15,9% del PIB en el 2002, logrando un crecimiento de 7.5%, es decir, un 23,4% en 2007, siendo acompañado
de un crecimiento en la productividad total de los factores de 1,3%
en promedio. 

Además, la llamada Inversión Extranjera Directa (IED), alcanzó los niveles más
altos en la historia económica del país
, pues aumentó de US$ 2.134
millones (en 2002) a US$ 9.049 millones (en 2007), mientras que el spread
riesgo-país de Colombia se redujo de 883 puntos básicos y llegó
a 227 puntos, lo que demostró la confianza de los inversionistas
extranjeros en el país durante la gestión de Uribe, quienes en el pasado habían huido de Colombia por la altísima delincuencia. 

De esta forma, la economía en el período 2002-2010 registró un crecimiento promedio de 4,3%. Asimismo, la tasa promedio de crecimiento promedio entre el tercer trimestre de 2002 y el segundo trimestre de 2006 fue de 4,5%, mientras que el promedio de crecimiento registrado en el periodo 2006-2010 fue de 4,0%, incluyendo en este último los efectos de la crisis mundial del 2008, una hazaña que prácticamente ningún otro país pudo alcanzar. 

Sumado a esto, el PIB per cápita pasó de
US$ 2.247 a US$ 5.990 en 8 años, lo que representó un incremento de 13,4%
en promedio anual
. Adicionalmente, el crecimiento promedio del
PIB per cápita ajustado por Paridad de Poder Adquisitivo (PPA)
aumentó de US$ 5.950 a US$ 9.246.

El mayor crecimiento y la mayor confianza
no sólo aumentaron la capacidad de ingreso
y de consumo de la población, sino que
redujo las tasas de desempleo de 15,9% a
11,0% para el año 2007.

Durante el periodo 2002-2010, Colombia registró un crecimiento promedio de 4,3%

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En materia de comercio exterior, se debe resaltar el comportamiento de las
exportaciones, las cuales aumentaron de
US$ 12.384 millones a US$ 37.464 millones
,
lo que equivale a un aumento de 3 veces
el valor exportado en el año 2002.
Además,
alcanzó el más alto nivel histórico con una
cifra cercana a USD$38.5 mil millones en
el año 2008.

El crecimiento
de las exportaciones totales de Colombia
superó el obtenido por otras economías
latinoamericanas como Brasil (153,4%),
Perú (248,5%), México (42,6%) y Chile
(195,6%). Uribe demostró que incluso un país “infestado” de retórica marxista y en plena guerrilla puede aplicar el libre comercio y beneficiarse de éste.

Durante el periodo 2002-2009, los principales destinos de las ventas colombianas
fueron Estados Unidos, Venezuela y la Unión Europea (UE), dejando atrás el pasado de críticas a las potencias occidentales.

Gracias a la dinámica mostrada por las
exportaciones en este período, en la mayor
parte del período se registraron superávits
que oscilaron entre US$ 142 millones en el
año 2003 y US$ 2.055 en el año 2009. 

Uribe también concentró esfuerzos en la reducción de la pobreza. La reducción de impuestos, de regulaciones, una moderna política de precios que permitió reducir los precios de
los alimentos entre 2008 y 2009, y el
impulso de efectivos y poco burocráticos programas sociales que
buscaban la universalización del acceso a la
educación y a la salud, fueron los principales factores de esta caída de la pobreza.

En el año 2002, el 57% de los colombianos se ubicaba por debajo de la línea de pobreza, un número que se había convertido en estructural. Para 2009, Uribe había logrado bajar a un 45,5%.

Además, gracias a las reformas en materia laboral, millones de colombianos lograron acceder al Sistema de Protección Social, al tiempo que se mejoraron los niveles de empleo y ocupación y se disminuía la informalidad.  

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La Constitución colombiana solo permite 2 mandatos presidenciales, por lo que Álvaro Uribe dejaría la presidencia del país el 7 de agosto del 2010, con índices de aprobación del 80%.

Uribe, creyendo que todavía le quedaba mucho trabajo por hacer, y sin un claro sucesor a sus políticas, quiso llevar a cabo un referéndum constituyente que lo habilitará a un 3er mandato, pero la Corte Suprema bloqueó esta propuesta.

Sin la posibilidad de presentarse, y sabiendo que las instituciones que había ayudado a reconstruir eran más importantes que su figura, trabajó para que Juan Manuel Santos continuara con su legado, quien aplastó a la oposición en las elecciones de 2010. Lamentablemente, Santos se alejaría totalmente del modelo de Nación que había impulsado Uribe, y como Presidente, echaría para atrás muchas de sus medidas, se alejaría del libre comercio y pactaría con las FARC.

Ante esta situación, en 2018 Uribe volvió al escenario político, se distanció de Santos y ubicó a Iván Duque como Presidente, quien sabría ser más leal a su legado pero, como la gran mayoría de los mandatarios actuales, está atravesado por un preocupante componente ideológico progresista.

Además, en los últimos años, como Senador, Uribe fue atacado frontalmente por la mafia de la justicia, quien lo investigó por causas poco creíbles, mientras la izquierda lanzó una campaña mundial de difamación. La oposición colombiana trajo a colación una visión reformista de los años de Uribe en el poder, acusándolo erróneamente de haber empobrecido a los colombianos y de haber utilizado tácticas clandestinas para enfrentarse a las guerrillas.

Para las elecciones presidenciales del 2022, gracias a la reforma constitucional del 2015, el Presidente Iván Duque no cuenta con la posibilidad de la reelección, y sus casi 52 puntos de aprobación no podrán ser capitalizados por la derecha colombiana.

Sin un sucesor claro, muchos en el uribismo apuestan por Tomás Uribe, hijo de Álvaro, pero quien no cuenta con experiencia política alguna. Sea quien fuere el candidato de la derecha, deberá enfrentar un duro reto ante el ascenso de personajes como el comunista Gustavo Petro, uno de los líderes más visibles dentro de la izquierda colombiana.

El efecto Uribe y a quién le dará su apoyo será crucial para inclinar la balanza en las no tan lejanas elecciones en favor de la derecha.

Tomás Uribe, ¿la gran carta del uribismo para retomar el control del Gobierno sin intermediarios?

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Colombia

Partido de exguerrilleros de las FARC presentaron sus candidatos a elecciones de Colombia

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El partido Comunes presentó una decena de candidatos de cara a las próximas elecciones legislativas en ese país. Todos entrarán saquen los votos que saquen ya que tienen reservadas 10 bancas por el acuerdo de paz de Juan Manuel Santos.

El partido Comunes, integrado por exguerrilleros de las FARC, presentó este domingo su lista de candidatos al Senado y al Congreso para las elecciones de Colombia de 2022, donde tienen diez bancas aseguradas por el acuerdo de paz que firmaron con el Gobierno en 2016.

Rodrigo Londoño, el ex líder terrorista conocido como “Timochenko”, a quien aún siguen llamando “camarada Timo”, no figura entre los candidatos al Parlamento, un indicio de que, como en 2018, volverá a aspirar a la Presidencia. Hace 3 años tuvo que retirar su candidatura antes de las elecciones por problemas médicos.

La lista al Senado la encabeza Julián Gallo, otro ex líder guerrillero también conocido como alias “Carlos Antonio Lozada”, y repiten el también integrante de la última cúpula de las FARC Pablo Catatumbo. Sandra Ramírez, viuda del fundador de las FARC, Manuel Marulanda, irá como número dos.

Habrá caras nuevas en la lista de extrema izquierda, como la economista Imelda Daza, pero hay bajas como la de Victoria Sandino, que en las últimas semanas ha mostrado públicamente un distanciamiento con la formación, o la de Pastor Alape, que sí participó en este X Pleno Nacional de Comunes, pero se bajó de la candidatura.

Acuerdo por la Paz

Es importante aclarar que todos los candidatos entrarán al Congreso, ya que uno de los puntos del acuerdo de paz reservaba diez bancas, cinco en el Senado y cinco en la Cámara de Representantes, para el partido que conformase la antigua guerrilla por dos periodos electorales, es decir de 2018 a 2022 y de 2022 a 2026, saque el porcentaje de votos que saque.

“Somos conscientes de la responsabilidad histórica que pesa sobre nuestros hombres, tengan ustedes la certeza de que vamos a levantar con orgullo, con honor y con dignidad las banderas de la heroica lucha que hemos representado por más de cinco décadas”, dijo Lozada, en el evento realizado en el recinto ferial Corferias de Bogotá.

El actual senador incidió en promesas para un mejor reparto de tierras entre la población, uno de los puntos del acuerdo, porque “Colombia no puede seguir siendo el país de la mayor desigualdad en la tenencia de tierra”.

Comunes también recordó a los 292 terroristas firmantes del acuerdo de paz que han sido asesinados desde 2016, por volver a la guerrilla armada, y prometió seguir trabajando para proteger a quienes le apostaron a la paz.

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Colombia

Gustavo Petro: El soldado del Foro de Sao Paulo para llevar el socialismo a Colombia

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Reestablecer relaciones con Venezuela, usar dinero colombiano para financiar al chavismo y un ferrocarril entre los dos países: las promesas de Petro en su visita a Cúcuta.

Mientras el uribismo todavía está definiendo a su candidato a presidente para las elecciones generales del 2022, el Foro de Sao Paulo y la izquierda colombiana ya eligió a su candidato: Gustavo Petro.

Su agenda está más radicalizada que nunca. Petro ya había sido candidato en 2018, cuando perdió en segunda vuelta contra el actual presidente Iván Duque. En ese entonces ya había hecho una campaña de izquierda, pero lo de esta oportunidad no tiene precedentes.

Este jueves, el precandidato del Pacto Histórico visitó la ciudad de Cúcuta, fronteriza con Venezuela, desde donde propuso restablecer las relaciones diplomáticas con la dictadura chavista en Venezuela.

Además, propone crear un “Banco de la Frontera” que pueda darle acceso al crédito tanto a colombianos como a venezolanos, algo que sin lugar a dudas es una estrategia del Foro de Sao Paulo para usar los recursos colombianos para ayudar económicamente al régimen de Maduro, en caso que Petro llegue a la presidenica.

Petro también aseguró que impulsará un ferrocarril que vincule a la ciudad colombiana con el lago de Maracaibo, que llegue hasta Venezuela en 2 horas, abriendo completamente la frontera entre ambos países, un llamado al narcotráfico.

“Si Petro llegara a la Presidencia se acabaría la democracia, porque ellos no devuelven el poder”, dicen desde el oficialismo, que lo comparaban, y con razón, con Hugo Chávez, Nicolás Maduro y Daniel Ortega.

Cabe resaltar que hace unas semanas trascendió que Hugo Carvajal, ex jefe de inteligencia de Maduro, señaló ante la justicia de España a Gustavo Petro como el principal operador del chavismo en Colombia y de haber recibido dinero del narcotráfico para el financiamiento de sus campañas.

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Colombia

Colombia capturó a “Otoniel”, jefe del Clan del Golfo y el líder narco más buscado desde Pablo Escobar

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Fue arrestado en medio de la selva del Urabá Antioqueño por un operativo militar sin precedentes. “Este golpe solamente es comparable con la caída de Pablo Escobar”, aseguró el presidente Iván Duque sobre la captura.

Buenas noticias llegan desde Colombia. El Ministerio de Defensa confirmó esta tarde la captura del máximo cabecilla del Clan del Golfo, Dairo Antonio Úsuga David, alias “Otoniel”. Según las primeras informaciones, la detención del líder narco se logró durante un operativo conjunto de Policía, Ejército y Fuerza Aérea.

Efectivos de dichas instituciones habrían llegado a la vereda San Pablo, de Necoclí, en el Urabá Antioqueño hace tres días en el marco de la operación Agamenón, con el objetivo de dar captura al que era hasta hoy el criinal más buscado del país, con por lo menos 120 procesos judiciales abiertos, una orden de extradición hacia los Estados Unidos y una circular roja de la Interpol.

Los militares finalmente dieron con su captura esta tarde en el Cerro del Yoki, zona rural perteneciente al corregimiento de El Totumo, también en Necoclí. En Colombia solamente tiene cargos por homicidio múltiple agravado, secuestro múltiple agravado, narcotráfico y concierto para delinquir.

El presidente Iván Duque comparó su captura a la del líder narco más paradigmático de la historia colombiana, Pablo Escobar. “Este es el golpe más duro que se le ha propiciado al narcotráfico en este siglo en nuestro país y este golpe solamente es comparable con la caída de Pablo Escobar en los años 90. Alias Otoniel era el narcotraficante más temido en todo el mundo, asesino de policías, de soldados y de líderes sociales”, dijo Duque.

Le prometimos a Colombia que capturaríamos a este bandido y lo cumplimos”, dijo el primer mandatario, recordando que las autoridades colombianas llevan por lo menos una década buscando darle captura a alias Otoniel, y que también había sido una promesa de su campaña. 

“Que sea también esta una ocasión para recordar al intendente Edwin Guillermo Blanco, quien falleció en esta operación. Lo recordaremos siempre como un héroe que llevó también con su trabajo a este gran golpe”, agregó.

Según lo declarado por el jefe de Estado, la operación contó con “la más importante inserción en selva que se haya visto en la historia militar de nuestro país”. La misma contó con un frente de inteligencia articulado en el que las distintas instituciones compartieron piezas clave de información para permitir la captura de Otoniel.

“Logramos que nuestro equipo de fuerzas especiales, con el comando conjunto de operaciones especiales, con esta inteligencia compartida, llegara hacia un territorio tan difícil y tan complejo”, concluyó el mandatario.

Alias Otoniel es trasladado hacia Medellín por miembros de las Fuerzas Militares. / Ejército NacionalAlias Otoniel es trasladado hacia Medellín por miembros de las Fuerzas Militares, luego de ser capturado.

El operativo

Bien lo explicaba el mes pasado el comandante de la Policía Nacional, Jorge Luis Vargas, cuando advertía que: “Otoniel se mantiene en zona selvática de difícil acceso y tenemos operaciones de inteligencia militar para dar con su paradero y posterior captura. Este delincuente no va a casas y permanece en selva virgen y esto representa el reto de la ubicación de él, no está utilizando celulares y evita cualquier comunicación y todo lo realiza con mensajeros personales y de forma física”.

El comandante Vargas también había señalado en su momento que “por él se ofrecen hasta 5 millones de dólares de parte del gobierno de los Estados Unidos, que colabora de la mano de las autoridades colombianas en la captura de este delincuente para llevarlo ante las autoridades internacionales ante el Distrito Sur de la Florida, o la captura en Colombia. El gobierno de Colombia ofrece hasta 3.000 millones de pesos por su captura”.

Otoniel fue capturado en el marco de una operación especial bautizada con el nombre “Osiris”. El comandante de las Fuerzas Armadas, el general Luis Fernando Navarro, dio algunos detalles del operativo,

“Nos fuimos colocando de manera estratégica en el terreno. Esta era una operación que teníamos en diferentes fases y fuimos entendiendo de mejor manera los cambios de ritmo. Cada vez el bandido iba perdiendo más su esquema de seguridad y además lo estábamos induciendo con las maniobras a cometer errores”.

Foto: Ejército NacionalFoto: Ejército Nacional

Igualmente, explicó que la Operación Osiris se planeó definitivamente el pasado 15 de octubre, durante una reunión nocturna en una guarnición de Bogotá, en la que participaron oficiales de inteligencia de la Policía y los oficiales de planeación de Operaciones Especiales de las Fuerzas Militares.

“Ya teníamos cómo desarrollar y romper el último anillo de seguridad de este bandido. Se toma la decisión y este viernes acopiamos todos los recursos y se lanza la operación en la madrugada. Una cantidad de tropas importantes, más de 500 hombres de fuerzas especiales del Ejército Nacional, infantería de marina bloqueando los corredores fluviales, la Fuerza Aérea dándonos toda la cobertura con sus plataformas de inteligencia y moviendo tropas desde diferentes zonas del país; 22 helicópteros de la fuerza pública de transporte y de apoyo aéreo cercano”, agregó el general Navarro.

El éxito, continuó, consistió en mantener la operación en secreto para dar un golpe sorpresa, en el que el Ejército mantuviera el ritmo y la iniciativa para cortarle a Otoniel la oportunidad para contactarse con sus redes de apoyo. Gracias a esto, la captura se dio finalmente hacia las 3 de la tarde.

El jefe del Clan del Golfo contaba con ocho anillos de seguridad distanciados entre uno y dos kilómetros entre sí. Tras esto, se comenzó un trabajo de rastreo satelital para el que se contó con apoyo de agencias de Estados Unidos y Reino Unido y 50 expertos en inteligencia de señales que permitieron identificar maneras de obligarlo a salir de su escondite.

“En múltiples ocasiones le informamos a los colombianos que se encontraba en la zona del Nudo de Paramillo. Con esto empezamos a recibir información de inmediato de fuentes humanas que permitieron entender cómo estaba moviéndose, no llegaba a ninguna casa; viendo las condiciones en que fue la captura, estábamos en lo correcto sobre la forma de operación: durmiendo en condiciones de lluvia, sin acercarse a residencias, tenía un plato favorito que es un animal propio de las selvas del Urabá antioqueño y de la frontera con Córdoba”.

“Inteligencia de nuestras fuerzas, con una ubicación exacta de tres asaltos sobre el anillo en donde estaba y desde esta mañana teníamos la claridad del sitio en donde iba a salir, y así ocurrió. Tenemos unas fuerzas absolutamente profesionales con un sistema de inteligencias con alta tecnología, y hoy podemos decir, orden cumplida”.

De esta manera, Duque declaró el final del Clan del Golfo, insistiendo en que se trata del golpe más importante que se le ha dado al narcotráfico en lo que va del Siglo XXI.” Tendría que ser el fin de esta organización que tanto daño le ha causado a los colombianos“.

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