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Yemen

La Guerra en Yemen no para: Los hutíes avanzan y Arabia Saudita intensifica los bombardeos

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A pesar de que Arabia Saudita viene redoblando sus esfuerzos en la guerra civil a favor del gobierno central yemení, los hutíes, entrenados por Irán, no detienen sus incesantes avances y la caída de Yemen es inminente.

La guerra civil en Yemen no afloja por el fin de año y los rebeldes hutíes apoyados por Irán avanzan sobre las últimas posesiones del prácticamente extinto gobierno central.

Arabia Saudita, prácticamente el único respaldo que le queda al gobierno central, redobla sus esfuerzos intervencionistas contra los rebeldes e intensifica sus bombardeos al enemigo.

El pasado 23 de diciembre, la Coalición Árabe (liderada por los saudíes) efectuó un brutal bomardeo sobre la capital yemení, Saná, para contener la avanzada de los hutíes. Tan solo en 2021, los árabes lograron abatir al menos a 30 mil hutíes.

El 26 de diciembre, los árabes publicaron un vídeo con las pruebas de que Hezbolá, la agrupación terrorista libanesa, está entrenando a los hutíes y les dicta cursos de lanzamiento de drones con fines bélicos.

Además, el grupo criminal pro-iraní asegura que como la guerra en Siria ya ha terminado, “miles de muyahadines” están libres y se unirán a los hutíes en el golpe de Estado al presidente Abd Rabbuh al-Hadi.

Justo antes de año nuevo, en el chequeo rutinario de verificación de bandera de barcos que pasan por puertos internacionales, Estados Unidos incautó 1.400 rifles de asalto y más de 200 mil municiones de un barco pesquero.

El bote fue incautado en el Mar Arábigo, y tenía dirección a Yemen, por lo que la principal teoría es que el armamento sería propiedad iraní y lo estaría mandando a los hutíes.

Cabe aclarar que desde el 2015, Estados Unidos y la comunidad internacional anunciaron que pondrían severas sanciones a los países que intenten intervenir en el conflicto. Si bien Arabia Saudita formó la Coalición Árabe que incluye al Ejército Naciona Yemení, dandole cierta potestad para intervenir, Irán no ha formalizado hasta el momento su apoyo a los hutíes y el envío de armas lo hace de manera clandestina.

Los hutíes lograron avanzar en 2021 en todos los frentes del país, logrando capturar importantes enclaves como la gobernación de Bayda y uniendo los frentes sobre Marib, tanto oeste como sur.

En los últimos días de diciembre, sellaron una alianza con las tribus locales y tomaron una parte fundamental de la región de Yauf, permitiéndoles estar cada vez más cerca de ganar la guerra civil.

Además de los triunfos contra el gobierno central, el grupo terrorista aliado de Irán lanzó contra Arabia Saudita tan solo en 2021 la cifra de 851 drones, 430 misiles balísticos, 247 minas marinas y 100 barcos cargados de bombas y objetos explosivos.

Los hutíes profesan una ideología anti-occidental y tienen principalmente como aliados a Irán, Rusia y Siria. Por otro lado, sus mayores enemigos internacionales son Arabia Saudita, Egipto, los Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Marruecos, Sudán, Estados Unidos e Israel.

En el conflicto también intervienen las organizaciones terroristas Al-Qaeda, Hamás e ISIS, que luchan entre sí y con el gobierno central en territorio yemení.

De seguir este ritmo, y con los refuerzos de Hezbolá que pueden llegar desde Siria, es claro que los hutíes podrían tomar el control del país a mediados del 2022 o incluso antes. Arabia Saudita está determinado a no dejar que este sea el desenlace, pero con Joe Biden en la Casa Blanca, los saudíes no cuentan con el mismo apoyo que tenían antes y es altamente probable que Yemen se convierta en un Afganistán 2.0 para la Coalición Árabe.

Yemen

La ONU trabaja por una nueva tregua en Yemen: La guerra más sangrienta del mundo podría llegar a su fin

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A pesar de que la tregua de seis meses mediada por la ONU y Estados Unidos terminó en octubre del año pasado frente a la negativa de los hutíes de mantenerla vigente, los combates no se han intensificado desde entonces, haciendo crecer las expectativas de una nueva tregua.

Las expectativas de una tregua renovada en Yemen han crecido, según Hans Grundberg, Enviado Especial de las Naciones Unidas para Yemen, a medida que se intensifica la actividad diplomática regional e internacional para poner fin al conflicto que hace ocho años azota al país.

Hans Grundberg, dirigiéndose a una sesión informativa del Consejo de Seguridad de la ONU el lunes, más de tres meses después de que expirara el pacto de tregua firmado en abril del año pasado, dijo que había habido “un posible cambio radical” en la trayectoria del conflicto, aunque la situación seguía siendo “compleja y fluida”.

Luego de que la tregua respaldada por la ONU entrara en vigor inicialmente en abril de 2022 y generara esperanzas de una cese al fuego extendido y duradero, los rebeldes hutíes, que controlan la capital, Saná, y gran parte del norte de Yemen, se negaron a aceptar una nueva extensión de la misma el 2 de octubre pasado, abriendo nuevas incertidumbres sobre la resolución del conflicto.

Junto con el cese de los combates, el acuerdo de tregua del año pasado permitió algunos envíos de combustible al puerto de Hodeidah, controlado por los hutíes, y vuelos comerciales desde Saná, pero no levantó un bloqueo parcial de los hutíes en la ciudad central de Taiz, un objetivo principal para el gobierno.

La guerra ha provocado la muerte de decenas de miles de personas en los últimos ocho años

Grundberg, diplomático sueco que ocupa el cargo de enviado de la ONU en Yemen desde 2021, instó a las partes en conflicto a trabajar hacia “una visión compartida” con pasos concretos para restaurar la paz en la nación más pobre del mundo árabe.

La situación general de seguridad en Yemen se ha mantenido estable, sin una escalada importante, y sigue siendo posible un giro decisivo en el conflicto de ocho años, dijeron hoy los informantes al Consejo de Seguridad, mientras los delegados expresaron su apoyo a la propuesta del Enviado Especial de una extensión de seis meses de la tregua.

La situación militar general en Yemen se ha mantenido estable“, dijo Grundberg a las delegaciones del Consejo de Seguridad. “No ha habido una escalada importante ni cambios en la disposición en las líneas del frente”.

Sin embargo, seguimos viendo alguna actividad militar, en particular a lo largo de las líneas del frente (…). Lamentablemente, estas actividades militares también han causado víctimas civiles“, señaló el diplomático sueco. Tal actividad puede crear una situación en la que un simple error de cálculo podría reavivar el ciclo de violencia.

Siendo optimista, señaló que existe la posibilidad de cambiar la trayectoria del conflicto, destacando la importancia de reanudar un proceso político y un alto el fuego a nivel nacional. Al referirse a los esfuerzos de mediación, señaló sus fructíferas conversaciones con el Presidente del Consejo de Liderazgo Presidencial de Yemen, Rashad al-Alimi.

Hans Grundberg, Enviado Especial de las Naciones Unidas para Yemen, arriba al aeropuerto de Saná el lunes

Además, agregó que ha estado en contacto continuo con las partes, así como con los países de la región, recordando que las discusiones se han centrado en asegurar acuerdos sobre la desescalada militar, las medidas para prevenir el deterioro económico y la mitigación del impacto del conflicto en los civiles.

Por otro lado, Grundberg agradeció a Arabia Saudita y Omán por sus esfuerzos diplomáticos y dijo que las discusiones en el último mes han desarrollado “opciones para soluciones mutuamente aceptables a los problemas pendientes“.

Sin embargo, desaconsejó un “enfoque fragmentario” centrado en las necesidades individuales, diciendo que las conversaciones sobre medidas a corto plazo deberían ser parte de un enfoque más amplio hacia una resolución sostenible de un conflicto multifacético en el que varias partes compiten por el poder.

El jefe humanitario de la ONU, Martin Griffiths, quien fue el predecesor de Grundberg como Enviado de la organización a Yemen, también estuvo presente en la reunión y se hizo eco de su sucesor, diciendo que el nuevo año “brinda una oportunidad genuina para avanzar en el proceso político”.

La comunidad internacional, y lo que es más importante, las partes en el conflicto, no deben dejar pasar esta oportunidad“, dijo. No obstante, advirtió queteme que 2023 sea “otro año extremadamente difícil” con un estimado de 21,6 millones de yemeníes que necesitan asistencia humanitaria “a medida que la economía del país continúa debilitándose y los servicios básicos penden de un hilo cada vez más delgado”.

Por esto, pidió a la comunidad internacional que apoye el llamamiento humanitario de la ONU y que redoble los esfuerzos para impulsar la economía de Yemen. “Con cada día que pasa sin una solución, este problema se está volviendo más agudo y más urgente”, afirmó.

El jefe del Consejo Político Supremo Houthi, Mahdi al-Mashat, dijo en declaraciones a los medios que las conversaciones con un equipo negociador de Omán fueron positivas y, apartándose de la retórica pasada, enfatizó el deseo del movimiento de estabilidad regional.

En el debate que tuvo lugar en la reunión del Consejo de Seguridad, los delegados destacaron la necesidad de un proceso inclusivo dirigido por el Yemen bajo los auspicios de las Naciones Unidas, y el representante de los Estados Unidos instó a las partes a que llegaran a un nuevo acuerdo de tregua ampliado.

A pesar de la situación estable, “el status quo de ni guerra ni paz” no es sostenible, subrayó el delegado de China. Al instar al diálogo, dijo que los hutíes deben demostrar plena voluntad política y establecer expectativas razonables. Además, todas las partes en el país deben permitir el acceso de ayuda humanitaria sin trabas.

Destrucción causada por la guerra en Yemen

El representante de Arabia Saudita recordó que, si bien todas las partes yemeníes acordaron en 2022 extender la tregua, las milicias hutíes rechazaron la tregua por razones políticas, incumpliendo su compromiso y proponiendo nuevas demandas a último momento.

El delegado de Yemen dijo que los hutíes están obstaculizando el trabajo de las instituciones financieras creando una economía paralela al prohibir la circulación de la moneda nacional, rechazar la paz y atacar a civiles. Además, señaló que los hutíes están expandiendo la crisis en todos los niveles: lavando el cerebro a los niños, utilizando la violencia sexual para oprimir las voces de las mujeres e impidiendo que las mujeres participen en la vida pública y reciban una educación.

Los hutíes tomaron Saná y gran parte del norte de Yemen en 2014, lo que finalmente obligó al gobierno de Hadi a exiliarse. Como respuesta, una coalición liderada por Arabia Saudita, incluidos los Emiratos Árabes Unidos, intervino militarmente en 2015 para tratar de restaurar el poder al gobierno reconocido internacionalmente, lanzando una campaña de ataques aéreos. Desde entonces, más de 150.000 personas han sido asesinadas, incluidos 14.500 civiles.

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Yemen

Se cae la tregua en Yemen: La ONU no logró prorrogar la paz entre el Gobierno y los rebeldes hutíes

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El gobierno legítimo de Yemen y los hutíes no lograron llegar a un acuerdo para prolongar una tregua que llevaba vigente seis meses, desde principios de abril de este año.

El gobierno legítimo de Yemen y los rebeldes terroristas hutíes no lograron llegar a un acuerdo para prolongar una tregua que ya llevaba vigente seis meses en el país devastado por una guerra civil que data del 2014, se dijo desde las Naciones Unidas el domingo.

Esto pone en peligro los escasos avances logrados en los últimos meses, en un país que se convirtió en el campo de batalla de la guerra fría entre Arabia Saudita e Irán. “El enviado especial de las Naciones Unidas lamenta que no se haya alcanzado un acuerdo hoy, cuando una prolongación y extensión de la tregua habría aportado beneficios más significativos a la población”, dijo el sueco Hans Grundberg, enviado de las Naciones Unidas en Yemen, en un comunicado.

“Insto a las partes en conflicto a cumplir con su obligación con el pueblo yemení de buscar todas las vías para la paz”, agregó el diplomático sueco, que había logrado un enorme avance a principio de año pero ahora perdió la atención de las fuerzas beligerantes.

Hans Grundberg, enviado de las Naciones Unidas en Yemen.

Por su parte, Steven Fagin, embajador de Estados Unidos en Yemen, dijo en un tweet el sábado que estaba “preocupado por la falta de progreso” en las conversaciones para extender la tregua. “Pido a las partes que no desperdicien el progreso de los últimos seis meses”, agregó, instando a una “extensión y expansión de la tregua”.

Biden, con la negociación de las sucesivas treguas, buscaba mantener la paz en la península arábiga por lo menos hasta fin de año, para evitar un nuevo conflicto en el último mes previo a las elecciones legislativas que deberá disputar en noviembre en Estados Unidos. No obstante, el presidente demócrata parece no poder seguir controlando la situación en el país del sur de la península arábiga.

El alto el fuego en Yemen está en “un callejón sin salida”, dijeron los hutíes en un comunicado el sábado, un día antes de que expire la tregua mediada por la ONU. “En los últimos seis meses, no hemos visto ninguna voluntad seria de abordar los problemas humanitarios como una prioridad máxima”, se leía en el comunicado.

La tregua en Yemen terminó oficialmente el domingo a las 19:00 horas (hora local), y el bloqueo para renovarla pone en peligro los escasos avances logrados en los últimos seis meses.

Desde principios de abril, se llegó a un acuerdo de alto al fuego por dos meses, mediado por la ONU, y se había logrado prorrogarlo en dos ocasiones, en junio y agosto. Esto trajo una relativa paz a los yemeníes que por primera vez en 8 años no tuvieron que vivir el día a día en una zona de guerra.

No obstante la tregua, el Centro Ejecutivo de Acción contra las Minas en Saná confirmó que, desde el inicio de ésta, 108 personas han perdido la vida y otras 216 han resultado heridas como resultado del uso de minas, bombas de racimo y otros restos de guerra.

Leales al gobierno yemení.

Además de un alto el fuego, la tregua preveía una serie de medidas humanitarias, algunas de las cuales no se han aplicado, pero ambas partes se acusan mutuamente de no respetar sus compromisos.

El país vive la peor crisis humanitaria del mundo como consecuencia del conflicto entre el Gobierno central, respaldado desde 2015 por la Coalición Árabe liderada por Arabia Saudita, y los hutíes, apoyados por Irán desde principios de la década pasada.

Para abril del 2022, según datos oficiales del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), unas 23,4 millones de personas requieren ayuda humanitaria, casi el 80% de la población de Yemen, de las cuales más de catorce millones tienen una necesidad aguda; 4,3 millones han sido desplazadas dentro de Yemen, muchas de las cuales no ven satisfechas sus necesidades básicas.

Hay unos 96.335 refugiados yemeníes y solicitantes de asilo en el exterior, mientras que para fines del 2021, las Naciones Unidas estimaron que la guerra se había cobrado la vida de, al menos, 377.000 personas.

La capital de Yemen en ruinas.

Meses después de que los hutíes tomaran la capital del país en septiembre de 2014 en los primeros días de la Guerra Civil, a principios de 2015, disolvieron el Parlamento y pusieron a Abd Rabbu Mansur al-Hadi, presidente de Yemen en aquel entonces, bajo arresto domiciliario.

Hadi logró escapar rumbo a Riad en febrero de aquel año, y solicitó el auxilio del príncipe heredero y ministro de Defensa de Arabia Saudita, Mohamed bin Salman. Así, bajo auspicios del reino saudí se conformó la Coalición Árabe, formada por Arabia Saudita, Egipto, Jordania, Marruecos, Sudán y los países miembros del CCG, excepto Omán, cuyo objetivo era restablecer la legitimidad del presidente Hadi y acabar con el levantamiento hutí.

Una vez conformada, la intervención militar de la Coalición comenzó el 26 de marzo con la puesta en marcha de la Operación Tormenta Decisiva. El mayor temor de la coalición era que el control hutí sobre el estrecho de Bab el-Mandeb perjudicara el tráfico a través del canal de Suez.

A su vez, el accionar de la Coalición generó también el aumento de la intervención iraní, que desde 2009 había estado colaborando con los hutíes en Yemen, según un informe presentado por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

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Guerra en Yemen: Biden busca extender la tregua con los terroristas hutíes hasta después de las elecciones

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Biden ordenó a Antony Blinken juntarse con el presidente del Consejo de Liderazgo Presidencial de Yemen, Rashad Al-Alimi, para extender la tregua entre las fuerzas de la Coalición Árabe y los hutíes.

El Secretario de Estado, Antony Blinken, se reunió este lunes en Nueva York con el presidente yemení del Consejo de Liderazgo Presidencial, Rashad al-Alimi, para discutir la extensión de la tregua mediada por las Naciones Unidas entre las fuerzas de la Coalición Árabe y los hutíes que rige hasta el 2 de octubre.

Biden quiere mantener la paz en la península arábiga por lo menos hasta fin de año, para evitar un nuevo conflicto en el último mes previo a las elecciones legislativas que deberá disputar en noviembre. Uno de los pilares de la campaña de los republicanos es el desastre geopolítico que generó el demócrata tras llegar a la Casa Blanca, y el conflicto en Yemen parecería ser el único frente que hoy está controlando con éxito el presidente demócrata.

Yemen se encuentra en guerra desde el 21 de septiembre de 2014, día en el que los hutíes, grupo rebelde devenido en terroristas, históricamente asentados en el norte del país, tomaron el control de la capital de Yemen, Saná. Los hutíes son financiados por Irán, mientras que el gobierno es respaldado por Arabia Saudita y Estados Unidos.

Creo que es justo decir que la tregua, cuyos efectos se están sintiendo en todo Yemen, ha marcado una profunda diferencia en la mejora de la vida de las personas”, dijo Blinken; y elogió a al-Alimi al decir que “su propio liderazgo en el trabajo para mantener esa tregua ha hecho una gran diferencia”.

Sin embargo, las internas dentro del Consejo Presidencial aparentemente están retrasando la aprobación de las reformas necesarias para desbloquear 3.000 millones de dólares en ayuda financiera proveniente de Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos.

“El secretario Blinken señaló que la tregua sigue siendo la mejor oportunidad a través de la cual alcanzar un alto el fuego permanente a nivel nacional y el lanzamiento de un proceso político inclusivo e integral bajo los auspicios de la ONU que incluya los llamados de los yemeníes a la justicia, la rendición de cuentas y la reparación por violaciones y abusos de derechos humanos“.

“El secretario y el presidente Al-Alimi afirmaron su apoyo a los pasos adicionales bajo la tregua, incluida la apertura de carreteras en Taʿiz y otras áreas, la expansión de los vuelos comerciales desde el aeropuerto de Saná y la garantía de pagos salariales a decenas de miles de maestros, enfermeras y otros funcionarios públicos que durante años han trabajado sin paga“, se leía también en el comunicado.

Además, ambas partes “expresaron su esperanza de que los hutíes también apoyen pasos tan importantes para llevar alivio a los yemeníes”.

Al-Alimi, presidente provisional de Yemen.

La tregua mediada por las Naciones Unidas entre las fuerzas de la Coalición Árabe que respaldan al gobierno yemení de Rashad al-Alimi y los hutíes fue instaurada el pasado 7 de abril. Ese día, en Riad, capital del reino saudí, el antiguo presidente de Yemen, Abd Rabbu Mansur al-Hadi, transfirió todos sus poderes, y los de su vicepresidente, Ali Mohsen al-Ahmar, al recientemente creado Consejo de Liderazgo Presidencial.

Se trata de un órgano ejecutivo compuesto por ocho miembros entre los que encontramos políticos, militares y hombres influyentes el país del sur de la península arábiga. La decisión tomada por el antiguo presidente de Yemen de dar un paso al costado fue inmediatamente aplaudida por Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, principales líderes de la coalición militar que ha luchado contra los hutíes hasta la tregua del mes de abril.

En el comunicado, el Departamento de Estado agregó que la tregua brindó “la calma y la esperanza muy necesarias al tiempo que mejora las vidas de millones de yemeníes en todo el país”. Para fines de 2021, las Naciones Unidas estimaron que la guerra se ha cobrado la vida de, al menos, 377.000 personas.

No obstante la tregua, el Centro Ejecutivo de Acción contra las Minas en Saná confirmó que, desde el inicio de esta, 108 personas han perdido la vida y otras 216 han resultado heridas como resultado del uso de minas, bombas de racimo y otros restos de guerra.

Estado de algunas zonas urbanas de Yemen: destrucción total.

Meses después de que los hutíes tomaran la capital en septiembre de 2014, a principios de 2015, disolvieron el Parlamento y pusieron a Abd Rabbu Mansur al-Hadi, presidente de Yemen en aquel entonces, bajo arresto domiciliario.

Hadi logró escapar rumbo a Riad en febrero de aquel año, y solicitó el auxilio del príncipe heredero y ministro de Defensa de Arabia Saudita, Mohamed bin Salman. Así, bajo auspicios del reino saudí se conformó la Coalición Árabe, formada por Arabia Saudita, Egipto, Jordania, Marruecos, Sudán y los países miembros del CCG, excepto Omán, cuyo objetivo era restablecer la legitimidad del presidente Hadi y acabar con el levantamiento hutí.

Una vez conformada, la intervención militar de la Coalición comenzó el 26 de marzo con la puesta en marcha de la Operación Tormenta Decisiva. El mayor temor de la coalición era que el control hutí sobre el estrecho de Bab el-Mandeb perjudicara el tráfico a través del canal de Suez.

A su vez, el accionar de la Coalición generó también el aumento de la intervención iraní, que desde 2009 había estado colaborando con los hutíes en Yemen, según un informe presentado por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

La guerra civil en Yemen es el conflicto humanitario más grave de la actualidad. Para abril del 2022, según datos oficiales de Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), 23,4 millones de personas requieren ayuda humanitaria, casi el 80% de la población total, de las cuales más de 14 millones tienen una necesidad aguda; 4,28 millones han sido desplazadas dentro de Yemen, muchas de las cuales no ven satisfechas sus necesidades básicas; y hay 96.335 refugiados y solicitantes de asilo.

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