La extorsión en Veracruz ha dejado de ser un delito aislado para convertirse en una amenaza constante para la economía local. Según datos de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), el 66% de los empresarios en Veracruz han sido extorsionados. Esta cifra posiciona a Veracruz como una de las entidades más peligrosas para emprender y mantener un negocio.
El gobierno de Rocío Nahle se enfoca más en proteger su imagen que en enfrentar la violencia que sufren los veracruzanos.

Impunidad y miedo
La situación se ha vuelto insostenible. El reciente asesinato de la maestra jubilada Irma Hernández, quien se negó a pagar una cuota de extorsión, es un ejemplo desgarrador de lo que enfrentan los veracruzanos. El crimen fue perpetrado por un comando armado que la secuestró, torturó y exhibió frente a una cámara de video.
Este acto atroz desató una ola de indignación, pero no provocó ninguna respuesta contundente por parte del gobierno estatal. En lugar de asumir responsabilidades, las autoridades han optado por minimizar el problema o escudarse en justificaciones.

Coparmex exige resultados
En conferencia de prensa, Alberto Aja, presidente de Coparmex Veracruz, advirtió que la extorsión ya no es exclusiva del crimen organizado. Hoy, delincuentes comunes también operan con libertad y sin consecuencias.









