Lo que está pasando dentro de la “Nueva Derecha” ya dejó de ser un simple intercambio de opiniones. Hoy estamos viendo una ruptura real, causada por un grupito que ha confundido nacionalismo con resentimiento, catolicismo con odio, y batalla cultural con berrinche.
Lo más grave es que ese grupo de Verástegui, Danann, Miklos, Iturralde, El Presto y compañía anda jugando a dinamitar desde adentro a quienes no piensan exactamente como ellos.
El inicio
Todo comenzó justo antes de las elecciones legislativas en Argentina, en un momento clave para la gobernabilidad del país, cuando se definía si Milei podía avanzar con sus reformas.
Este grupo decidió hacer lo más irresponsable posible: desear, insinuar o “vaticinar” que Milei iba a perder, a pocas horas de una elección crucial para el futuro del proyecto de nación que representa.
Y lo más absurdo es que lo hicieron en nombre de una supuesta “coherencia ideológica” que nadie les pidió y que pocos entienden.











