En los últimos meses, el partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena) ha evidenciado divisiones internas que podrían afectar su cohesión y futuro político. Estas tensiones se han manifestado en disputas por liderazgos, afiliaciones controvertidas y enfrentamientos entre distintas facciones dentro del partido.
Uno de los eventos más destacados fue la reciente afiliación de Miguel Ángel Yunes Márquez a las filas de Morena. El ahora morenista fue militante del Partido Acción Nacional (PAN) durante varios años.
Esta incorporación ha provocado fuertes críticas dentro de Morena. Miembros prominentes del partido cuestionan la coherencia de aceptar a figuras con trayectorias políticas opuestas a los principios de la Cuarta Transformación.

La gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle, ha sido una de las voces más críticas, solicitando a la Comisión de Honestidad y Justicia de Morena que revise la validez de esta afiliación.
Por su parte, Yunes Márquez ha defendido su ingreso, argumentando que su intención no es generar conflictos internos, sino contribuir al proyecto político de Morena.
Luchas de poder y facciones internas
Además de las controversias por nuevas afiliaciones, Morena enfrenta disputas internas entre diferentes corrientes.
Por un lado, se encuentran los moderados, alineados con la presidenta Claudia Sheinbaum, quienes buscan mantener el control del partido y del Congreso.









