Andrea Chávez, senadora por Morena, está en el centro de un nuevo escándalo por el uso de recursos para promover su imagen en Chihuahua. Ahora enfrenta críticas no solo por los millonarios gastos en espectaculares y propaganda. También por utilizar unidades móviles de salud en supuestas giras proselitistas disfrazadas de atención médica.
Las brigadas operan en distintas comunidades del estado, ofreciendo servicios gratuitos mientras difunden su rostro y nombre. Las unidades no son públicas, pero están asociadas a un empresario vinculado a su círculo político cercano.
La estrategia, según analistas, forma parte de su anticipada aspiración a la gubernatura en 2027.
El morenismo se revienta desde adentro
Militantes del propio partido han empezado a alzar la voz. Acusan que figuras como Chávez reciben trato privilegiado, acceso a recursos y cobertura mediática mientras la base opera en abandono. Morena, que alguna vez fue movimiento, hoy parece maquinaria electoral.

Se señala que Macarena Montoya, secretaria de Salud del Estado de México, habría facilitado el acceso a unidades móviles del sector salud para fines políticos. Aunque Chávez niega tener control sobre los vehículos, los eventos están claramente orientados a posicionarla como figura “cercana al pueblo”.









