En una decisión que generó controversia en el ámbito de la seguridad nacional, el gobierno mexicano autorizó la entrada de 155 militares a territorio nacional.
De la misma manera, el pentágono anuncio el despliegue del acorazado SS Gravely. El cual está equipado con misiles Tomahawk, cuyo destino será el golfo de México.
Esta medida, decretada por la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA). Se enmarca en un contexto de creciente preocupación, debido a la incompetencia y falta de resultados del gobierno federal.
Las autoridades sostuvieron que, en zonas identificadas como críticas. La presencia adicional de efectivos contribuiría a mejorar la seguridad, prevenir actos violentos y fortalecer la coordinación con las fuerzas de seguridad locales.

Detalles del operativo y funciones asignadas
El contingente de 155 militares, compuesto mayoritariamente por unidades de operaciones especiales y brigadas móviles. Fue destinado a apoyar labores de patrullaje y vigilancia en áreas de alto riesgo.
La misión principal de estos efectivos. Será colaborar con las autoridades estatales y municipales en la detección y respuesta rápida ante incidentes relacionados con el crimen organizado.
Además, se establecerán centros de comando integrados que permitan el intercambio de inteligencia y la coordinación de operativos conjuntos. Con el objetivo de optimizar recursos y evitar duplicidades en la labor de seguridad.
Reacciones y controversias
Por un lado. Algunos analistas y representantes de la sociedad civil consideraron que la autorización de estos efectivos era necesaria para contrarrestar el aumento de la violencia. Especialmente en áreas afectadas por el narcotráfico y otros delitos graves.









