Desde 2019, la Guardia Nacional detectó restos humanos calcinados en Teuchitlán, Jalisco. A pesar de ello, la corrupción permitió que el CJNG siguiera operando sin consecuencias.
En marzo de 2025, un campo de exterminio clandestino fue descubierto en este municipio, generando indignación en el país.
En un rancho de aproximadamente 10,000 m², se encontraron hornos crematorios clandestinos, fosas con restos humanos calcinados y cientos de objetos personales. Este hallazgo sugiere un número indeterminado de víctimas. Aunque el sitio fue cateado en 2024, las autoridades no detectaron las instalaciones de exterminio.

Documentos de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) revelan un hecho alarmante. Desde agosto de 2019, la Guardia Nacional encontró cuerpos incinerados y zapatos regados en la misma zona.
Un informe de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) revela que, en 2020, el CJNG intentó sobornar a las fuerzas de seguridad. Su objetivo era evitar operativos en la región.

Un hallazgo que las autoridades ignoraron durante años
El Rancho Izaguirre, también conocido como La Estanzuela, ya había sido intervenido en septiembre de 2024 durante un operativo de la Guardia Nacional. En esa ocasión, se detuvo a 10 presuntos criminales y se rescataron a dos personas secuestradas. Sin embargo, en ese cateo se ignoraron evidencias clave que demostraban que el sitio funcionaba como centro de exterminio.
El 5 de marzo de 2025, el colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco recibió una llamada anónima. La denuncia alertaba sobre la posible presencia de restos humanos en el rancho.
Tras una búsqueda meticulosa, descubrieron tres hornos crematorios clandestinos y una gran cantidad de objetos personales, entre ellos:
- Calzado de hombres y mujeres (tenis, botas, sandalias).
- Prendas de vestir masculinas y femeninas.
- Carteras y billeteras con identificaciones.
- Artículos de aseo personal y maletas con pertenencias.
- Cargadores de armas y medicamentos.
- Cartas de despedida y listas con apodos.
Hasta mediados de marzo, se habían recolectado más de 500 evidencias, lo que confirma la sistematicidad del horror perpetrado en este sitio.












