El 23 de abril, un comando armado asesinó a María del Carmen Morales y a su hijo en Tlajomulco, Jalisco. Ella era integrante del colectivo Guerreros Buscadores y buscaba a otro de sus hijos desaparecido.
Aunque había recibido amenazas, ninguna autoridad le brindó protección.
Buscar desaparecidos es una condena de muerte
El asesinato de María del Carmen y su hijo no fue un hecho aislado. Fue una ejecución con antecedentes. Desde 2010, al menos 28 madres buscadoras han sido asesinadas en México por intentar encontrar a sus seres queridos. La respuesta oficial ha sido el desdén, el olvido y la revictimización.











