La SSC confirmó que dos víctimas de pinchazos en el Metro dieron positivo a estupefacientes. Los casos ocurrieron en las líneas 3 y 7, revelando un patrón de ataques que las autoridades habían intentado minimizar.
Las investigaciones apuntan a la posible utilización de drogas para someter a mujeres. A pesar de la gravedad, el gobierno sigue sin aplicar protocolos de protección efectivos en el transporte público. Las declaraciones ambiguas y la falta de medidas solo confirman el desprecio institucional por la seguridad de los usuarios.

Metro bajo ataque y sin autoridad efectiva
La confirmación oficial de la SSC ratifica lo que colectivos y usuarios venían denunciando: los ataques existen y son sistemáticos. Mientras Claudia Sheinbaum inaugura vagones rosas y reparte discursos vacíos, el crimen avanza en el transporte público con total impunidad.
Cada día que pasa sin medidas reales, el Metro se convierte en un territorio sin ley. La inseguridad ya no es una excepción: es la regla. Las autoridades prefieren gastar en propaganda antes que reforzar la seguridad o depurar a los elementos corruptos.









