La presidente Claudia Sheinbaum presentó el “Programa Nacional de Estufas Eficientes de Leña para el Bienestar”, como parte del Plan de Justicia para los purépechas. El programa contará con una inversión inicial de 500 millones de pesos para instalar estufas en comunidades indígenas y afromexicanas de todo el país.
Según la Secretaría de Energía, el proyecto arrancará en 146 comunidades de Michoacán, con la instalación de 16,500 estufas en una primera etapa. La meta es contribuir a la salud de las familias, especialmente de mujeres y niños, reduciendo la exposición al humo generado por la leña tradicional.
El problema es que, lejos de ser visto como una solución estructural, este programa es percibido por muchos ciudadanos como una medida insuficiente y oportunista.

En redes sociales abundan las críticas sobre el verdadero impacto de esta política.
Mientras se invierten millones en estufas, los problemas de fondo como marginación, la violencia o la falta de acceso a servicios básicos siguen sin resolverse.
El costo por unidad también ha generado sospechas. Si bien el gobierno habla de eficiencia y bienestar, una inversión de 500 millones de pesos para apenas 16,500 estufas representa un promedio de más de 30 mil pesos por unidad. Esto ha despertado cuestionamientos sobre posibles sobreprecios y favoritismos en la asignación de contratos.











