La noche del 14 de abril, Mazatlán fue sacudido por un fuerte incendio que consumió dos barcos camaroneros en el Parque Industrial Alfredo V. Bonfil.
El fuego comenzó cerca de las 11:25 de la noche y se extendió hasta la madrugada, causando pánico entre pescadores y trabajadores portuarios. Las llamas arrasaron zonas clave de las embarcaciones: cabinas, cocinas y camarotes fueron consumidos en minutos sin que se pudiera hacer algo.
La rápida respuesta de los bomberos evitó una catástrofe mayor. Al menos 15 barcos cercanos estuvieron en riesgo. La zona, abarrotada de embarcaciones, pudo haber terminado en una tragedia múltiple.
Un segundo incendio, mismas omisiones
Horas después, una segunda embarcación también fue alcanzada por las llamas. El fuego volvió a propagarse sin control inicial.
Y de nuevo, el cuerpo de emergencia tuvo que contener lo que la autoridad debió prevenir. Hasta ahora, no se reportan lesionados.

Seguridad portuaria de papel
Las causas aún se investigan. Pero en un puerto como Bonfil, donde abundan materiales inflamables, motores y diesel, el mínimo descuido puede escalar en minutos.
Y no hay protocolos visibles ni equipos de contención permanente.









