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Estados Unidos

Análisis: Mike Pence dominó el debate vicepresidencial y dejó en ridículo en varias oportunidades a una improvisada Kamala Harris

En el único debate entre los candidatos para la vicepresidencia, el actual vice Mike Pence impuso su estilo calmado pero firme frente a la demócrata Kamala Harris, quien recurrió a mentiras y evasiones, y evidenció su falta de preparación y su frustración a las ideas ajenas.

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El pasado miércoles 7 de octubre se llevó a cabo en Salt Lake City, Utah, el primer y único debate entre los candidatos a la Vicepresidencia de los Estados Unidos: el actual vice republicano, Mike Pence, y la Senadora por California y candidata demócrata, Kamala Harris.

En un debate organizado por el medio progre USA Today y armado a medida del Partido Demócrata, la moderadora fue la periodista y escritora Susan Page, quien actualmente se desempeña como biógrafa de la líder de los demócratas en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi. Page no estuvo ni cerca del evidente partidismo de Chris Wallace, moderador del primer debate presidencial, pero sí favoreció notoriamente a la Senadora Harris en la distribución del tiempo.

Un análisis posterior demuestra que el Vicepresidente Pence habló 36 minutos y 27 segundos, tan solo 3 segundos más que Harris, quien habló 36 minutos y 24 segundos. Sin embargo, esto solo fue posible porque Pence se negó a aceptar los límites de tiempo impuestos por la moderadora: si Pence hubiera respetado esos tiempos, sin dudas hubiera hablado mucho menos.

En el debate, Pence se mostró calmado y firme como de costumbre, y logró rechazar y refutar todos los ataques tanto de Harris como los que la moderadora ocultó en las preguntas. Incluso respetó los temas del debate más que la misma Page, como quedó evidenciado al hablar de la Corte Suprema.

Harris, por su lado, decidió recurrir a constantes mentiras y fake news generadas por la prensa alineada con el Partido Demócrata, que Pence tuvo que dedicar tiempo a refutar. Se la vio incómoda y exhibiendo un lenguaje corporal inmaduro y sobrador, completamente opuesto a la calma transmitida por Pence.

Y como si fuera poco, Harris evitó responder o mintió respecto a la preguntas que más interesan a los estadounidenses sobre la fórmula demócrata: si ampliarán la Corte de ser elegidos, si aumentarán los impuestos, y si el que gobernará será Biden o será Harris.

Como es usual en el Partido Demócrata actual, cada día más corrido hacia la izquierda, tras el debate los medios y el establishment político salieron a cubrir a Harris, afirmando no solo que "ganó" el debate, sino acusando a Pence de "sexista" y de llevar a cabo "mansplaining" (cuando un hombre explica condescendientemente un tema a una mujer), simplemente por estar en desacuerdo con Harris y por resaltar y corregir sus mentiras.

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La pandemia de COVID-19

Al inicio, Harris pintó la gestión de Trump-Pence sobre el virus chino como un fracaso. La moderadora luego enmarcó la pregunta en el mismo sentido, afirmando que la tasa de muertes por población de los EEUU es de las más altas del mundo, y cuestionando a Pence al respecto. 

Como aclaró el actual Vicepresidente, esto es falso: a pesar de ser el país con más casos confirmados y más muertes del mundo (excluyendo los falsos datos de China), la tasa de fallecidos por millón de habitantes en los EE.UU. es de 656. Sin mencionar a China, que oculta sus verdaderos datos, los siguientes países cuentan con una tasa mayor: San Marino (1237), Perú (997), Bélgica (871), Brasil (699), España (699), Bolivia (699), Andorra (699), Chile (687) y Ecuador (685).

Pence afirmó que el gobierno de Trump aplicó tempranamente medidas para restringir los vuelos desde China, destacando que el candidato demócrata Joe Biden se opuso a dicha medida, llamándola "xenófoba". Además, el Vicepresidente destacó el inmenso esfuerzo de testeo, que ya alcanzó más de 115 millones de tests. Pence afirmó que el plan de Biden se lee como un "plagio" de las medidas que Trump implementó.

Harris afirmó que "lo que sea que hayan hecho, no funcionó" ya que hubieron más de 200.000 fallecidos por la pandemia en el país, a lo que Pence respondió que estaba desmereciendo el esfuerzo y sacrificio que millones de ciudadanos hicieron, y que las medidas de su gobierno salvaron más de 2 millones de vidas.

La moderadora insistió sobre el tema, presionando a Pence por un evento en el Jardín de las Rosas de la Casa Blanca, el cual los medios falsamente tildan como un epicentro de contagio para todos los funcionarios del Gobierno. Pence recordó que los asistentes de dicho evento fueron testeados antes del evento. Harris continuó presionando la mentira de que el gobierno de Trump ocultó información sobre la pandemia desde enero, a pesar de que toda esa información está disponible al público desde incluso antes.

A continuación, la moderadora preguntó a la candidata demócrata si se aplicaría una vacuna contra el COVID-19 en caso de que el gobierno de Trump la anunciara antes o después de la elección. La respuesta de Harris fue insólita: "Si Donald Trump dice que hay que recibir la vacuna, no la voy a recibir."

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El rol del Vicepresidente

Pasando al segundo tema, la moderadora cambió de tema para enfocarse en el rol del vicepresidente, realizando a Pence una pregunta que poco tiene que ver con la dupla Trump-Pence y mucho con Biden-Harris: si ha discutido con Trump la posibilidad de la incapacidad presidencial debido a su edad.

El republicano se negó a responder la pregunta, y usó su tiempo para destacar la irresponsabilidad de la respuesta de Harris sobre la futura vacuna contra el virus, afirmando que dicha vacuna llegará "pronto y en tiempo récord", y exhortando a Harris a que "deje de hacer política con la vida de la gente."

Pence también destacó el fracaso de la administración Obama-Biden para detener el virus H1N1 en 2009, recordando que ese virus no tuvo 7 millones de casos sino 60 millones, y que si el H1N1 hubiera sido tan letal como el coronavirus, hubieran muerto 2 millones de estadounidenses.

La moderadora insistió con la pregunta sobre la incapacidad presidencial, pero esta vez para Harris, cuyo compañero de fórmula tendría 78 años al asumir la presidencia. 

Muchos estadounidenses esperaban con ansias la respuesta de Harris sobre este tema, ya que Biden presenta preocupantes síntomas de demencia senil, y ha sugerido en varias ocasiones que, de ser elegido, probablemente renunciaría para dejarle la presidencia a Harris, o que incluso él se quedaría pero sería ella quien gobernara en realidad. Pero no hubo tal respuesta: la demócrata dedicó sus 2 minutos a hablar sobre su madre, sus similitudes con Biden y su carrera política en el Estado de California, pero nada relacionado en lo absoluto a la pregunta.

Ante una nueva pregunta sobre la salud de los candidatos presidenciales, Pence afirmó que Trump está siendo completamente transparente al respecto, mientras que Harris decidió cambiar de tema para hablar de las declaraciones de impuestos de Donald Trump. Harris continuó propagando la mentira de que el actual Presidente pagó solo 750 dólares de impuesto a las ganancias en 2016, ignorando la revelación posterior de que el monto real fue superior a los 5 millones de dólares. La demócrata empujó la teoría conspirativa de que el gobierno de Trump es controlado por supuestos acreedores del Presidente. Pence defendió a Trump, pero su respuesta fue acortada por la moderadora antes de tiempo, que parecía no querer que el público escuchara lo que el Vicepresidente tenía para decir.

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La Economía

Sobre el tema de la economía, la moderadora preguntó a Harris sobre el aumento de impuestos que propone el Partido Demócrata. Harris defendió esta medida afirmando que los recortes de impuestos llevados a cabo por el Presidente Trump "solo beneficiaron a los ricos", afirmación demostrablemente falsa. Con esta justificación, Harris afirmó que Biden derogaría esos recortes impositivos para usar el dinero en "infraestructura" y "energía limpia", además de educación terciaria gratuita y la condonación de millones de dólares en deuda estudiantil.

En el turno de Pence, el republicano corrigió la mentira de Harris, recordando que la familia estadounidense promedio vio sus impuestos reducidos en un promedio de 2000 dólares al año, y destacando el aumento en los salarios desde 2016 que representó otros 2000 dólares al año más para cada familia. Pence afirmó: "Lo que Kamala Harris acaba de decir es que Joe Biden va a aumentar tus impuestos en el día 1." Harris intentó refutarlo luego, pero Pence la interrumpió para recordar que eso es exactamente lo que proponen los demócratas.

Habiendo perdido ese argumento, Harris se enfocó en la cobertura de salud, afirmando que Trump y Pence buscan quitarle la cobertura a aquellos que tienen condiciones pre-existentes, algo que Trump ya había refutado en el debate presidencial y en reiteradas ocasiones, y que Pence volvió a refutar en su tiempo, diciéndole a Harris que "tiene derecho a su propia opinión, pero no a sus propios datos."


El noticiero de ultra-izquierda MSNBC publicó un sorpresivo video en el que entrevistó a residentes de Pensilvania, y la respuesta fue unánime: "dijeron que lo iban a prohibir y ahora no se animan a repetir esa propuesta".

En un Estado cuya economía fue revitalizada por el fracking, esta propuesta es realmente perdedora.

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Cambio Climático

En otra pregunta diseñada para beneficiar a la candidata demócrata, la moderadora preguntó absurdamente a Pence si el cambio climático había provocado que los incendios forestales fueran "más grandes, más calientes y más letales" y que los huracanes fueran "más mojados, más lentos y más dañinos." Pence no pudo ocultar la sonrisa, y pasó a destacar los logros de la gestión Trump respecto al medio ambiente, mediante la promoción del libre mercado y la innovación, incluyendo el fracking, que Biden y Harris quieren prohibir. Afirmó además que Harris y Biden impondrían el destructivo "Green New Deal" diseñado por el ala socialista del Partido Demócrata.

Insólitamente, Harris, quien es co-firmante del "Green New Deal", negó que su Gobierno lo fuera a implementar, y mintió nuevamente sobre la postura de Biden sobre el fracking, afirmando que no desea prohibirlo, a pesar de que expresó lo contrario en reiteradas ocasiones. Decenas de miles de empleos en Estados industriales como Pennsylvania dependen de dicha actividad, y los demócratas saben que si pierden esos Estados, no tienen chances de ganar.

Luego, Harris afirmó que "Trump perdió la guerra comercial con China", a lo cual Pence remató con que "Joe Biden ni siquiera la peleó", destacando la sumisión absoluta del demócrata al Partido Comunista Chino (PCCh) durante sus 8 años de gobierno y sus décadas en la función pública.

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China

Sobre la relación con China, Pence afirmó rotundamente que el país asiático es el culpable por el COVID-19, y responsabilizó también a la Organización Mundial de la Salud por su desmanejo de la pandemia. El Vicepresidente dijo que Trump y él buscan una buena relación, pero solo con reglas de juego claras y luego de que el PCCh rinda cuentas por el daño que ha hecho a los estadounidenses.

Ante la misma pregunta, Harris evitó responder, y cambió de tema. Sólo se refirió al líder chino, Xi Jinping, para afirmar que es más respetado en el mundo que Donald Trump.

Sobre el rol de los Estados Unidos en el mundo, Harris afirmó que Trump "traicionó a nuestros amigos y se amigó con dictadores", poniendo a la Rusia de Vladimir Putin como ejemplo, y volviendo a empujar el refutado "Rusiagate" sobre la supuesta intervención de Rusia en la elección de 2016. Además, defendió el acuerdo nuclear con Irán, firmado por Obama y desechado por Trump, que vio millones de dólares enviados al régimen islámico a cambio de promesas vacías de desnuclearización.

Pence defendió los logros de Trump en política exterior, destacando la mudanza de la embajada de Israel a Jerusalén, la victoria total sobre el califato del ISIS y el asesinato del general terrorista iraní Qasem Soleimani. Sin argumentos, la respuesta de Harris fue volver a empujar la fake news de The Atlantic que afirmaba que Trump había denigrado a soldados y veteranos, lo cual Pence refutó enérgicamente a pesar de los intentos de la moderadora de detenerlo.

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La Corte Suprema

Este tema de vital importancia para los estadounidenses en el corto, mediano y largo plazo fue, nuevamente, re-diseñado para beneficiar a los demócratas, y terminó tratándose más sobre legalización del aborto que sobre la vacante generada por la muerte de la jueza ultra-progresista Ruth Bader Ginsburg (RBG) y que el Presidente Trump propone llenar con la jueza conservadora Amy Coney Barrett (ACB). La moderadora preguntó a Pence si él prohibiría el aborto en el Estado de Indiana, una pregunta sin ningún asidero y que no le incumbe en su rol federal de Vicepresidente.

Pence ignoró la variante introducida por la moderadora y se enfocó en el tema planteado: la Corte Suprema. Defendió a ACB y a su fe católica, y exhortó a Harris y al resto del Partido Demócrata a darle una audiencia justa y sin el caos generado con la nominación del juez Brett Kavanaugh en 2018.

Harris atacó la decisión de Trump de seguir su deber constitucional y llenar la vacante en la Corte generada por el fallecimiento de RBG, afirmando que la gente debe votar antes de ello, a pesar de que en 2016 el saliente Barack Obama intentó también llenar una vacante de la misma forma, y solo fue impedido por el Senado con mayoría republicana. Trump cuenta con esa mayoría, por lo que no hay motivos para impedir la confirmación de ACB.

Respecto a la cuestión del aborto, Pence afirmó: "Soy pro-vida, y no me disculpo por ello." Y, volviendo al tema de la Corte, el republicano le hizo a Harris la pregunta que Joe Biden se negó a responder en el primer debate presidencial: si la dupla demócrata tenía pensado ampliar la cantidad de jueces de la Corte, para llenarla de jueces de extrema izquierda, llamado coloquialmente en inglés como "pack the court". Al igual que su compañero de fórmula, Harris no respondió, e intentó cambiar el tema. Pence insistió, pero Harris solo afirmó que Trump no ha designado ningún juez negro en sus 4 años en las Cortes de Apelaciones a nivel federal. Pence destacó que ni Harris ni Biden responden la pregunta porque la respuesta es sí.

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Justicia Racial

En otro tema diseñado para beneficiar a Harris, la moderadora preguntó a ambos candidatos sobre el caso Breonna Taylor. Harris fingió lástima por Taylor y por George Floyd, quien murió de sobredosis mientras era arrestado, y afirmó que las protestas por la muerte de ambos afroamericanos fueron "pacíficas". Además, la demócrata propuso una reforma de las fuerzas policiales idéntica a la reforma ya aprobada por el Presidente Trump por decreto hace 4 meses.

Pence defendió el debido proceso, al sistema de justicia y a las fuerzas policiales, y condenó las violentas manifestaciones del terrorismo de Antifa y Black Lives Matter. También rechazó la idea de que los Estados Unidos sean "sistémicamente racistas" y que la policía tiene un "prejuicio implícito" contras las minorías.

En respuesta, Harris volvió a mentir: afirmó que el Presidente Trump se rehusó a condenar al supremacismo blanco en el debate presidencial, lo cual Trump hizo 2 veces, además de en reiteradas ocasiones en el pasado, incluyendo después del atentado de Charlottesville en 2017. Pence refutó completamente las afirmaciones de Harris, y acusó a la candidata y a los medios de "editar selectivamente" para mostrar solo lo que les conviene.

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Último tema: la Elección

En este tema final, la moderadora comenzó propagando aún más la mentira de que Trump se rehusará a aceptar el resultado de la elección si pierde, en otro notorio guiño a los demócratas. Harris no dijo nada al respecto, y dedicó su tiempo a presumir el supuesto apoyo de republicanos a la candidatura de Biden, y a exhortar a sus simpatizantes a votar, esta vez sin promover el voto postal.

Insólitamente, la moderadora usó su pregunta a Pence para plantearle un ridículo escenario hipotético destinado a generar división entre Trump y Pence: le preguntó qué haría, siendo vicepresidente, si Trump decidiera no aceptar el resultado de la elección. Pence no pisó el palito y afirmó que ganarán la elección. 

Además, recordó que el Partido Demócrata aún no acepta el resultado de la elección de 2016, y que han dedicado estos 4 años a intentar derrocar al Presidente Trump de distintas maneras, incluyendo el fraudulento "Rusiagate" originado en la campaña de Hillary Clinton y el ridículo impeachment en la Cámara de Diputados por una llamada al Presidente de Ucrania.

Para cerrar, la moderadora leyó la pregunta de una alumna de 13 años de Springville, Utah, quien preguntó: "Cuando veo las noticias, todo lo que veo son demócratas peleándose con republicanos, ciudadanos peleando entre sí, y candidatos de partidos opuestos atacándose mutuamente. Si nuestros líderes no se pueden llevar bien, ¿cómo pueden los ciudadanos llevarse bien?"

Pence defendió el libre intercambio y debate de ideas, y además de felicitar a la niña por su interés en la vida pública, la exhortó a que no asuma que lo que ve en los medios es representativo del pueblo norteamericano. En un mensaje esperanzador y de unidad, recordó también la profunda amistad entre el juez conservador Antonin Scalia y la jueza ultra-progresista Ruth Bader Ginsburg como un ejemplo del espíritu de los estadounidenses, afirmando que, al final, siempre cuentan el uno con el otro en tiempos de necesidad.

Harris, por su lado, usó su respuesta para volver a mentir y para pedir votos: mintió sobre Charlottesville, afirmando que ese fue el motivo por el cual Joe Biden decidió presentarse a la presidencia (a pesar de que Biden ya había decidido presentarse en 2016 pero decidió no hacerlo por la muerte de su hijo Beau), y usando el resto del tiempo para promover y defender a Biden. La demócrata parecía olvidar que la alumna no está habilitada para votar por su edad, ya que intentó pedir su voto al final de su respuesta.

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Economía

Crisis fiscal en Estados Unidos: Las “Bidenomics” desataron un déficit por casi 2 billones de dólares al término de marzo

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Pese a que la economía estadounidense sigue creciendo, el Gobierno federal incurrió en un déficit histórico. y se está endeudando a un ritmo únicamente visto durante las grandes recesiones y en las guerras mundiales del siglo pasado. La trayectoria fiscal trazada por Biden es abiertamente insostenible.

Las políticas del Presidente Joe Biden provocaron el agujero fiscal más grande de la historia de los Estados Unidos en tiempos de paz. La visión económica del Gobierno cayó bajo la influencia del Caucus Progresista dentro del Partido Demócrata, la facción más radicalizada hacia la izquierda dentro del Congreso estadounidense.

La actividad económica del país logró recuperarse de la pandemia y continuó con su sendero de crecimiento, pero a pesar de esta muy esperable normalización, el Gobierno federal incurrió en un desequilibrio fiscal histórico que ascendió a los US$ 1,66 billones de dólares al término de marzo.

De hecho, el déficit financiero había llegado incluso a los US$ 8,36 billones en julio del año pasado, como resultado del amplio programa de rescates para préstamos estudiantiles que impulsó el Presidente Biden.

El Partido Demócrata que alguna vez había patrocinado los superávits presupuestarios de la era Clinton, ahora respalda a capa y espada los déficits más irresponsables que nunca se hayan visto en Estados Unidos.

La economía se normalizó una vez superada la pandemia, pero la posición fiscal del Estado jamás lo hizo. El resultado financiero del Gobierno federal representaba el 4,8% del PBI en febrero de 2020, mientras que hoy en día esa cifra se acerca a los 6 puntos del producto. Este brutal incremento se explica principalmente por el mayor peso de los intereses de deuda, que ya son los más altos desde mediados de la década del 90.

Para compensar esta brecha sin precedentes, el Gobierno federal se está endeudando a un ritmo similar al que cabría esperar durante la salida de una recesión o la ejecución de una guerra de grandes proporciones, pero como es bien sabido ninguno de estos escenarios es precisamente el caso. En caso de que la economía entrase en recesión en un futuro cercano, el Gobierno carece de mayor margen fiscal para actuar en consecuencia.

El total de la recaudación por impuestos federales (y otros ingresos por rentas) sólo alcanza a cubrir hasta el 73% de los gastos federales incurridos. El 27% restante se está compensando por la vía del endeudamiento, principalmente con instituciones locales o en el exterior.

Hasta ahora la Reserva Federal se mantuvo al margen de expandir su financiamiento al Tesoro por la vía de la compra de títulos públicos (como lo hizo durante la pandemia en 2020), pero eventualmente el Gobierno federal no puede quebrar, y cualquier tipo de incumplimiento vendría asociado a un latente inflacionario.

La proporción de crédito doméstico absorbido por el Gobierno federal se incrementa, y lo que es lo mismo, se reduce la cantidad de recursos disponibles para prestar a las empresas privadas o a las familias (por ejemplo el crédito hipotecario). Esto se ve reflejado por un piso de tasas de interés cada vez más elevado.

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Estados Unidos

Estudiantes de extrema izquierda tomaron la Universidad de Columbia en apoyo al terrorismo palestino

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Los adolescentes más ricos del mundo tomaron control del campus de la prestigiosa universidad neoyorquina en apoyo al terrorismo de Hamás.

La situación social en los Estados Unidos se torna cada vez más preocupante a medida que la izquierda destruye el tejido social con manifestaciones violentas que atentan contra los valores occidentales.

En los últimos días, esta situación mostró un nuevo punto crítico luego de que un grupo de alumnos activistas de extrema izquierda de la Universidad de Columbia en Nueva York tomaran el campus de la institución en apoyo a la causa palestina con consignas en defensa del terrorismo islámico y con un marcado antisemitismo.

Docenas de alumnos y activistas de izquierda ajenos a la universidad se instalaron de manera ilegal dentro de la prestigiosa institución en carpas para expresarse en contra de la operación militar especial que lleva a cabo Israel en la Franja de Gaza, en respuesta al ataque genocida del grupo terrorista palestino Hamás, donde más de 1.500 judíos fueron asesinados a sangre fría el 7 de octubre.

La toma fue impulsada por la asociación izquierdista "Students For Justice In Palestine" y contó con el apoyo de múltiples organizaciones universitarias, que agredieron a estudiantes de religión judía y a otros que no compartieran su visión acerca del conflicto en Medio Oriente.

Lo que hace aún más insólita la situación es que los estudiantes que participaron de la manifestación, lejos están de ser árabes o palestinos; por el contrario, son blancos de clase alta. Se trata de los hijos adolescentes de las familias más adineradas del planeta jugando a disfrazaese de terroristas.

Los manifestantes que confraternizan con el terrorismo islámico bloquearon el acceso a la prensa y aseguran que solo permitirán el acceso de periodistas "afines a la causa". Entre otros, rechazaron el acceso de periodistas judíos, por su religión.

Si bien las autoridades de la universidad habían mencionado que los protestantes serían desalojados en el transcurso de la primera noche de la ocupación, ningún tipo de acción fue llevada a cabo.

Los estudiantes judíos debieron abandonar el campus universitario y la zona quedó completamente en manos de los grupos estudiantiles de extrema izquierda, que aprovecharon la ocasión para dar discursos violentos y cargados de odio contra la comunidad judía.

Recién el jueves, la policía de Nueva York se hizo presente y en un operativo arrestó alrededor de 110 personas participantes de la protesta, incluida la hija de la representante demócrata del estado de Minnesota Ilhan Omar, Isra Hirsi.

La intervención por parte de la policía de Nueva York se dio luego de que las autoridades de la universidad encabezadas por la presidente de la institución, Minouche Shakif, dieran aviso acerca de los ilícitos que se estaban cometiendo dentro de la institución sumado a la hostil recepción de los estudiantes contra las fuerzas policiales a las cuales llamaron "asesinos de bebés".

Los incidentes con los grupos pro-Palestina se originaron luego de que Shakif hablara frente al Comité de Educación del Congreso de los Estados Unidos acerca de los crecientes casos de antisemitismo en las universidades, por lo que los mencionados grupos de estudiantes comenzaron a acampar de forma ilegal en el campus y a tomar actitudes violentas y hostiles contra estudiantes de religión judía.

Uno de los factores determinantes para la escalada en el conflicto de las agrupaciones estudiantiles con la universidad, fue la prohibición de dos agrupaciones izquierdistas a fines del año pasado, las cuales se les imputó el incumplimiento con las políticas de la Universidad de Columbia respecto al código de conducta y abuso contra otros estudiantes.

De acuerdo a la presidente de Columbia, se autorizó a la Policía de Nueva York a desalojar el campamento establecido en el ala sur del campus, lo que provocó incidentes. En concordancia con las acciones legales que la dirigencia de la universidad tomó contra los alumnos, se les informó a su vez que a cualquier alumno que participe de cualquier manera en las protestas y ocupación del territorio universitario se encuentra suspendido.

A pesar de que docenas de revoltosos protestantes hayan sido arrestados durante el desalojo, el acampe por parte de las organizaciones pro-Palestina no ha podido ser desmantelado, sino que incluso se incrementó en tamaño luego de que quienes lideran la protesta declarasen que han "tomado" la universidad y la declaren como una "universidad popular’‘.

Ataques antisemitas y apoyo al terrorismo islámico

Uno de los factores distintivos que las protestas llevadas a cabo en los últimos días en la Universidad de Columbia, es el profundo sentimiento anti-Israel que profesan, el cual ha llevado a quienes participan del acampe a ser perpetradores de violentos ataques antisemitas contra aquellos estudiantes que profesan la religión judía, e incluso a aquellos que no defiendan sus reclamos.

Uno de los casos de marcado sentimiento anti-judío que se ha llevado a cabo en los últimos días han sido las graves agresiones perpetradas contra la estudiante judía Elisha Baker, de 21 años, quien denunció que un grupo de protestantes le expresó en repetidas ocasiones que "se mate a sí misma" y le causaron heridas de moderada gravedad tras patearla en varias ocasiones en el estómago durante el acampe.

Otro incidente de extrema gravedad se dio en el momento en el cual un participante de la protesta terrorista fue enfocado sujetando un cartel que decía "El próximo objetivo de las brigadas Al-Qasam" mientras apuntaba a un grupo de estudiantes judíos.

Las brigadas Al-Qasam son el brazo armado de la organización terrorista Hamás, la cual ha gobernado al territorio ocupado de Palestina en las últimas décadas y fue el responsable de los ataques terroristas contra distintos poblados israelíes el pasado 7 de octubre de 2023 donde miles de ciudadanos judíos fueron asesinados por Hamás.

Los preocupantes incidentes que tienen por objetivo el acoso y agresiones a los estudiantes judíos despertó la preocupación de empleados de la universidad que pertenecen a la colectividad.

El rabino ortodoxo Elie Buechler, quien se desempeña como profesor tanto en la Universidad de Columbia como en la Universidad Barnard, instó mediante un mensaje abierto de Whatsapp a los estudiantes judíos a abandonar el campus universitario e irse a sus hogares mientras dure el acampe debido a los crecientes ataques antisemitas.

Otro profesor de la universidad, Shai Davidai, mencionó que los estudiantes no lo dejan entrar a la facultad por ser judío y que las protestas llevadas a cabo por las agrupaciones estudiantiles habían cruzado un límite convirtiéndose en actos terroristas llevados a cabo por grupos terroristas.

En concordancia con el sentimiento anti-Israel que las protestas mantienen, además se encuentra presente una profunda adoración por los grupos terroristas islámicos como Hamás, con el cual los estudiantes participantes de los acampes se sienten identificados al punto de que mencionan frases como "Todos somos Hamás" e incluso celebraron el ataque del 7 de octubre, conocido por los palestinos como la "Inundación de Al-Aqsa".

Extensión a otras universidades

Si bien el foco principal de las protestas que se desarrollaron con intensidad en la última semana está puesta en la Universidad de Columbia, en las últimas horas la Universidad de Yale ha visto sucesos similares en sus instalaciones, además de que varios de sus estudiantes hayan irrumpido en el campus de Columbia para mostrar su apoyo para con los protestantes locales.

La situación descrita devuelve a la memoria aquellos incidentes en estados demócratas como Oregon y Washington unos años atrás cuando protestantes tomaban partes de las ciudades con la idea de convertirlas en un "espacio independiente" y de "liberación". Esta misma situación se repite en las universidades hoy en día luego de que el suceso inicial en Columbia de pie a estudiantes en la Universidad de Yale en Connecticut para tomar una porción del campus y proclamarlo como una "zona liberada".

Así como en Columbia, ataques contra alumnos judíos fueron reportados a lo largo de la protesta, pero un caso de extrema gravedad fue reportado en las últimas horas en el cual la estudiante judía de periodismo Sahar Tartak fuera apuñalada en el ojo con el asta de una bandera por parte de un protestante en el campus quien en todo momento se cubrió el rostro con un trapo musulmán.

De manera similar que en la universidad localizada en Nueva York, la policía irrumpió y trató de desalojar la protesta desarrollada en el campus localizado en New Haven, Connecticut, pero los estudiantes pertenecientes a las organizaciones terroristas pro-Palestina se mantienen en el lugar.

En paralelo a los distintos hechos que se están desarrollando tanto en Columbia como en Yale y otras universidades en cuyos campus grupos de estudiantes subversivos, la reacción por parte de todo el arco político se hizo presente, tanto en defensa de los estudiantes comunes como también en defensa de aquellas agrupaciones estudiantiles terroristas.

Por el lado de aquellos estudiantes que decidieron tomar la propiedad de las universidades y agredir alumnos por su pensamiento, las diputadas revoltosas Ilhan Omar (cuya hija fue arrestada en la redada en Columbia) y Rashida Tlaib de Michigan y Minnesota respectivamente se alzaron en defensa de las subversivas actitudes de aquellos grupos pro-Hamás que buscan esclavizar al sistema educativo.

En cambio, desde la Casa Blanca, condenaron eufóricamente las tomas de campus en las universidades y la agresión constante que los estudiantes de religión judía han sufrido en las instalaciones, de acuerdo al vice-secretario de prensa del órgano gubernamental Andrew Bates.

Desde el ámbito del Partido Republicano, quien se expresó de manera más rotunda fue la representante de Neuva York, Elise Stefanik, quien a su vez también instó a la presidente de la Universidad de Columbia Shafik a renunciar debido a la falta de acciones tomadas por la universidad para proteger a los estudiantes de religión judía.

La representante republicana de Carolina del Norte, Virginia Foxx quien a su vez preside el Comité de Asuntos Educativos, envió una carta a la Universidad de Columbia demandando que se tomen acciones concretas frente a la situación que se está desarrollando y se pueda otorgar un ambiente seguro a los estudiantes. Dentro de la carta que la diputada envió a la universidad señaló que ante la ausencia de medidas contra los estudiantes que mantienen cautiva a la universidad, el comité educativo del Congreso no dudaría en hacerlos responsables por dichos resultados.

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Estados Unidos

Enloqueció Biden: El presidente de EEUU busca sancionar al jefe de las Fuerzas de Defensa Israelíes por combatir al terrorismo

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El gobierno de Biden sancionó al principal financista de Netanyahu en Israel y, según se informa, evalúa expandir las sanciones contra las FDI, que están peleando contra el terrorismo palestino.

Según un informe publicado por Axios, el presidente Joe Biden está preparando una resolución para sancionar económicamente a Herzi Halevi, el actual jefe de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), por sus acciones contra los terroristas vinculados al grupo palestino Hamás.

Particularmente, el Secretario de Estado de los Estados Unidos, Antony Blinken, está analizando las acciones del batallón israelí "Netzah Yehuda" en la región de Cisjordania para combatir a los terroristas palestinos, antes del ataque del 7 de octubre.

Si se imponen sanciones, el batallón y sus miembros ya no recibirían ningún tipo de entrenamiento o asistencia del ejército estadounidense, y el comandante Halevi no podría viajar más a Estados Unidos o países aliados. Se trataría de la primera vez en la historia que Estados Unidos impone sanciones contra Israel.

Según las fuentes, Blinken está analizando aplicar la Ley Leahy, que prohíbe a Estados Unidos proporcionar cualquier tipo de ayuda exterior o capacitación militar a países responsables de presuntas violaciones de derechos humanos basadas en información creíble.

Si bien el canciller norteamericano rechazó preguntas sobre el tema, recalcó el viernes que "la Ley Leahy es muy importante y se debe aplicar en todos los ámbitos", y confirmó que la Casa Blanca está analizando el tema.

"Cuando hacemos estas investigaciones, estas indagaciones, es algo que lleva tiempo, que debe hacerse con mucho cuidado tanto al recopilar los hechos como al analizarlos, y eso es exactamente lo que hemos hecho", dijo. "Y creo que es justo decir que verán resultados muy pronto. He tomado determinaciones; pueden esperar verlas en los próximos días", completó.

La semana pasada, la administración de Biden impuso sanciones al principal financista de Benjamin Netanyahu en Israel, el empresario Ben-Zion Gopstein, fundador y líder del grupo de derecha Lehava. El grupo promueve los asentamientos judíos en Judea y Samaria y tiene alrededor de 5.000 miembros en el país.

Según la Casa Blanca demócrata, los grupos vinculados a Gopstein cometieron actos de violencia contra palestinos, pero no se presentaron evidencias y se especula que Biden está utilizando esto como excusa para imponerle sanciones a los empresarios que apoyan a Netanyahu.

Cabe recordar que el Partido Demócrata de los Estados Unidos apoya políticamente a Yair Lapid, principal líder opositor a Netanyahu. Lapid se convirtió en el primer opositor de la historia en rechazar unirse al Gabinete de Guerra de Israel, algo que siempre ocurre cuando el país entra en un conflicto armado, para mostrar unidad en momentos de extrema peligrosidad.

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