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Estados Unidos

Análisis: Mike Pence dominó el debate vicepresidencial y dejó en ridículo en varias oportunidades a una improvisada Kamala Harris

En el único debate entre los candidatos para la vicepresidencia, el actual vice Mike Pence impuso su estilo calmado pero firme frente a la demócrata Kamala Harris, quien recurrió a mentiras y evasiones, y evidenció su falta de preparación y su frustración a las ideas ajenas.

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El pasado miércoles 7 de octubre se llevó a cabo en Salt Lake City, Utah, el primer y único debate entre los candidatos a la Vicepresidencia de los Estados Unidos: el actual vice republicano, Mike Pence, y la Senadora por California y candidata demócrata, Kamala Harris.

En un debate organizado por el medio progre USA Today y armado a medida del Partido Demócrata, la moderadora fue la periodista y escritora Susan Page, quien actualmente se desempeña como biógrafa de la líder de los demócratas en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi. Page no estuvo ni cerca del evidente partidismo de Chris Wallace, moderador del primer debate presidencial, pero sí favoreció notoriamente a la Senadora Harris en la distribución del tiempo.

Un análisis posterior demuestra que el Vicepresidente Pence habló 36 minutos y 27 segundos, tan solo 3 segundos más que Harris, quien habló 36 minutos y 24 segundos. Sin embargo, esto solo fue posible porque Pence se negó a aceptar los límites de tiempo impuestos por la moderadora: si Pence hubiera respetado esos tiempos, sin dudas hubiera hablado mucho menos.

En el debate, Pence se mostró calmado y firme como de costumbre, y logró rechazar y refutar todos los ataques tanto de Harris como los que la moderadora ocultó en las preguntas. Incluso respetó los temas del debate más que la misma Page, como quedó evidenciado al hablar de la Corte Suprema.

Harris, por su lado, decidió recurrir a constantes mentiras y fake news generadas por la prensa alineada con el Partido Demócrata, que Pence tuvo que dedicar tiempo a refutar. Se la vio incómoda y exhibiendo un lenguaje corporal inmaduro y sobrador, completamente opuesto a la calma transmitida por Pence.

Y como si fuera poco, Harris evitó responder o mintió respecto a la preguntas que más interesan a los estadounidenses sobre la fórmula demócrata: si ampliarán la Corte de ser elegidos, si aumentarán los impuestos, y si el que gobernará será Biden o será Harris.

Como es usual en el Partido Demócrata actual, cada día más corrido hacia la izquierda, tras el debate los medios y el establishment político salieron a cubrir a Harris, afirmando no solo que “ganó” el debate, sino acusando a Pence de “sexista” y de llevar a cabo “mansplaining” (cuando un hombre explica condescendientemente un tema a una mujer), simplemente por estar en desacuerdo con Harris y por resaltar y corregir sus mentiras.

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La pandemia de COVID-19

Al inicio, Harris pintó la gestión de Trump-Pence sobre el virus chino como un fracaso. La moderadora luego enmarcó la pregunta en el mismo sentido, afirmando que la tasa de muertes por población de los EEUU es de las más altas del mundo, y cuestionando a Pence al respecto. 

Como aclaró el actual Vicepresidente, esto es falso: a pesar de ser el país con más casos confirmados y más muertes del mundo (excluyendo los falsos datos de China), la tasa de fallecidos por millón de habitantes en los EE.UU. es de 656. Sin mencionar a China, que oculta sus verdaderos datos, los siguientes países cuentan con una tasa mayor: San Marino (1237), Perú (997), Bélgica (871), Brasil (699), España (699), Bolivia (699), Andorra (699), Chile (687) y Ecuador (685).

Pence afirmó que el gobierno de Trump aplicó tempranamente medidas para restringir los vuelos desde China, destacando que el candidato demócrata Joe Biden se opuso a dicha medida, llamándola “xenófoba”. Además, el Vicepresidente destacó el inmenso esfuerzo de testeo, que ya alcanzó más de 115 millones de tests. Pence afirmó que el plan de Biden se lee como un “plagio” de las medidas que Trump implementó.

Harris afirmó que “lo que sea que hayan hecho, no funcionó” ya que hubieron más de 200.000 fallecidos por la pandemia en el país, a lo que Pence respondió que estaba desmereciendo el esfuerzo y sacrificio que millones de ciudadanos hicieron, y que las medidas de su gobierno salvaron más de 2 millones de vidas.

La moderadora insistió sobre el tema, presionando a Pence por un evento en el Jardín de las Rosas de la Casa Blanca, el cual los medios falsamente tildan como un epicentro de contagio para todos los funcionarios del Gobierno. Pence recordó que los asistentes de dicho evento fueron testeados antes del evento. Harris continuó presionando la mentira de que el gobierno de Trump ocultó información sobre la pandemia desde enero, a pesar de que toda esa información está disponible al público desde incluso antes.

A continuación, la moderadora preguntó a la candidata demócrata si se aplicaría una vacuna contra el COVID-19 en caso de que el gobierno de Trump la anunciara antes o después de la elección. La respuesta de Harris fue insólita: “Si Donald Trump dice que hay que recibir la vacuna, no la voy a recibir.

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El rol del Vicepresidente

Pasando al segundo tema, la moderadora cambió de tema para enfocarse en el rol del vicepresidente, realizando a Pence una pregunta que poco tiene que ver con la dupla Trump-Pence y mucho con Biden-Harris: si ha discutido con Trump la posibilidad de la incapacidad presidencial debido a su edad.

El republicano se negó a responder la pregunta, y usó su tiempo para destacar la irresponsabilidad de la respuesta de Harris sobre la futura vacuna contra el virus, afirmando que dicha vacuna llegará “pronto y en tiempo récord“, y exhortando a Harris a que deje de hacer política con la vida de la gente.”

Pence también destacó el fracaso de la administración Obama-Biden para detener el virus H1N1 en 2009, recordando que ese virus no tuvo 7 millones de casos sino 60 millones, y que si el H1N1 hubiera sido tan letal como el coronavirus, hubieran muerto 2 millones de estadounidenses.

La moderadora insistió con la pregunta sobre la incapacidad presidencial, pero esta vez para Harris, cuyo compañero de fórmula tendría 78 años al asumir la presidencia. 

Muchos estadounidenses esperaban con ansias la respuesta de Harris sobre este tema, ya que Biden presenta preocupantes síntomas de demencia senil, y ha sugerido en varias ocasiones que, de ser elegido, probablemente renunciaría para dejarle la presidencia a Harris, o que incluso él se quedaría pero sería ella quien gobernara en realidad. Pero no hubo tal respuesta: la demócrata dedicó sus 2 minutos a hablar sobre su madre, sus similitudes con Biden y su carrera política en el Estado de California, pero nada relacionado en lo absoluto a la pregunta.

Ante una nueva pregunta sobre la salud de los candidatos presidenciales, Pence afirmó que Trump está siendo completamente transparente al respecto, mientras que Harris decidió cambiar de tema para hablar de las declaraciones de impuestos de Donald Trump. Harris continuó propagando la mentira de que el actual Presidente pagó solo 750 dólares de impuesto a las ganancias en 2016, ignorando la revelación posterior de que el monto real fue superior a los 5 millones de dólares. La demócrata empujó la teoría conspirativa de que el gobierno de Trump es controlado por supuestos acreedores del Presidente. Pence defendió a Trump, pero su respuesta fue acortada por la moderadora antes de tiempo, que parecía no querer que el público escuchara lo que el Vicepresidente tenía para decir.

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La Economía

Sobre el tema de la economía, la moderadora preguntó a Harris sobre el aumento de impuestos que propone el Partido Demócrata. Harris defendió esta medida afirmando que los recortes de impuestos llevados a cabo por el Presidente Trump “solo beneficiaron a los ricos“, afirmación demostrablemente falsa. Con esta justificación, Harris afirmó que Biden derogaría esos recortes impositivos para usar el dinero en “infraestructura” y “energía limpia“, además de educación terciaria gratuita y la condonación de millones de dólares en deuda estudiantil.

En el turno de Pence, el republicano corrigió la mentira de Harris, recordando que la familia estadounidense promedio vio sus impuestos reducidos en un promedio de 2000 dólares al año, y destacando el aumento en los salarios desde 2016 que representó otros 2000 dólares al año más para cada familia. Pence afirmó: “Lo que Kamala Harris acaba de decir es que Joe Biden va a aumentar tus impuestos en el día 1. Harris intentó refutarlo luego, pero Pence la interrumpió para recordar que eso es exactamente lo que proponen los demócratas.

Habiendo perdido ese argumento, Harris se enfocó en la cobertura de salud, afirmando que Trump y Pence buscan quitarle la cobertura a aquellos que tienen condiciones pre-existentes, algo que Trump ya había refutado en el debate presidencial y en reiteradas ocasiones, y que Pence volvió a refutar en su tiempo, diciéndole a Harris que “tiene derecho a su propia opinión, pero no a sus propios datos.”


El noticiero de ultra-izquierda MSNBC publicó un sorpresivo video en el que entrevistó a residentes de Pensilvania, y la respuesta fue unánime: “dijeron que lo iban a prohibir y ahora no se animan a repetir esa propuesta“.

En un Estado cuya economía fue revitalizada por el fracking, esta propuesta es realmente perdedora.

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Cambio Climático

En otra pregunta diseñada para beneficiar a la candidata demócrata, la moderadora preguntó absurdamente a Pence si el cambio climático había provocado que los incendios forestales fueran “más grandes, más calientes y más letales” y que los huracanes fueran “más mojados, más lentos y más dañinos. Pence no pudo ocultar la sonrisa, y pasó a destacar los logros de la gestión Trump respecto al medio ambiente, mediante la promoción del libre mercado y la innovación, incluyendo el fracking, que Biden y Harris quieren prohibir. Afirmó además que Harris y Biden impondrían el destructivo “Green New Deal” diseñado por el ala socialista del Partido Demócrata.

Insólitamente, Harris, quien es co-firmante del “Green New Deal”, negó que su Gobierno lo fuera a implementar, y mintió nuevamente sobre la postura de Biden sobre el fracking, afirmando que no desea prohibirlo, a pesar de que expresó lo contrario en reiteradas ocasiones. Decenas de miles de empleos en Estados industriales como Pennsylvania dependen de dicha actividad, y los demócratas saben que si pierden esos Estados, no tienen chances de ganar.

Luego, Harris afirmó que “Trump perdió la guerra comercial con China“, a lo cual Pence remató con que “Joe Biden ni siquiera la peleó, destacando la sumisión absoluta del demócrata al Partido Comunista Chino (PCCh) durante sus 8 años de gobierno y sus décadas en la función pública.

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China

Sobre la relación con China, Pence afirmó rotundamente que el país asiático es el culpable por el COVID-19, y responsabilizó también a la Organización Mundial de la Salud por su desmanejo de la pandemia. El Vicepresidente dijo que Trump y él buscan una buena relación, pero solo con reglas de juego claras y luego de que el PCCh rinda cuentas por el daño que ha hecho a los estadounidenses.

Ante la misma pregunta, Harris evitó responder, y cambió de tema. Sólo se refirió al líder chino, Xi Jinping, para afirmar que es más respetado en el mundo que Donald Trump.

Sobre el rol de los Estados Unidos en el mundo, Harris afirmó que Trump “traicionó a nuestros amigos y se amigó con dictadores“, poniendo a la Rusia de Vladimir Putin como ejemplo, y volviendo a empujar el refutado “Rusiagate” sobre la supuesta intervención de Rusia en la elección de 2016. Además, defendió el acuerdo nuclear con Irán, firmado por Obama y desechado por Trump, que vio millones de dólares enviados al régimen islámico a cambio de promesas vacías de desnuclearización.

Pence defendió los logros de Trump en política exterior, destacando la mudanza de la embajada de Israel a Jerusalén, la victoria total sobre el califato del ISIS y el asesinato del general terrorista iraní Qasem Soleimani. Sin argumentos, la respuesta de Harris fue volver a empujar la fake news de The Atlantic que afirmaba que Trump había denigrado a soldados y veteranos, lo cual Pence refutó enérgicamente a pesar de los intentos de la moderadora de detenerlo.

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La Corte Suprema

Este tema de vital importancia para los estadounidenses en el corto, mediano y largo plazo fue, nuevamente, re-diseñado para beneficiar a los demócratas, y terminó tratándose más sobre legalización del aborto que sobre la vacante generada por la muerte de la jueza ultra-progresista Ruth Bader Ginsburg (RBG) y que el Presidente Trump propone llenar con la jueza conservadora Amy Coney Barrett (ACB). La moderadora preguntó a Pence si él prohibiría el aborto en el Estado de Indiana, una pregunta sin ningún asidero y que no le incumbe en su rol federal de Vicepresidente.

Pence ignoró la variante introducida por la moderadora y se enfocó en el tema planteado: la Corte Suprema. Defendió a ACB y a su fe católica, y exhortó a Harris y al resto del Partido Demócrata a darle una audiencia justa y sin el caos generado con la nominación del juez Brett Kavanaugh en 2018.

Harris atacó la decisión de Trump de seguir su deber constitucional y llenar la vacante en la Corte generada por el fallecimiento de RBG, afirmando que la gente debe votar antes de ello, a pesar de que en 2016 el saliente Barack Obama intentó también llenar una vacante de la misma forma, y solo fue impedido por el Senado con mayoría republicana. Trump cuenta con esa mayoría, por lo que no hay motivos para impedir la confirmación de ACB.

Respecto a la cuestión del aborto, Pence afirmó: “Soy pro-vida, y no me disculpo por ello. Y, volviendo al tema de la Corte, el republicano le hizo a Harris la pregunta que Joe Biden se negó a responder en el primer debate presidencial: si la dupla demócrata tenía pensado ampliar la cantidad de jueces de la Corte, para llenarla de jueces de extrema izquierda, llamado coloquialmente en inglés como “pack the court”. Al igual que su compañero de fórmula, Harris no respondió, e intentó cambiar el tema. Pence insistió, pero Harris solo afirmó que Trump no ha designado ningún juez negro en sus 4 años en las Cortes de Apelaciones a nivel federal. Pence destacó que ni Harris ni Biden responden la pregunta porque la respuesta es sí.

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Justicia Racial

En otro tema diseñado para beneficiar a Harris, la moderadora preguntó a ambos candidatos sobre el caso Breonna Taylor. Harris fingió lástima por Taylor y por George Floyd, quien murió de sobredosis mientras era arrestado, y afirmó que las protestas por la muerte de ambos afroamericanos fueron “pacíficas“. Además, la demócrata propuso una reforma de las fuerzas policiales idéntica a la reforma ya aprobada por el Presidente Trump por decreto hace 4 meses.

Pence defendió el debido proceso, al sistema de justicia y a las fuerzas policiales, y condenó las violentas manifestaciones del terrorismo de Antifa y Black Lives Matter. También rechazó la idea de que los Estados Unidos sean “sistémicamente racistas” y que la policía tiene un “prejuicio implícito” contras las minorías.

En respuesta, Harris volvió a mentir: afirmó que el Presidente Trump se rehusó a condenar al supremacismo blanco en el debate presidencial, lo cual Trump hizo 2 veces, además de en reiteradas ocasiones en el pasado, incluyendo después del atentado de Charlottesville en 2017. Pence refutó completamente las afirmaciones de Harris, y acusó a la candidata y a los medios de “editar selectivamente” para mostrar solo lo que les conviene.

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Último tema: la Elección

En este tema final, la moderadora comenzó propagando aún más la mentira de que Trump se rehusará a aceptar el resultado de la elección si pierde, en otro notorio guiño a los demócratas. Harris no dijo nada al respecto, y dedicó su tiempo a presumir el supuesto apoyo de republicanos a la candidatura de Biden, y a exhortar a sus simpatizantes a votar, esta vez sin promover el voto postal.

Insólitamente, la moderadora usó su pregunta a Pence para plantearle un ridículo escenario hipotético destinado a generar división entre Trump y Pence: le preguntó qué haría, siendo vicepresidente, si Trump decidiera no aceptar el resultado de la elección. Pence no pisó el palito y afirmó que ganarán la elección. 

Además, recordó que el Partido Demócrata aún no acepta el resultado de la elección de 2016, y que han dedicado estos 4 años a intentar derrocar al Presidente Trump de distintas maneras, incluyendo el fraudulento “Rusiagate” originado en la campaña de Hillary Clinton y el ridículo impeachment en la Cámara de Diputados por una llamada al Presidente de Ucrania.

Para cerrar, la moderadora leyó la pregunta de una alumna de 13 años de Springville, Utah, quien preguntó: “Cuando veo las noticias, todo lo que veo son demócratas peleándose con republicanos, ciudadanos peleando entre sí, y candidatos de partidos opuestos atacándose mutuamente. Si nuestros líderes no se pueden llevar bien, ¿cómo pueden los ciudadanos llevarse bien?

Pence defendió el libre intercambio y debate de ideas, y además de felicitar a la niña por su interés en la vida pública, la exhortó a que no asuma que lo que ve en los medios es representativo del pueblo norteamericano. En un mensaje esperanzador y de unidad, recordó también la profunda amistad entre el juez conservador Antonin Scalia y la jueza ultra-progresista Ruth Bader Ginsburg como un ejemplo del espíritu de los estadounidenses, afirmando que, al final, siempre cuentan el uno con el otro en tiempos de necesidad.

Harris, por su lado, usó su respuesta para volver a mentir y para pedir votos: mintió sobre Charlottesville, afirmando que ese fue el motivo por el cual Joe Biden decidió presentarse a la presidencia (a pesar de que Biden ya había decidido presentarse en 2016 pero decidió no hacerlo por la muerte de su hijo Beau), y usando el resto del tiempo para promover y defender a Biden. La demócrata parecía olvidar que la alumna no está habilitada para votar por su edad, ya que intentó pedir su voto al final de su respuesta.

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Estados Unidos

En su primer día como gobernador, el trumpista Glenn Youngkin desarma décadas de leyes de izquierda en Virginia

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Firmó 11 decretos inmediatamente después de asumir y ordena investigar a los funcionarios del condado de Loudoun por irregularidades electorales, prohíbe cursos de adcotrinamiento educativo en las escuelas, y más.

El trumpista Glenn Youngkin juró como gobernador de Virginia el pasado 15 de enero. Ese mismo día cumplió con prácticamente todas sus promesas de campaña, firmando 11 órdenes ejecutivas que desarmaron décadas de leyes y regulaciones demócratas.

Youngkin había dado el batacazo en las elecciones especiales a gobernador el año pasado, ganando un Estado que hace muchos años que estaba en manos demócratas, e incluso Biden había ganado en 2020 por 10 puntos sobre Trump. El empresario apadrinado por Trump le ganó a Terry McAuliffe por 2 puntos y cementó la primera victoria republicana en el Estado en 15 años.

Entre otras cosas, firmó la eliminación de los cursos de la Teoría Crítica de la Raza de las escuelas, ordenó la investigación de irregularidades electorales en el condado de Loudoun de las elecciones del 2020 y eliminó el uso obligatorio del barbijo en las escuelas, habiendo sido éstas las principales propuestas de su campaña.

Los decretos ejecutivos, incluyeron:

  • Para restaurar la excelencia en la educación poniendo fin al uso de conceptos divisivos, incluida la Teoría Crítica de la Raza, en la educación pública.
  • Para empoderar a los padres de Virginia en la educación y crianza de sus hijos al permitirles tomar decisiones sobre si su hijo usa una barbijo en la escuela.
  • Para restaurar la integridad y la confianza en la Junta de Libertad Condicional del Estado de Virginia.
  • Para investigar irregularidades electorales en el condado de Loudoun.
  • Para hacer que el gobierno trabaje para los habitantes de Virginia mediante la creación del Oficial Principal de Transformación de la Commonwealth, una especie de defensor del pueblo.

  • Para declarar Virginia abierta al público, sin nuevas cuarentenas.
  • Para combatir y prevenir la trata de personas y brindar apoyo a los sobrevivientes.
  • Para establecer una comisión para combatir el antisemitismo.
  • Para retirarse de la Iniciativa Regional de Gases de Efecto Invernadero (RGGI), que ponia impuestos sobre la emisión de carbón.

Además de las órdenes ejecutivas, Youngkin firmó dos directivas gubernamentales, una para eliminar cientos de regulaciones laborales —según el gobernador, el 25% de las leyes laborales serán eliminadas— y otra para rescindir el mandato de vacunación contra el coronavirus para los empleados estatales.

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Estados Unidos

A un año de Biden: Inflación galopante, fracasos legislativos y la pandemia en su peor momento

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El Partido Demócrata entra en crisis a tan solo un año de empezar su gobierno, con un lider que ostenta una desparobación histórica por parte de la población.

Este 20 de enero se cumple un año de la asunción del demócrata Joe Biden a la presidencia. A pesar de que había llegado a la Casa Blanca con mucho optimismo, habiendo sido el candidato a presidente opositor más votado de la historia y con amplio apoyo en ambos partidos, su gestión ha sido calificada como una de las peores de la historia.

Esto se traduce a números. Estados Unidos cerró su primer año con Biden a la cabeza con una masiva inflación del 7% anual, la suba de precios más alta desde el gobierno de Jimmy Carter, 40 años atrás.

En estos últimos 12 meses, el Congreso solo le aprobó una ley importante, el “American Rescue Plan Act” —una masiva ley de gasto público para “estimular” la economía— en marzo del 2021, y desde entonces ni siquiera se ha tratado en el recinto las otras decenas de mega-reformas que envió.

El mundo está en un nivel de conflicto que no se veía hace tiempo. Mientras que Trump había sido el presidente que más acuerdos de paz firmó desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, durante este último año se reanudaron las tensiones con Corea del Norte, Irán está cada vez más cerca de desarrollar una bomba atómica, y Rusia está a punto de invadir Ucrania.

Todo esto a parte del fracaso histórico de la retirada de tropas de Afganistán, en donde murieron 13 soldados estadounidenses; más que durante la retirada de Saigón de Vietnam, y donde por lo menos 200 civiles estadounidenses quedaron varados.

La pandemia a su vez está en el peor momento desde que salió de China a principios del 2020. Más estadounidenses murieron en 2021 durante la gestión de Biden que en 2020 con el gobierno de Trump, a pesar de que el demócrata disponía de la vacuna en toda su plenitud, de los hospitales preparados con respiradores y de novedosos tratamientos paliativos como anticuerpos monoclonales.

Ante este panorama, no sorprende que Biden ostente los peores números de aprobación de un presidente en la historia moderna del país. Solo un 33% de los estadounidenses aprueban o ven con imagen positiva su gobierno; una caída de 17 puntos en un año, ya que según las mismas encuestadoras, empezó su mandato con 50% de aprobación.

El presidente demócrata tiene un 67% de desaprobación por parte de la población, un número que es compartido por prácticamente todas las encuestadoras, incluso las ultra-demócratas Civiqs y Quinnipiac.

Estos números preocupan gravemente a los jerarcas del Partido Demócrata, puesto que este año hay elecciones de medio término, donde el Congreso deberá reelegir a todos sus diputados y a un tercio de los senadores.

Según el último distritaje en base al censo del 2020, los republicanos tienen una leve ventaja en cuanto a la cantidad de distritos seguros para su partido. Esto sumado a la pésima imagen que tiene Biden, ha llevado a la prensa norteamericana a hablar de una “Red Wave” (en relación a una ola de votos en favor de los republicanos), aunque siempre hay que considerar la posibilidad de un fraude electoral.

En 2021, hubo elecciones especiales en algunos Estados, y en ambos casos hubo una enorme “marea roja”. En Virginia, donde Biden había ganado tan solo meses atrás por más de 10 puntos, ganó para la gobernación el candidato trumpista Glenn Youngkin. En Nueva Jersey, donde Biden ganó por más de 20 puntos, el republicano Jack Ciattarelli, quedó a menos de 2 puntos de ganar el histórico Estado demócrata.

Biden es un fracaso por donde se lo mire, algo esperable para un presidente que llegó al poder sin legitimidad de origen tras haber ganado el voto del Colegio Electoral a través del fraude. Las denuncias de fraude en Georgia, Pensilvania, Michigan, Wisconsin, Arizona y Nevada todavía están siendo bloqueadas por autoridades demócratas o republicanas anti-Trump, pero ya casi no quedan dudas del masivo atraco a la democracia que impulsó la izquierda norteamericana.

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Estados Unidos

Corrupción explícita: Nancy Pelosi ha amasado una fortuna operando con información privilegiada

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Legisladores de ambos partidos piden poner fin a las transacciones bursátiles de los congresistas, método de inversión que ha llevado a la presidente de la Cámara de Representantes a convertirse en multimillonaria con las gigantes empresas tecnológicas como Facebook y Apple.

En los pasados días, el senador demócrata Jeff Merkley criticó duramente a Nancy Pelosi, líder del Partido Demócrata y Presidente de la Cámara de Diputados, luego de que defendiera sus compras y ventas de acciones en la bolsa mientras está en funciones, a pesar del enorme conflicto de interés que esto presenta.

El conflicto surge en gran parte a las operaciones realizadas por la legisladora junto a su marido, Paul Pelosi, un famoso corredor de bolsa en Nueva York, dueño de la financiera Financial Leasing Services, habiéndose transformado en una de las personas mas ricas de todo el Congreso, con una fortuna de US$ 114 millones.

Mientras legisladores republicanos y demócratas se unen para impulsar una ley que prohíba a los diputados y senadores operar con acciones mientras están en funciones, Pelosi lanzó una campaña para boicotear este proyecto.

El mayor conflicto de interés se da con las grandes compañías tecnológicas (“Big Tech”). Pelosi fue una de las grandes impulsoras tanto en el Congreso de California como en el Congreso nacional para regular a estas empresas y ayudar a crear grandes monopolios como Google, Facebook, Amazon y Apple.

Operando con acciones de las Big Tech, se estima que Pelosi ha tenido una renta financiera de más de US$ 30 millones en los últimos años.

El pasado mes, se supo que la presidente de la Cámara de Representantes junto con su esposo embolsaron millones de dólares por operaciones de tipo call en el mercado bursátil de compañías como Google, Salesforce y Roblox, a las cuales viene ayudando mediante diversas legislaciones anti libre mercado.

Pelosi, siendo uno de los miembros más ricos del Congreso con un patrimonio estimado de más de $114 millones de dólares, ha realizado incontables operaciones financieras de empresas de alta importancia como Amazon, Apple y Google.

Aunque no hay evidencias de que los Pelosi operen en el mercado de acciones con información obtenida desde fuentes internas del mercado, algo que violaría la existente STOCK Act, sus portafolios en diferentes ocasiones incluso llegaron a superar en rendimiento a la medidora S&P 500.

En el 2019 la superaron por un margen de 4,9% y en el año 2020 tuvo un rendimiento por sobre la medidora de 14,3%. En el 2021, obtuvieron un rendimiento inferior al de la medidora del 15,5%, dejándolos aún con un superávit del 3,7% con respecto a lo operado por S&P en los últimos tres años. Dado que Nancy no ha demostrado tener aptitudes financieras, se sospecha fuertemente que su marido opera por ella con información confidencial que ella le proporciona.

Además, los Pelosi dividen su tiempo entre Pacific Heights, un costoso barrio en San Francisco, y un condominio en el área de Georgetown en Washington D.C. En adición a estas propiedades, también son dueños de un viñedo en el Valle de Napa, California, que posee un valor estimado de entre 5 y 25 millones de dólares de acuerdo a un reporte financiero que permite a miembros del Congreso esconder sus patrimonios netos mediante el listado de sus propiedades en valores estimados en lugar de especificar el valor de las mismas.

Los activos actuales de los Pelosi incluyen un estimado de entre 10 y 25 millones de dólares en acciones de Amazon y Apple como así también cifras de entre 1 y 5 millones de dólares en opciones de tipo call de Google, lo cual denota uno de los portafolios más cargados de acciones de las grandes tecnológicas de todo Washington.

El distrito de Nancy Pelosi es adyacente a Silicon Valley, y se especula que toda su carrera fue financiada por este tipo de empresas que la usaron de insider para pasar leyes que los beneficiarían a cambio de que ella sepa cuándo invertir y sacar masivos réditos en la bolsa.

De acuerdo al New York Times, la diputada ha empezado tomar medidas para distanciarse de las grandes compañías tecnológicas, como rehusarse a tomar llamadas de Mark Zuckerberg luego de que Facebook (hoy META) rechazara dar de baja un video de Pelosi. Sin embargo, de acuerdo al Times, la relación continuó con las grandes tecnológicas luego de que haya tenido conversaciones con Tim Cook (CEO de Apple) acerca de legislaciones.

Incluso dentro del Partido Demócrata hay una batalla interna entre quienes piden que no se permita que esta situación continúe y quienes defienden a Pelosi. De acuerdo a una fuente interna del Partido, que habló con el Times, hay un importante bloque de diputados cansados de que no se traten de igual manera ante la ley a estas empresas.

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Tim Cook, CEO de Apple, con quien Nancy Pelosi luego de intentar distanciarse de las grandes tecnológicas, mantuvo charlas acerca de legislaciones y obtuvo ganancias por $98 millones de dólares en 2021 en acciones de Apple.

Pelosi ha sido una de las grandes defensoras de la libertad de los miembros del Congreso de operar con acciones al mismo tiempo que se sigan las reglas dictaminadas por el STOCK Act en el año 2012, según el cual los miembros del Congreso no pueden utilizar información que no sea de carácter público para generar beneficios personales.

Esta ley, aunque bien pensada conceptualmente, es casi imposible de llevarla a la práctica, por lo que los diputados y senadores siguen operando con información privilegiada sobre las distintas legislaciones que impactarán en los precios de las acciones bursátiles.

Con el avance de las operaciones virtuales debido a las imposiciones surgidas por la pandemia, también se incrementó la utilización de fuentes privadas y muchas veces internas para operar en el mercado, sin las cuales sería prácticamente imposible superar en rendimiento a ciertas medidoras como el S&P 500.

Las discusiones para crear leyes que regulen o prohíban el método que utiliza Nancy Pelosi para operar en el mercado de capitales ha traído apoyo tanto del Partido Demócrata con impulsores como la senadora Elizabeth Warren (D-MA) y la representante Alexandria Ocasio-Cortez (D-NY), así como también del Partido Republicano con apoyo del representante Chip Roy (R-TX) y el senador Blake Masters (R-AZ), pero por ahora, el bloqueo de Pelosi ha sido inquebrantable.

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