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Estados Unidos

Mientras la elección presidencial todavía no tiene un ganador, así quedó el Congreso luego de una elección sumida en denuncias de fraude

Además de las elecciones presidenciales, el 3 de noviembre también se puso en juego la mayoría republicana en el Senado y la demócrata en la Cámara de Representantes. ¡Cómo quedó la composición del Congreso después de estas polémicas elecciones?

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Mientras los esfuerzos legales del presidente Donald Trump persisten y su equipo de abogados disputa los resultados de las elecciones presidenciales en más de seis Estados, una buena porción de resultados ya confirmados en las elecciones legislativas nos permiten obtener un panorama general de como será el futuro del Poder Legislativo de los Estados Unidos.

Una “ola azul” que no nunca llegó y una de las mejores elecciones legislativas de la historia del Partido Republicano, muestran una historia muy diferente a la contienda presidencial donde, fraude de por medio o no, ambos candidatos estuvieron muy parejos y se tuvo que luchar prácticamente Estado por Estado.

Cámara de Representantes

Como se hace siempre cada 2 años, las 435 bancas que componen la Cámara de Representantes de los Estados Unidos van a elecciones. 
El Partido Demócrata llegaba al día de la elección con una cómoda mayoría de 232 bancas en su poder y su líder, Nancy Pelosi, esperaba agrandar aún más ese número. Sin embargo, las aspiraciones de los demócratas resultaron todo lo contrario. 

Si bien el Partido Demócrata logró la suma de 218 escaños necesaria para constituir la mayoría y, por el momento, la Cámara Baja permanecerá bajo control demócrata, los republicanos realizaron una sobresaliente elección.

Según el sitio especializado en elecciones Cook Political Report, 27 eran las carreras donde se proyectaba un resultado ajustado, 26 las carreras donde proyectaba una leve ventaja republicana y 37 las de una ventaja demócrata.

Los republicanos ganaron todas las carreras que estaban catalogadas como “ajustadas” y “levemente republicanas” y lograron obtener seis bancas en donde las encuestas predecían una sólida “ventaja demócrata“.

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De este modo, el Partido Republicano, de la mano de Trump, terminó con una ganancia neta de 8 bancas, las cuales pueden terminar siendo 12 debido a que el conteo de votos todavía no ha terminado en muchos distritos. Aunque suene irreal y propio de un país tercermundista, en los bastiones demócratas, luego de más de dos semanas de ocurrida la elección, todavía están contando los votos. 

Las autoridades de los distritos que aún faltan obtener los resultados totales aluden su falta de celeridad a la supuesta “gran cantidad” de votos por correo que faltan por contar, por lo que incluso algunas carreras por otros distritos también fueron llevadas a la Justicia denunciando fraude, lo mismo que está denunciando el presidente Trump a nivel nacional. 

De momento y sin contar las judicializadas, sólo quedan tres carreras en las que faltan anunciar un ganador. De esas tres, en todas están ganado los candidatos republicanos, aunque por un escaso margen.

Si los resultados se mantienen y sin contar una posible revisión de la Justicia, la Cámara Baja de los Estados Unidos quedará con una composición de 222 bancas demócratas y 213 republicanas, esto es solo 4 diputados demócratas más que la línea de mayoría, lo que dificultará una eventual presidencia de Joe Biden, ya que no todos los diputados demócratas responden a los cabecillas del Partido.

Entre estos potenciales 222 diputados demócratas hay algunos que corresponden a distritos bastante conservadores que, si bien ganaron su banca por el Partido Demócrata, no responden positivamente a las órdenes del ala progresista californiana de Nancy Pelosi. Además, hay otros diputados demócratas que, por el contrario, responden solamente al líder del ala de extrema izquierda del Partido, Bernie Sanders.

Por lo tanto, lo que los demócratas veían como una elección fácil, terminó siendo un paso en falso que puede llegar a comprometer seriamente el liderazgo de Nancy Pelosi. Si bien la diputada por el distrito 12 de California lidera el Partido en la Cámara de Representantes desde 2003, ya hubo algunos diputados demócratas que aseguraron que se abstendrán de votar por Pelosi, quien necesitará 218 votos positivos para asumir la Presidencia del Congreso.

Actual estructura de la Cámara de Representantes, pendientes de las carreras que faltan por confirmar ganador. 

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Cámara de Senadores

A diferencia de la Cámara Baja, sólo 35 de las 100 bancas que componen el Senado se ponían en juego este año. De esas 35 bancas, 23 estaban ocupadas por senadores que forman parte del Partido Republicano, lo cual ponía en un verdadero riesgo al oficialismo de perder el control de la Cámara Alta, que está en su posesión desde 2014.

Los republicanos lograron retener 19 de esas 23 bancas y lograron recuperar una en el histórico Estado republicano de Alabama, donde el ex entrenador de fútbol americano Tommy Tuberville derrotó al progresista Doug Jones. 

Por ahora, los republicanos solamente perdieron dos bancas, una en el Estado demócrata de Colorado y otra en Arizona, donde su candidata, la senadora interina Martha McSally, ostentaba un bajísimo nivel de popularidad.

Dentro de las victorias, se destaca la de la republicana moderada Susan Collins, que logró imponerse en el Estado ultra-demócrata de Maine por sexta vez consecutiva desde el año 1997, en un año donde se le había hecho muchísima campaña negativa en su contra y todo indicaba que su banca iba a ser recuperada por el Partido Demócrata. 

También, sobresale la aplastante victoria del Líder de la Mayoría en el Senado, Mitch McConnell, en el Estado de Kentucky, por más de 20 puntos frente a su rival, la izquierdista Amy McGrath.

La victoria del actual senador Thom Tillis de Carolina del Norte, certificada recién el 12 de noviembre, otorgó al Partido Republicano su banca número 50, asegurándose así la posibilidad de no ser minoría dentro de la Cámara.

Sin embargo, una situación totalmente improcedente en el Estado de Georgia paraliza el saber cómo será la composición final del Senado y alimenta la incertidumbre en el país, ya que por ahora ningún partido llegó a 51 bancas.

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Por primera vez en la historia de Georgia, dos carreras senatoriales tienen lugar al mismo tiempo, luego de que el senador republicano Johnny Isakson dejara su cargo por problemas de salud el año pasado. 

Por el retiro de Isakson, el gobernador republicano Brian Kemp apuntó a la diputada Kelly Loeffler como su reemplazante interina y llamó a elecciones especiales. La otra carrera senatorial, que ocurre según la regla constitucional como todos los procesos electorales, la integra el actual senador republicano David Perdue, quien va en busca de su segundo mandato. 

Si bien Perdue derrotó al demócrata Jon Ossoff por más de 2 puntos porcentuales, el particular estatuto electoral de Georgia especifica que si ninguno de los los dos candidatos supera el 50% de los votos, los dos más votados de la elección irán a una segunda vuelta o ballotage a realizarse en el mes de enero. Perdue obtuvo el 49,7% de los votos y Ossoff el 47,5%, en una carrera también marcada por el fraude electoral y denuncias ante la Justicia.

Por su parte, en la elección especial, se presentaron cuatro candidatos: dos republicanos y dos demócratas. Por el lado demócrata, se impuso el pastor afroamericano Raphael Warnock, con el 32% de los votos y por el lado republicano, la actual senadora Kelly Loeffler logró acceder a una segunda ronda al conseguir el 25% de los votos.

Según las encuestas, Perdue lograría una victoria sobre Ossoff por 52% contra 48% en el ballotage, pero Loeffler perdería por menos de 0,5% de los votos contra Warnock. Esto permitiría retener la mayoría republicana, por 51 senadores contra 49 demócratas, aunque dejaría con un pequeño margen a los republicanos, que ya con los senadores Romney (Utah), Collins (Maine) y Murkowski (Alaska) tienen una compleja tarea a la hora de pasar leyes, ya que éstos suelen pararse con los demócratas en muchos asuntos.

Además, la elección de segunda vuelta de enero también se realizará con votos por correo, lo cual preocupa a muchos republicanos por la certera posibilidad de que los demócratas vuelvan a cometer fraude. Si el Partido Republicano pierde ambas contiendas, el Senado quedará 50-50 y todas las leyes quedarán en manos del Vicepresidente, por lo que el control del la Cámara Alta dependerá de quien termine ganando la presidencia.

Depende quien finalmente gane la elección presidencial, Kamala Harris (demócrata – izquierda) o Mike Pence (republicano – derecha) controlará el Senado.

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Cabe destacar que las denuncias de fraude electoral en Georgia presentadas por el Presidente Trump también fueron acompañadas tanto por Perdue como por Loeffler, cuyos abogados aseguraron tener testigos que vieron un irregular conteo de votos por correo. 

La situación que más llena de sospechas a Trump es la carrera que envuelve a Perdue, ya que las similitudes entre ambas elecciones, a nivel senatorial y presidencial, son inconmensurables.

En la noche del 3 de noviembre, Perdue estaba liderando muy cómodamente su elección, hasta que un lote de cientos de miles de votos por correo fueron cargados en medio de la noche cuando los observadores de ambos partidos ya se habían ido a sus casas, favoreciendo enormemente a su oponente demócrata, llevando a Perdue a menos del 50 porciento de votos obtenidos y obligándolo a ir a una segunda vuelta. 

Las denuncias de fraude también se extienden a otras carreras senatoriales, como por ejemplo la del Estado de Michigan, señalado por Trump como otro de los lugares donde ocurrió un fraude masivo. 

Allí, el candidato republicano John James lideraba a su contrincante Gary Peters durante toda la noche electoral, pero terminó perdiendo por una diferencia del 1,7% cuando cientos de miles de votos por correo entraron al Centro de Cómputos de Detroit en una camioneta que no pertenecía al Servicio Postal.

El equipo de abogados de James asegura que en su elección también hubo fuertes irregularidades y ha pedido una auditoría de firmas de cada voto. 

Composición actual del Senado de los Estados Unidos, a la espera de las carreras en Georgia. Los Estados en gris son los que no tuvieron elecciones senatoriales este año.

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Pese a la batallas legales que aún siguen, los senadores Perdue y Loeffler no pierden el tiempo y ya comenzaron la campaña en su Estado con miras hacia enero.

Ambos senadores están con una agenda puramente trumpista, apoyando al presidente Trump en sus denuncias de fraude y asistiendo a eventos juntos al vicepresidente Mike Pence, quien viajó esta semana a Georgia para hacer campaña.

Luego del batacazo electoral que los republicanos le propiciaron a los demócratas en la Cámara de Representantes, obtener una mayoría en el Senado constituye un requisito indispensable para los demócratas, que sienten que una presidencia de Joe Biden debe llevar a cabo cambios “profundos y necesarios” para modificar completamente al país, y para ello es vital tener mayoría en ambas cámaras.

Sin lugar a dudas, y si no prospera la vía judicial, en enero, todos los ojos estarán puestos en Georgia, ya que allí, independientemente del resultado legal de la elección presidencial, se definirá él futuro del país.

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Estados Unidos

En su primer día como gobernador, el trumpista Glenn Youngkin desarma décadas de leyes de izquierda en Virginia

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Firmó 11 decretos inmediatamente después de asumir y ordena investigar a los funcionarios del condado de Loudoun por irregularidades electorales, prohíbe cursos de adcotrinamiento educativo en las escuelas, y más.

El trumpista Glenn Youngkin juró como gobernador de Virginia el pasado 15 de enero. Ese mismo día cumplió con prácticamente todas sus promesas de campaña, firmando 11 órdenes ejecutivas que desarmaron décadas de leyes y regulaciones demócratas.

Youngkin había dado el batacazo en las elecciones especiales a gobernador el año pasado, ganando un Estado que hace muchos años que estaba en manos demócratas, e incluso Biden había ganado en 2020 por 10 puntos sobre Trump. El empresario apadrinado por Trump le ganó a Terry McAuliffe por 2 puntos y cementó la primera victoria republicana en el Estado en 15 años.

Entre otras cosas, firmó la eliminación de los cursos de la Teoría Crítica de la Raza de las escuelas, ordenó la investigación de irregularidades electorales en el condado de Loudoun de las elecciones del 2020 y eliminó el uso obligatorio del barbijo en las escuelas, habiendo sido éstas las principales propuestas de su campaña.

Los decretos ejecutivos, incluyeron:

  • Para restaurar la excelencia en la educación poniendo fin al uso de conceptos divisivos, incluida la Teoría Crítica de la Raza, en la educación pública.
  • Para empoderar a los padres de Virginia en la educación y crianza de sus hijos al permitirles tomar decisiones sobre si su hijo usa una barbijo en la escuela.
  • Para restaurar la integridad y la confianza en la Junta de Libertad Condicional del Estado de Virginia.
  • Para investigar irregularidades electorales en el condado de Loudoun.
  • Para hacer que el gobierno trabaje para los habitantes de Virginia mediante la creación del Oficial Principal de Transformación de la Commonwealth, una especie de defensor del pueblo.

  • Para declarar Virginia abierta al público, sin nuevas cuarentenas.
  • Para combatir y prevenir la trata de personas y brindar apoyo a los sobrevivientes.
  • Para establecer una comisión para combatir el antisemitismo.
  • Para retirarse de la Iniciativa Regional de Gases de Efecto Invernadero (RGGI), que ponia impuestos sobre la emisión de carbón.

Además de las órdenes ejecutivas, Youngkin firmó dos directivas gubernamentales, una para eliminar cientos de regulaciones laborales —según el gobernador, el 25% de las leyes laborales serán eliminadas— y otra para rescindir el mandato de vacunación contra el coronavirus para los empleados estatales.

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Estados Unidos

A un año de Biden: Inflación galopante, fracasos legislativos y la pandemia en su peor momento

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El Partido Demócrata entra en crisis a tan solo un año de empezar su gobierno, con un lider que ostenta una desparobación histórica por parte de la población.

Este 20 de enero se cumple un año de la asunción del demócrata Joe Biden a la presidencia. A pesar de que había llegado a la Casa Blanca con mucho optimismo, habiendo sido el candidato a presidente opositor más votado de la historia y con amplio apoyo en ambos partidos, su gestión ha sido calificada como una de las peores de la historia.

Esto se traduce a números. Estados Unidos cerró su primer año con Biden a la cabeza con una masiva inflación del 7% anual, la suba de precios más alta desde el gobierno de Jimmy Carter, 40 años atrás.

En estos últimos 12 meses, el Congreso solo le aprobó una ley importante, el “American Rescue Plan Act” —una masiva ley de gasto público para “estimular” la economía— en marzo del 2021, y desde entonces ni siquiera se ha tratado en el recinto las otras decenas de mega-reformas que envió.

El mundo está en un nivel de conflicto que no se veía hace tiempo. Mientras que Trump había sido el presidente que más acuerdos de paz firmó desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, durante este último año se reanudaron las tensiones con Corea del Norte, Irán está cada vez más cerca de desarrollar una bomba atómica, y Rusia está a punto de invadir Ucrania.

Todo esto a parte del fracaso histórico de la retirada de tropas de Afganistán, en donde murieron 13 soldados estadounidenses; más que durante la retirada de Saigón de Vietnam, y donde por lo menos 200 civiles estadounidenses quedaron varados.

La pandemia a su vez está en el peor momento desde que salió de China a principios del 2020. Más estadounidenses murieron en 2021 durante la gestión de Biden que en 2020 con el gobierno de Trump, a pesar de que el demócrata disponía de la vacuna en toda su plenitud, de los hospitales preparados con respiradores y de novedosos tratamientos paliativos como anticuerpos monoclonales.

Ante este panorama, no sorprende que Biden ostente los peores números de aprobación de un presidente en la historia moderna del país. Solo un 33% de los estadounidenses aprueban o ven con imagen positiva su gobierno; una caída de 17 puntos en un año, ya que según las mismas encuestadoras, empezó su mandato con 50% de aprobación.

El presidente demócrata tiene un 67% de desaprobación por parte de la población, un número que es compartido por prácticamente todas las encuestadoras, incluso las ultra-demócratas Civiqs y Quinnipiac.

Estos números preocupan gravemente a los jerarcas del Partido Demócrata, puesto que este año hay elecciones de medio término, donde el Congreso deberá reelegir a todos sus diputados y a un tercio de los senadores.

Según el último distritaje en base al censo del 2020, los republicanos tienen una leve ventaja en cuanto a la cantidad de distritos seguros para su partido. Esto sumado a la pésima imagen que tiene Biden, ha llevado a la prensa norteamericana a hablar de una “Red Wave” (en relación a una ola de votos en favor de los republicanos), aunque siempre hay que considerar la posibilidad de un fraude electoral.

En 2021, hubo elecciones especiales en algunos Estados, y en ambos casos hubo una enorme “marea roja”. En Virginia, donde Biden había ganado tan solo meses atrás por más de 10 puntos, ganó para la gobernación el candidato trumpista Glenn Youngkin. En Nueva Jersey, donde Biden ganó por más de 20 puntos, el republicano Jack Ciattarelli, quedó a menos de 2 puntos de ganar el histórico Estado demócrata.

Biden es un fracaso por donde se lo mire, algo esperable para un presidente que llegó al poder sin legitimidad de origen tras haber ganado el voto del Colegio Electoral a través del fraude. Las denuncias de fraude en Georgia, Pensilvania, Michigan, Wisconsin, Arizona y Nevada todavía están siendo bloqueadas por autoridades demócratas o republicanas anti-Trump, pero ya casi no quedan dudas del masivo atraco a la democracia que impulsó la izquierda norteamericana.

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Estados Unidos

Corrupción explícita: Nancy Pelosi ha amasado una fortuna operando con información privilegiada

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Legisladores de ambos partidos piden poner fin a las transacciones bursátiles de los congresistas, método de inversión que ha llevado a la presidente de la Cámara de Representantes a convertirse en multimillonaria con las gigantes empresas tecnológicas como Facebook y Apple.

En los pasados días, el senador demócrata Jeff Merkley criticó duramente a Nancy Pelosi, líder del Partido Demócrata y Presidente de la Cámara de Diputados, luego de que defendiera sus compras y ventas de acciones en la bolsa mientras está en funciones, a pesar del enorme conflicto de interés que esto presenta.

El conflicto surge en gran parte a las operaciones realizadas por la legisladora junto a su marido, Paul Pelosi, un famoso corredor de bolsa en Nueva York, dueño de la financiera Financial Leasing Services, habiéndose transformado en una de las personas mas ricas de todo el Congreso, con una fortuna de US$ 114 millones.

Mientras legisladores republicanos y demócratas se unen para impulsar una ley que prohíba a los diputados y senadores operar con acciones mientras están en funciones, Pelosi lanzó una campaña para boicotear este proyecto.

El mayor conflicto de interés se da con las grandes compañías tecnológicas (“Big Tech”). Pelosi fue una de las grandes impulsoras tanto en el Congreso de California como en el Congreso nacional para regular a estas empresas y ayudar a crear grandes monopolios como Google, Facebook, Amazon y Apple.

Operando con acciones de las Big Tech, se estima que Pelosi ha tenido una renta financiera de más de US$ 30 millones en los últimos años.

El pasado mes, se supo que la presidente de la Cámara de Representantes junto con su esposo embolsaron millones de dólares por operaciones de tipo call en el mercado bursátil de compañías como Google, Salesforce y Roblox, a las cuales viene ayudando mediante diversas legislaciones anti libre mercado.

Pelosi, siendo uno de los miembros más ricos del Congreso con un patrimonio estimado de más de $114 millones de dólares, ha realizado incontables operaciones financieras de empresas de alta importancia como Amazon, Apple y Google.

Aunque no hay evidencias de que los Pelosi operen en el mercado de acciones con información obtenida desde fuentes internas del mercado, algo que violaría la existente STOCK Act, sus portafolios en diferentes ocasiones incluso llegaron a superar en rendimiento a la medidora S&P 500.

En el 2019 la superaron por un margen de 4,9% y en el año 2020 tuvo un rendimiento por sobre la medidora de 14,3%. En el 2021, obtuvieron un rendimiento inferior al de la medidora del 15,5%, dejándolos aún con un superávit del 3,7% con respecto a lo operado por S&P en los últimos tres años. Dado que Nancy no ha demostrado tener aptitudes financieras, se sospecha fuertemente que su marido opera por ella con información confidencial que ella le proporciona.

Además, los Pelosi dividen su tiempo entre Pacific Heights, un costoso barrio en San Francisco, y un condominio en el área de Georgetown en Washington D.C. En adición a estas propiedades, también son dueños de un viñedo en el Valle de Napa, California, que posee un valor estimado de entre 5 y 25 millones de dólares de acuerdo a un reporte financiero que permite a miembros del Congreso esconder sus patrimonios netos mediante el listado de sus propiedades en valores estimados en lugar de especificar el valor de las mismas.

Los activos actuales de los Pelosi incluyen un estimado de entre 10 y 25 millones de dólares en acciones de Amazon y Apple como así también cifras de entre 1 y 5 millones de dólares en opciones de tipo call de Google, lo cual denota uno de los portafolios más cargados de acciones de las grandes tecnológicas de todo Washington.

El distrito de Nancy Pelosi es adyacente a Silicon Valley, y se especula que toda su carrera fue financiada por este tipo de empresas que la usaron de insider para pasar leyes que los beneficiarían a cambio de que ella sepa cuándo invertir y sacar masivos réditos en la bolsa.

De acuerdo al New York Times, la diputada ha empezado tomar medidas para distanciarse de las grandes compañías tecnológicas, como rehusarse a tomar llamadas de Mark Zuckerberg luego de que Facebook (hoy META) rechazara dar de baja un video de Pelosi. Sin embargo, de acuerdo al Times, la relación continuó con las grandes tecnológicas luego de que haya tenido conversaciones con Tim Cook (CEO de Apple) acerca de legislaciones.

Incluso dentro del Partido Demócrata hay una batalla interna entre quienes piden que no se permita que esta situación continúe y quienes defienden a Pelosi. De acuerdo a una fuente interna del Partido, que habló con el Times, hay un importante bloque de diputados cansados de que no se traten de igual manera ante la ley a estas empresas.

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Tim Cook, CEO de Apple, con quien Nancy Pelosi luego de intentar distanciarse de las grandes tecnológicas, mantuvo charlas acerca de legislaciones y obtuvo ganancias por $98 millones de dólares en 2021 en acciones de Apple.

Pelosi ha sido una de las grandes defensoras de la libertad de los miembros del Congreso de operar con acciones al mismo tiempo que se sigan las reglas dictaminadas por el STOCK Act en el año 2012, según el cual los miembros del Congreso no pueden utilizar información que no sea de carácter público para generar beneficios personales.

Esta ley, aunque bien pensada conceptualmente, es casi imposible de llevarla a la práctica, por lo que los diputados y senadores siguen operando con información privilegiada sobre las distintas legislaciones que impactarán en los precios de las acciones bursátiles.

Con el avance de las operaciones virtuales debido a las imposiciones surgidas por la pandemia, también se incrementó la utilización de fuentes privadas y muchas veces internas para operar en el mercado, sin las cuales sería prácticamente imposible superar en rendimiento a ciertas medidoras como el S&P 500.

Las discusiones para crear leyes que regulen o prohíban el método que utiliza Nancy Pelosi para operar en el mercado de capitales ha traído apoyo tanto del Partido Demócrata con impulsores como la senadora Elizabeth Warren (D-MA) y la representante Alexandria Ocasio-Cortez (D-NY), así como también del Partido Republicano con apoyo del representante Chip Roy (R-TX) y el senador Blake Masters (R-AZ), pero por ahora, el bloqueo de Pelosi ha sido inquebrantable.

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