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02/05/2021

Biden completa su gabinete de guerra con la confirmación de la funcionaria que convenció a Obama de invadir Libia en 2011

Samantha Power fue confirmada por el Senado con un bochornoso apoyo de la mitad del Partido Republicano. Power fue asesora de Obama durante sus guerras en Medio Oriente y una férrea defensora del intervencionismo militar. 

Portada

Esta semana, con apoyo de los republicano anti-Trump, el Senado de los Estados Unidos confirmó a la nueva Jefa de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional nominada por el presidente Joe Biden: la ex funcionaria de Obama y corresponsal de guerra, Samantha Power

Esta agencia, abreviada comúnmente por sus siglas en inglés como USAID, es la encargada de proveer y distribuir la mayor parte de los recursos que Estados Unidos destina en concepto de ayuda a países extranjeros.

Durante los tiempos del gobierno del ex presidente Barack Obama, la USAID jugó un papel preponderante en las intervenciones militares que Obama decidió ejecutar en Oriente Medio, como así también funcionó para desestabilizar los gobiernos de esa región que no eran del agrado del Presidente demócrata. 

Durante la presidencia de Donald Trump, la USAID, en sintonía con la postura anti-intervencionista del mandatario republicano, cambió radicalmente su rumbo y fue mayoritariamente desfinanciada, ya que según el ex mandatario republicano la mayor parte de los fondos iban dirigidos hacia gobiernos que apoyan y financian el terrorismo islámico, como Palestina o Yemen.

Con la llegada de Biden al poder, la USAID volverá a sus viejos hábitos de la era Obama, y es por esto que el actual mandatario eligió a una de las funcionarias más duras del obamismo para presidir esta agencia


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Power es una vieja conocida de la política internacional, y fue una de las personas que mayor poder ostentó durante el ciclo Obama. Desde el 2009 al 2013, trabajó como asesora presidencial en política exterior y ocupó el puesto de Embajadora de los Estados Unidos ante las Naciones Unidas desde 2013 hasta 2017

El poder de Power se radicó principalmente en Medio Oriente, donde ofició como una de las funcionarias que Obama más escuchaba, junto a Susan Rice, ex asesora en seguridad nacional del mandatario demócrata, quien ahora también ha vuelto como la Directora del Consejo de Políticas Domésticas de Biden.

Tanto Power como Rice fueron quienes presionaron a Obama para que finalmente tomara la decisión de invadir militarmente a Libia y a Siria en 2011 y 2013 respectivamente. Ambas formaron parte del denominado "Circulo de Guerra" que estableció Obama en 2011. 

Para sorpresa de nadie, la llegada de Biden al poder también significó la vuelta de Power y Rice a decidir el futuro de Medio Oriente. De esta manera, el bélico presidente demócrata termina de configurar su gabinete de guerra, liderado por su mano derecha y Secretario de Estado, Anthony Blinken.

"Dentro del War Room de Obama". Portada de la revista Rolling Stone que relata las horas previas a la decisión de Obama de intervenir Libia en el 2011, con Rice, Power y Biden como sus principales motivadores. 

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Pese a sus desastrosos consejos en materia internacional, que luego de la invasión a Siria dio origen a la consolidación del Estado Islámico y la aparición de ISIS, Power siguió formando parte de la mesa chica de Obama e incluso lo aconsejó en temas políticas.

La nueva jefa de la USAID fue una de las figuras claves del ObamaGate, el escándalo de espionaje ilegal orquestado por el ex presidente demócrata que consistía en espiar la campaña presidencial del entonces candidato Donald Trump y de sus más cercanos colaboradores.

En particular, Power se enfocó en destruir la imagen del General retirado y ex consejero de Seguridad Nacional de Trump, Michael Flynn, a quien las agencias de Inteligencia le grabaron ilegalmente todas sus conversaciones con figuras internacionales durante la campaña presidencial. 

Esta persecución política hacia el General Flynn rápidamente se transformó en una judicial, que lo obligó a abandonar su puesto de consejero cuando Trump ya estaba en la Casa Blanca.

El año pasado, Flynn fue absuelto de todos los cargos que se le imputaban, marcando así el fin de la persecución que duró más de 3 años que fue pergeñada por Power desde el principio.


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Durante su estadía en las Naciones Unidas, Power llevó a cabo una virulenta campaña anti-Israel y fue la autora de uno de las papelones diplomáticos más vergonzosos de las últimas décadas

Representado al país, se abstuvo de su poder veto en el Consejo de Seguridad y dejó que los 14 miembros restantes pasaran una resolución que condenaba la “ocupación ilegal” de Israel a los que llamaron “territorios palestinos”. 

La Resolución 2334, firmada en diciembre de 2016, definía que el control del Estado de Israel de la ciudad de Jerusalén como una "violación de las normas internacionales" y establecía que ese territorio le pertenecía a Palestina. 

Esta canallada diplomática, orquestada por Power y consentida por Obama cuando Trump estaba a menos de un mes de asumir la presidencia, fue vista en Israel como la mayor traición por parte de los Estados Unidos en la historia

Durante su audiencia de confirmación para el puesto en marzo, el senador republicano Ted Cruz increpó a Power por esta traición, llamándola "el momento más vergonzoso de todo el gobierno de Obama, motivado por el antisemitismo y el odio a Israel que caracterizaba a esa administración". 


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La complicidad del Partido Republicano en todo esto


Desde que llegó a la Casa Blanca, Biden ha logrado en tiempo récord confirmar a todo su gabinete y a todos sus asesores de política internacional, a diferencia de los ministros del ex presidente Trump que tuvieron que afrontar unas confirmaciones mucho más duras que postergaron su llegada al gobierno por varias semanas. 

Esto no lo podría haber hecho sin el apoyo de una parte del Partido Republicano, que no ha presentado objeción alguna a estas peligrosas nominaciones. 

Sin ir más lejos, Power, conociendo su antisemitismo, sus pésimas decisiones diplomáticas y su ferviente intervencionismo, fue confirmada por el Senado por 68 votos contra 26, con más de 20 senadores republicanos votando a favor de la nominación.

Esta complicidad del Partido Republicano se debe a una orden que el propio jefe de la bancada, Mitch McConnell, bajó para todo el bloque; la de no disputar las nominaciones de gabinete que Biden realiza

Según la analista política Julie Kelly, en su columna "Los republicanos en el Senado le entregaron fósforos a un arsonista", la Cámara Alta parece controlada por los demócratas a pesar de que una mitad entera de los senadores pertenecen a los republicanos.

Esto se debe a que, mientras la bancada demócrata parece estar casi completamente consolidada detrás de Biden, los republicanos están divididos entre los anti-Trump y los pro-Trump. Según Kelly, es como si hubieran 3 partidos en el Senado en vez de 2, uno demócrata, uno republicano de izquierda, y uno republicano de derecha.
Entre estos republicanos de izquierda (RINOs, en inglés), entran Susan Collins, Lisa Murkowski y Mitt Romney, quienes hasta el momento no han rechazado ninguna nominación de Biden. 


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