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Carta de Lectores

Dejemos de perder tiempo y ahorrémonos nuestra salud

#CartaDeLectores. Fabricio Latronico, empresario, contador y ex-dirigente de la juventud de la UCeDé, nos habla desde su perspectiva sobre los peligros para nuestra sanidad y nuestro bolsillo que genera la cuarentena obligatoria.

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Fabricio Latronico, escritor de esta carta, es empresario y contador, además de haber sido el presidente de la juventud liberal de la UCeDé CABA. 

Esta mal
llamada cuarentena o “aislamiento social, preventivo y obligatorio” (un estado
de sitio rebajado)
es una lamentable pérdida de tiempo, y el tiempo no es sólo
dinero, también es vida y en este caso, salud.

En primer
lugar, no es verosímil la idea de que si nos encerramos el virus va a
desaparecer eventualmente.
Sin embargo, el gobierno y los medios de comunicación fueron
efectivos en hacer que esta idea llegue a la población, la cual fue inocentemente
bien recibida por una gran parte de los argentinos.

Es entendible que una buena parte
de la población
, principalmente quienes pueden seguir trabajando desde su hogar
o cuyos ingresos no varían sustancialmente con esta situación, se sientan
cómodos y protegidos
con esta medida, pero el grado de contagio de este tipo de enfermedades significa que en algún
momento la contraeremos casi todos
, y a partir de ahí vamos a llegar a una situación estable
hasta que la mayoría nos hayamos inmunizado.

Haber impuesto la cuarentena de forma total durante los últimos días del verano obviamente
determinó una curva de contagios mucho menos abrupta, pero ¿es esto algo tan
positivo, considerando otros aspectos más allá de la salud? Si el
ciclo del COVID-19 dura aproximadamente un mes, ¿no hubiera sido más conveniente
permitir que un mayor número de casos se dé durante marzo y abril para que una
parte de la población ya esté inmunizada antes de junio – julio y así no
coincida con los picos de la gripe y la neumonía estacional? ¿Tan débil es nuestro sistema de salud público que no podemos confiar un poco más de casos en sus manos?

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Es
insensato creer que la gente pueda aguantar hasta que pase el invierno o que
salga a la venta una vacuna para poder volver normalmente a la calle.

En
muchísimos lugares del país no se está cumpliendo con el aislamiento y es más que
entendible
: la gente que vive en espacios reducidos y siente la imperiosa
necesidad de salir a la calle, más del 30% de la población vive
al día, con ingresos diarios, semanales o quincenales, y un bono de $10,000.-,
que tampoco llegó a todos los afectados por la restricción, no soluciona nada
realmente.

Entonces
¿cuál será el sentido de esperar confinados a los meses más fríos para que la gente salga
a la calle? No está
totalmente demostrado que el clima cálido reduzca los contagios, pero siga igual o se aumente, vamos a tener miles de casos de la gripe común sumándose al total de casos a tratar, y más en esta oportunidad que millones de argentinos no pueden darse la vacuna anti-gripal de este año por la cuarentena.

La
desesperación de la gente que no está teniendo la posibilidad de trabajar para
obtener algún tipo de ingreso
y la imposibilidad de los comerciantes para abrir
sus locales puede llevar a un aumento en los casos de depresión, que también es
un tema de salud y la depresión puede llevar al suicidio, en todas las grandes
crisis pasó esto y si se sigue extendiendo la situación vamos a empezar a
lamentar estos casos también.

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Para
hacer una política pública efectiva, quien le dé forma debe comprender cómo reaccionará la gente, no hacerlo es el talón de Aquiles de cualquier medida. 

Una medida tan rígida no se puede sostener en el tiempo, por lo cual si se busca atenuar los contagios sin recurrir al encierro total, empleando por ejemplo el uso obligatorio
de tapabocas y protección ocular, mantener mayor distancia en los medios de
transporte y chequeos masivos rastreando a todo aquel que haya tenido contacto
con algún caso comprobado sea directo o por intermediarios, hubiera sido más
llevadero en el largo plazo. Obviamente, quienes forman parte de
grupos de riesgo deberían permanecer lo más aislados posible, pero cuanto antes
se haya inmunizado el resto de la población menos durará su encierro.

La falta
de criterio y previsión no solo se evidenció al momento en que el virus llegó
al país
, cuando fue recibido casi de brazos abiertos, sin que se haya tomado
ningún recaudo para aislar a los infectados
, sino con la extensión del
aislamiento obligatorio incluso en provincias en las que no ha habido casos
positivos.

Casos
como pacientes terminales que no pueden contar con la compañía de sus seres
queridos o el caso de un prefecto asesinado durante un control de tránsito
implementado para controlar el cumplimiento del aislamiento son otras
cuestiones que se lamentan en estos días.

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De la
mano de todo esto se tuvo que soportar a periodistas haciendo su papel de
alcahuetes número uno al tratar de idiotas y delincuentes a cualquiera que no
acatase a rajatabla
con la imposición gubernamental, la cual no hace falta
aclarar ha tapado con un cartel de pánico a la Constitución Nacional. 

Pero
atado a esto está la idea de sociabilizar el agravio de los contagios, cuando
al ser de público conocimiento la propagación del virus, sus efectos y los
mejores medios para prevenirlo podrían estar en cada uno decidir cuánto aislarse,
cuánto exponerse al riesgo de contagio y de qué manera prevenirse. 

El
aislamiento obligatorio que se nos ha impuesto y sus subsiguientes prórrogas develan no sólo la ausencia de criterio sino el absoluto extravío en el que se
encuentra el gobierno nacional.

 

 

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Carta de Lectores

Un freno a la cubanización de Argentina

#CartaDeLectores. Rodrigo Di Giannantonio nos trae una reflexión a título personal, a lo largo de una reseña histórica, del accionar de las Fuerzas Armadas durante el Proceso de Reorganización Militar.

Publicado

en

Por

Carta enviada por Rodrigo Di Giannantonio, para el 24 de Marzo de 2020.

“El que dice una mentira no sabe qué tarea ha asumido, porque estará obligado a inventar veinte más para sostener la certeza de esta primera” Alexander Pope (1688-1744).

Como quizás les pase a muchos de los lectores de este diario, hay pocas cosas que me irriten más que las mentiras que rodean a la década del ’70. El aparato estatal, siempre dirigido por el izquierdismo, se ha empeñado en repetir una y otra vez un mismo relato. A través del Ministerio de Educación, el Estado tiene las herramientas necesarias para que su bajada de línea sea aplicada a la perfección. Todo dentro de su ideología y nada fuera de esta. Fuimos educados con la historieta de que malignos militares derrocaron a un gobierno elegido por el pueblo a fin de eliminar a todo el que piense diferente. Que fueron 30.000 desaparecidos. Que eran jóvenes idealistas luchando por la igualdad y la justicia social. Le guste a quien le guste, ni fueron 30.000 ni fueron jóvenes idealistas.
Me gustaría ahora hablar de los datos que la progresía intenta ocultar. Es que, la subversión izquierdista cometió a lo largo de una década casi 22.000 atentados, 1.500 asesinatos y más de mil secuestros extorsivos. Me pregunto; ¿Han escuchado ustedes a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo hablar de estas cifras? ¿Eran sus descendientes jóvenes idealistas como pretenden venderle a la sociedad? No nos olvidemos que sus organizaciones viven de las limosnas brindadas por el Estado, es decir, financiadas con nuestros impuestos. Los parásitos de Plaza de Mayo han vendido una historieta y parte del pueblo argentino la ha comprado, por ignorancia o simplemente porque el aparato estatal se ha encargado de que se les enseñe eso a través de sus repetidoras. La Universidad de Buenos Aires, a la que yo he asistido para graduarme en Abogacía, es un centro de adoctrinamiento marxista. A mi nadie me lo ha contado, lo he experimentado en primera persona. 
Ha de recordarse pues la gran disputa que cautivó al mundo desde finales de la Segunda Guerra Mundial hasta principios de los años ’90; la Guerra Fría. Estados Unidos y Rusia se debatían el dominio del globo, no sólo armamentísticamente si no que también en términos económicos, culturales y sociales. Argentina, mayormente durante los años ’70, sufrió este avance soviético-castrista de la mano de dos grupos subversivos; el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) y Montoneros.

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Corría el año 1970 y el país era gobernado por un gobierno militar. Comienza aquí el nacimiento de las dos organizaciones mencionadas, que a fin de acabar con el gobierno militar comenzaron a reclutar gente, recibiendo apoyo financiero soviético y entrenamiento táctico cubano. Logrando un gran shock a nivel local e internacional, Montoneros perpetúa el secuestro y posterior asesinato del ex-presidente Aramburu. Por su parte el ERP, con una impronta trotskista mucho más ortodoxa y extremista planteó la guerra revolucionaria en el país con la intención de ganar la Argentina rural, instalándose en la provincia de Tucumán. 

A fin de contrarrestar este avance subversivo, el por entonces gobierno militar crea diferentes Cámaras Federales a fin de llevar a juicio penal por los crímenes perpetrados a los terroristas involucrados en las dos agrupaciones. Consiguientemente, entre los años 1971 y 1973 la Justicia logra condenar, conforme a derecho y con todas las garantías constitucionales, a más de 350 guerrilleros y a apresar a casi 2.000.
Ya entrados en el año 1973, se levanta la proscripción al peronismo y vuelve el orden democrático. El encargado de llevar adelante este proceso presidencial es Héctor Cámpora, quien el mismo Juan Domingo Perón se había encargado de elegir a dedo previamente para iniciar su retorno. En sus primeros días como presidente, Cámpora indultó a la totalidad de guerrilleros detenidos derogando la Cámara Federal Penal creada previamente a fin de juzgar conforme a derecho a los extremistas. Asimismo, derogó artículos del Código Penal que permitían la persecución de delitos de índole subversivo-terrorista.
Perón vuelve al país con la intención de ser, una vez más, la cabeza del Poder Ejecutivo. En su regreso, en el aeropuerto de Ezeiza, se producen fuertes enfrentamientos entre lo más rancio del extremismo izquierdista de Montoneros y, si se quiere, de las agrupaciones más ortodoxas del peronismo. Cámpora deja su cargo ante un auténtico caos.

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Lastiri, el elegido de Perón, es nombrado como sucesor presidencial provisional hasta tanto se llamase nuevamente a elecciones. Seguidamente, Perón se presenta a elecciones junto con quien por entonces era su esposa, María Estela Martínez, a quién el General había conocido en un burdel de Panamá al ser ella la bailarina del lugar, con “Isabel” como su nombre artístico. Perón arrasa en las urnas y es proclamado Presidente de la Nación.

Ahora bien, si la excusa para la creación de ERP y Montoneros había sido la lucha contra el gobierno militar de 1970; ¿Cuál es el motivo de su continuidad habida cuenta de que el proceso democrático ya había comenzado? 
Nunca se escuchará admitir a los alcahuetes del izquierdismo que las guerrillas de los jóvenes idealistas atentaron durante un gobierno democrático elegido por el pueblo a quien ellos dicen defender. Entonces, ¿Cómo se explica el asesinato del dirigente sindical José Ignacio Rucci?
Ante el desorden y para evitar la anarquía, Juan Domingo Perón y su secuaz, José López Rega, crean la Triple A. Esta agrupación paramilitar sería la encargada de combatir a la guerrilla de forma clandestina, comenzando así con los primeros desaparecimientos de personas..
Día a día la tensión aumentaba. Montoneros tenía el control estratégico de la Capital Federal y sus adhesiones civiles iban en aumento. El Ejército Revolucionario del Pueblo se hacía del corazón del país al tomar los montes Tucumanos, llevando a cabo una estrategia similar a la que se vería con las FARC en Colombia.
La guerra civil estaba en marcha. Los atentados con bombas, desapariciones y homicidios estaban a la orden del día. La Triple A contrarresta el accionar subversivo con casi 500 homicidios. 
Han de darse cuenta que hasta ahora las Fuerzas Armadas no han sido nombradas. Es que, todo esto sucedía durante un gobierno democrático y con nada menos que Perón a la cabeza del mismo.
Perón muere el 1ro de Julio de 1974 y tomando en consideración que la vice-presidente era Isabel, la ex bailarina erótica asume el cargo más importante del país. El país era un caos. Un lago de sangre inundaba las calles de la Capital Federal y el país estaba a la deriva. Se contabilizan más de 7.000 atentados subversivos en tan solo 3 años, desde 1973 hasta 1976. Sí, en plena democracia.

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López Rega e Isabel carecían del liderazgo necesario para encausar el país. La economía se destrozaba y se acercaba una hiperinflación. Los negocios estaban parados y la riqueza del país disminuía día a día, hora tras hora.

López Rega huye del país, dejando sola en el mando a Isabel. El baño de sangre continuaba. Nadie quería hacerse cargo de semejante barbarie. La actividad política estaba paralizada. La sociedad en conjunto reclamaba imperiosamente por orden.
Por su parte, el ERP hacía estragos en Tucumán. Allí, la guerra tenía otro tinte. Mucho más sangriento y de combate frente a frente. Contrariamente con lo que sucedía en la Capital porteña, en donde el modus operandi era bajo las sombras, con secuestros y atentados bombas. 
En medio de la conmoción, pánico y desorden generalizado, Isabel firma un decreto ordenando a las Fuerzas Armadas el aniquilamiento de la subversión, primero en la provincia de Tucumán y luego ampliándose en todo el país. La disposición fue celebrada por la sociedad en conjunto, que pedía a gritos poder vivir en paz. Los argentinos tenían bien en claro la pesadilla que les esperaba si se lograba implementar el “paraíso” socialista. Las personas de a pie, las familias, los profesionales y la gente de trabajo no querían ser arrastradas hacia la miseria marxista. 
Corría el año 1975 y Tucumán era un verdadero campo de batalla. A cielo abierto las Fuerzas Armadas, ya legitimadas con el mencionado decreto militar, combatían a la guerrilla del ERP que había tomado como base central a los montes de Tucumán. Esto hacía que la identificación de la misma sea más difusa. No obstante, la valentía de los militares argentinos sumado al poderío armamentístico y al conocimiento estratégico de los uniformados argentinos logró que el célebre “Operativo Independencia” se librase a la perfección. La libertad y el orden triunfaron. Las Fuerzas Armadas aniquilaron al enemigo marxista y anti-democrático. Aquél fue un gran golpe para el izquierdismo revolucionario no solo a nivel local sino también a aquel que provenía de la Cuba de Fidel. 
Ya volviendo a la Capital Federal, a principio del año 1976 el desgobierno era palpable. Aquella bailarina erótica no estaba a la altura de las circunstancias y el rol de presidente le quedaba ridículamente gigante. La oposición no participaba y nadie quería tomar las riendas del país. Isabel, finalmente, deja el poder. El desgobierno y la responsabilidad institucional de las Fuerzas Armadas llevaron a estas a hacerse cargo de la situación.
Para recapitular, hasta ahora estamos en presencia de unas Fuerzas Armadas que en democracia siguieron las ordenes de la por entonces presidente y avanzaron contra el accionar subversivo. Seguidamente, Isabel abandona el mando y entonces es allí donde los militares, con Jorge Rafael Videla a la cabeza, se hacen cargo de la penosa situación que aquejaba a la República.

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Ya en el poder, el Teniente General Jorge Rafael Videla libra batalla contra el marxismo en todos los frentes. No es de interés para este artículo de opinión hablar de las medidas no-bélicas del mencionado gobierno militar, como las económicas o sociales. Es que, no salen más que críticas desde mi persona hacia las mismas.

A lo largo de los más de 8 años de gobierno militar, más allá de las críticas que podremos hacerles en muchas materias, sus excesos y errores, no deben existir de parte nuestra, los ciudadanos de a pie, más que palabras de agradecimiento por la específica batalla que brindaron. Libraron la batalla contra un enemigo que estaba haciendo estragos en todas partes del mundo. Cuba ya había sido capturada por las garras socialistas y muchos países en el este de Europa corrían la misma suerte. La República Argentina, tal como la conocemos hoy, no habría sido posible. La libertad de expresión, de prensa, de comercio no habrían sido posibles. Las bases de nuestra Constitución, me refiero a la de 1853/60, habrían desaparecido. Argentina hubiese sido una Cuba Austral, en donde reina la miseria y la pobreza. 
Para terminar, quiero pedirles a aquellos que me estén leyendo sólo una cosa. Piensen por sí solos, investiguen. Inculquen la lectura a sus hijos. Que el conocimiento se torne en una obsesión intelectual. Descrean del Estado, de los mensajes oficiales armados en ministerios liderados por los hijos de quienes estuvieron involucrados. Busquen bibliografía “no oficial”.
Agradezcamos a quienes tomaron las riendas en un momento crítico. A quien nos salvaron de una dictadura comunista. A quienes nos devolvieron nuestra vida occidental. A los que protegieron a nuestras familias. En este 24 de Marzo, no te comas la mentira oficial. Que sea un día de celebración. A las Fuerzas Armadas; Sinceramente, gracias.

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Carta de Lectores

El espejismo de la “igualdad”: la mediocre satisfacción del fracaso colectivo

#CartaDeLectores. Dennys Caldera Boka, comunicador social y docente venezolano, se radicó en Argentina en 2012 escapando del socialismo chavista. Tras casi una década en el país advierte a los argentinos de lo cerca que están de caer en el mismo espejismo de la “igualdad”.

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Dennys Caldera Boka, 41 años, comunicador social, docente e investigador, nacido en Venezuela y residiendo en Argentina desde 2012.

“Toda sociedad que priorice a la igualdad por sobre la libertad, no merece ninguna de ellas y terminará perdiendo ambas.” – Milton Friedman

Es un día cualquiera en Peronia, un “mundo paralelo” donde las cosas funcionan de manera muy diferente al resto de los mundos, a excepción de Chavezuela, mi mundo de origen y primo-hermano de Peronia, de donde partí hace poco más de ocho años para llegar aquí.

Las cosas siguen una lógica bastante particular en Peronia: el éxito es una palabra tabú, extrañamente estigmatizada por quienes creen que “denigra” a los menos afortunados. El deseo de superación es visto con sumo recelo, ya que aparentemente es señal de una inconformidad malsana. Es inevitable sentir el famoso deja vú; es que en Chavezuela ya respiraba el mismo aire, denso y pesado, cargado de culpa por querer ser un poco mejor cada día.

El mérito cada vez importa menos aquí. Aspirar a más y hacer un esfuerzo para obtener aquello que se anhela es síntoma de avaricia y mirado con recelo por los demás

La sana competencia es tóxica en Peronia, así que solo “participar” es suficiente. Si llegaste en primer lugar, o fuiste el último, no hay diferencia (salvo en el fútbol, donde irónicamente la jerarquía sí es venerada). El trabajo duro paradójicamente termina jugando en contra, ya que, por cosas de la vida, quien menos esfuerzo hace parece terminar recogiendo los frutos.

Ser productivo es un concepto poco discutido en Peronia, excepto para criticar a quien lo sea y quitarle lo más posible, para redistribuirlo de manera “equitativa” entre todos aquellos que, por diversas razones, no produjeron en la misma medida. Ya lo había visto en Chavezuela, donde al grito de “¡exprópiese!”, se le “sustraía” al que tenía “demasiado” por “el bien común” (que comúnmente no hace ningún bien).

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Por algún misterio del universo, la legítima defensa ante la agresión criminal es considerada “inhumana” en Peronia. Es usual escuchar el calificativo “fascista”, palabra que se usa temerariamente para describir -con tinte despectivo- a todo aquel que pida mano dura para los delincuentes. Los derechos humanos, sorpresivamente, han perdido la “humanidad”. Así como en Chavezuela, donde por razones que escapan al sentido común, la honradez es un lujo de oligarcas, y delinquir es una necesidad de las pobres víctimas de la injusticia social que, por raro que parezca tras por lo menos 2 décadas de justicia social, nunca parece disminuir.

El lenguaje ha sufrido extrañas variaciones en Peronia, tendiendo a lo que muchos llaman la inclusividad. El simple hecho de no adherir al nuevo léxico y preservar el uso del vocabulario tradicional ahora es considerado discurso de odio, y oponerse a tal aseveración es discriminativo para con las minorías oprimidas que, a la luz de lo que se ve, hoy poseen más visibilidad y aceptación que nunca.

Y así en Peronia el concepto de libertad se ha erosionado con el tiempo, y ha quedado a la sombra de una de sus consecuencias lógicas: la desigualdad. 

En otros mundos, donde la sensatez es de uso corriente, ser diferentes no representa un problema. Evidentemente uno no escoge donde nace, ni tampoco bajo qué circunstancias; es menester de quienes gobiernan garantizar la única igualdad que les compete: la igualdad ante la ley. La igualdad de oportunidades es una ilusión, por el mismo hecho de que no todos arrancamos desde el mismo punto de partida. Pavimentar el camino para que sea menos complicado de transitar para los menos privilegiados, es un objetivo más noble y accesible.

Sin embargo, la peor utopía de todas es la igualdad de resultados. Esa es la dictadura invisible que rige en Peronia; esa que va minando la iniciativa, el esfuerzo, la creatividad, el entusiasmo y el talento de todos aquellos que desean realizarse y vivir su vida en sus propios términos; esa que aniquiló a Chavezuela hace unos años, despojándola perversamente del esplendor que alguna vez llegó a tener. Es esa dictadura que hace de la mediocridad la norma, y del fracaso el único resultado aceptable.

Y es así como salí de la ya desértica y estéril Chavezuela, buscando mundos más fértiles, y aterricé con grandes esperanzas en Peronia, mundo lleno de gran riqueza, para al poco tiempo darme cuenta que, lamentablemente, estaba de nuevo frente al mismo espejismo, ese al que algunos llaman socialismo.

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Carta de Lectores

¿”Científicos” negligentes, cínicos, demagogos o solo ignorantes?

#CartaDeLectores. Gabriel Álvarez nos narra como desde su profesión como agente de viajes vio venir la crisis del coronavirus cuando éste todavía estaba recluido en China, mientras que en el gobierno de Fernández estaban todavía cantando que Salud es Ministerio.

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Carta enviada por Gabriel Álvarez, agente de viajes de profesión

Apenas terminada la explicación con diapositivas y la conferencia de
prensa, los memes no se hicieron esperar y las redes explotaron con la postura universitaria que tomó frente a
todos una vez más Alberto Fernández. Memes para Macri como alumno y Del Caño pidiendo
permiso para hablar con los estudiantes fueron la cargada de quienes apoyaron
todo lo que haga el gobierno incondicionalmente sin razonar por unos minutos si
el discurso oficial es tal como se expresa o hubo otra forma, más temprana, de
reaccionar y evitar la crisis económica que preocupa tanto como la salud.

La pregunto que debemos hacernos todos es, ¿quién sabía del coronavirus en enero del 2020 y
quién debería haberlo sabido?

Voy a contar mi experiencia personal
con el COVID-19 cuando todavía no era pandemia y China tomaba las primeras medidas de
aislamiento. Con esto no estoy diciendo que descubrí la pólvora; así
como tuve mi experiencia, la tuvieron miles de agentes de viajes en el
mundo y se publicó en cuanto periódico uno quisiera leer. 

A mediados de enero me llega un correo
electrónico de un operador turístico importante en Europa cancelando los
servicios terrestres de los pasajeros Pérez, que tenían planeado viajar el 08 de
marzo a Pekín y recorrer el país en un itinerario de 11 días. 

El motivo de la
cancelación fue algo nuevo para mí: 

“Por decisión del gobierno chino de
impedir el ingreso de turistas nos vemos imposibilitados de brindar los
servicios ofreciendo cambio de destino o devolución del dinero al 100%”

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El problema era que la aerolínea seguía volando y eso me hacía dudar de la
veracidad del motivo de cancelación así que opté por reclamar a Qatar que tome
la misma medida y ese reclamo me llevó un mes, es decir, devolver los pasajes aéreos en febrero. Además, llamé a los pasajeros Pérez para
explicarles que así como decían en las noticias y en el diario, un
virus en China impedía que viajen debido a que podían volver enfermos

Claro
que cuando uno recomienda a un cliente que no viaje no piensa en la posibilidad
de contagio sino en que esa persona no se enferme. Por eso quienes trabajamos
en la industria turística no nos sentimos obligados de avisar a ninguna
autoridad sanitaria y no somos responsables, pero, sino somos nosotros, ¿quién es el responsable de velar por la salud de los argentinos en el exterior?

Argentina tiene dos entidades que podrían haber tomado la posta. ¿En qué andaban el Ministerio de
Turismo y el Ministerio de Salud en febrero?

Supongo que quien ocupa un cargo de
ministro y tiene un presupuesto más amplio que muchas PyMEs para contratar la misma
cantidad de trabajadores privados pero llamados asesores públicos, en enero
leyeron algún diario, o alguno recibió un llamado de su agente de viajes
cancelando el viaje, o tuvieron un colega, amigo, pariente que volvía de China
y le contaba sobre el coronavirus. 

Recuerden que el primer caso de aislamiento
en el país fue un médico que se aisló voluntariamente al regresar de su viaje y
que dio notas en todos los programas de noticias de televisión, eso fue en
febrero.
Supongo que en el Ministerio de Salud (encima que ahora es Ministerio) trabaja gente ligada a la salud,
que algo sabe sobre salud y que pudo haber previsto, intuido, estudiado,
analizado el coronavirus y haberle prestado atención al significante nivel del
contagio que ya estaba teniendo en China, algo que yo no tenía por qué saber, pero ellos sí.

Quien trabaja en la gestión
pública tiene que saberlo porque para eso trabajan menos horas y ganan más,
para tener la cabeza más fresca en la gestión y no la cabeza quemada de
cualquier trabajador que va a una fábrica muchas horas por el sueldo del día y
convive con sus preocupaciones diarias, ¿no?. Mi pregunta es: ¿toda esa gente en esos ministerios, de que estaban trabajando en enero y febrero? Previniendo el dengue no estaban.

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Hubo una alternativa antes de la cuarentena y lo
hicieron mal.

Cuando en febrero volvían los
argentinos que estaban en el exterior, en Europa, en China o en cualquier país
que hoy está afectado ya había memes sobre la manera de controlar el ingreso en
Ezeiza. Nos enterábamos por boca de amigos sobre la falta de profesionalismo
para controlar las condiciones de salud y de dónde venían los turistas
argentinos y extranjeros (porque encima los extranjeros seguían llegando).

En esa clase desopilante, Alberto Fernández comparó los
números con otros países de la región y con la proyección de contagios que
debería haber ahora sino tomaba la decisión de entrar en cuarentena y todos
aplaudimos que fue una decisión firme por parte del presidente en ese momento
que hoy arroja resultados positivos. 
Pero todos omitieron comparar las filminas con
la mala decisión de haber dejado las fronteras abiertas y no haberlas cerrado
en el momento que tenían que hacerlo y dejar que decenas de miles de
argentinos viajaran así como miles de extranjeros ingresaban.
Lo peor, lo
cínico, es que les echó la culpa públicamente diciendo que viajaron cuando él
advertía sobre una pandemia y los dejó varados sin medicamentos ni dinero, en
cualquier parte del mundo. Situación que hoy sigue.

Si cuando todos sabíamos que había un
virus propagándose en vez de decir que el sarampión o el dengue era nuestra
preocupación, Ginés advertía que 250.000 argentinos estaban en el exterior, y para
eso tenemos un Ministerio de Turismo, que cuenta con esa estadística de cuánta gente
hay en el exterior. Ginés interactuaba con Lammens y entre ambos hablaban sobre la
gente que está afuera que tiene que volver y nos podía contagiar. 

Si hacían una
reunión entre ellos y el presidente y cerraban las fronteras en ese momento,
controlando y aislando a quienes llegaban, seguramente la cuarentena no hubiera
sido necesaria. Tampoco es muy descabellado lo que digo, Uruguay lo hizo con un gobierno que había asumido hace pocos días.

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El éxito del fracaso, el neuromarketing político

Macri tuvo a Durán Barba y Alberto quién sabe qué gurú tenga, pero el marketing político está presente en
el país desde mediados de los ’70.
 

Hoy, decir que la cuarentena es un éxito
omitiendo ese primer error, error que costó PyMEs cerradas y al borde de la quiebra, profesionales sin
trabajo, despidos, suspensiones (que siguen ocurriendo pese al decreto), desalojos por la
fuerza (que siguen ocurriendo pese al decreto), comercios con deudas inllevables, etc. 

Una
economía en crisis y estancada sin saber por cuánto tiempo
. El ánimo de la
gente en sus casas. La violencia de género obligada a convivir. Decir que esto
es un éxito es burlarse de todos, como siempre lo hizo la clase
política. 

No verlo, no decirlo, omitirlo es conveniencia y para quien escribe,
Alberto en la conferencia no fue un profesor universitario, se pareció más a un empresario
mostrando números acomodados para que su área gane el premio que en este caso
ganó
, apelando a ser un docente estatal, del crédito de quienes miraban para
continuar siendo lo que realmente es: un político más de este país, con lo que
eso implica. 

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