Durante años, el Banco Central argentino pudo financiar al Tesoro y perseguir objetivos que iban mucho más allá de preservar el valor de la moneda. La reforma que está en el Congreso busca restringir esas facultades: mandato monetario más acotado, prohibición de financiar directamente al Tesoro y límites al uso de su balance. Pero para Rothbard el debate comenzaría un paso antes.
Este fue el tema sobre el que volví a “conversar” con Murray Rothbard. Porque mientras buena parte de la discusión gira alrededor de cómo debería funcionar un Banco Central, él cuestionaba algo más elemental: por qué debería existir una institución estatal con el monopolio de la moneda.
—Profesor Rothbard, si se prohíbe al Banco Central financiar al Gobierno, ¿no se resuelve buena parte del problema?
—Se elimina un mecanismo particularmente peligroso. Si el gobierno quiere gastar y no puede obtener dinero nuevo del sistema monetario, deberá conseguir esos recursos de manera más visible. Pero eso limita el uso de una institución; no responde por qué esa institución debe existir.
—¿Entonces un Banco Central dedicado exclusivamente a preservar el valor de la moneda tampoco lo convencería?
—La pregunta sigue siendo quién le otorgó el privilegio de controlar la moneda. En “What Has Government Done to Our Money?” expliqué que el poder decisivo del Banco Central proviene del monopolio sobre la emisión monetaria.













