La inauguración
Llegó el 25 de Mayo de 1811, y Cañete no había concluido aún su obra; por lo cual hubo que inaugurarla sin que la misma estuviera aún terminada. No obstante eso, la “Pirámide” se completó pocos días después. Al pie de la misma concurrieron, el día de su inauguración, los abanderados de los distintos cuerpos Patrios presentes en la ciudad: Patricios, Arribeños, Pardos y Morenos, Húsares, Artilleros de la Unión, Granaderos de Fernando VII, etc.; con las correspondientes bandas militares.
Se iluminaron los edificios del Cabildo, la Recova, la Catedral y la misma Pirámide, en la “Plaza de la Victoria”, con mil ciento cuarenta y un velas de sebo, para la ocasión.
Con posterioridad, y años después, para las fiestas patrias se adornaba a la Pirámide con cintas, gallardetes, banderas, cucardas, leyendas alusivas, carteles y hasta faroles de papel; lo cual constituía ya un clásico en los primeros años de nuestra Nación.
Reformas posteriores
Bajo la Presidencia de Bernardino Rivadavia, en 1826, y a tono con la moda de incorporar monumentos modernos de estilo europeo, se proyectó construir un monumento para conmemorar la gesta de Mayo, consistente en una fuente de bronce imponente, “subrogando al que hoy existe” (aludía a la Pirámide); y que tuviera esta leyenda “La República Argentina a los autores de la Revolución en el memorable 25 de mayo de 1810”. Se aprobó la ley respectiva en el Congreso de la Nación; pero la caída del gobierno rivadaviano, en 1827, impidió la eliminación de la Pirámide. Desde allí, la Pirámide entró en un estado de abandono y ruina lamentables por los veinticinco años siguientes.



















